Si hace algún tiempo nos sorprendía la historia de Andy Hayler, la única persona capaz de probar todos los restaurantes tres estrellas Michelin del mundo –y además en 5 años diferentes–, atentos a la de Paul Grinberg, un californiano de 56 años de edad que ha conseguido comer en 99 de los 100 mejores restaurantes del mundo en aproximadamente 13 meses.

Grinberg se dedica a las finanzas internacionales, profesión que le obliga a viajar por todo el mundo al menos 250 días al año. Y mientras lo hace, aprovecha para visitar algunos restaurantes, aunque también confiesa haber cometido algunas gastro-excentricidades como volar 12 horas solo para cenar, haber probado 20 restaurantes con estrellas Michelin en un solo fin de semana o haber cenado dos veces en una misma noche solo para poder degustar la cocina de dos chefs en dos locales diferentes.

Grinberg se dedica a las finanzas internacionales, profesión que le obliga a viajar por todo el mundo al menos 250 días al año

Su vena foodie nació hace doce años, durante una cena en el restaurante Le Bernardin de Nueva York, una experiencia de le llevó a interesarse por el universo de las estrellas Michelin. Años después, durante un viaje a España descubrió la lista que se ha convertido en su biblia, The World’s 50 Best Restaurants, y para empezar a recorrer las mesas que se proponen en dicho ranking eligió hacer una reserva en dos restaurantes españoles: el Celler de Can Roca y Mugaritz.

No le decepcionaron, explica Grinberg a COMER, y es que la alta cocina española le apasiona: “Mi historia empezó en España y sigue siendo mi país favorito en el mundo para comer. He estado en decenas y decenas de restaurantes y siempre me asombra la calidad del servicio y de la comida”.

Confiesa que entre los establecimientos españoles que aparecen en la lista de The World’s 50 Best sus favoritos son el Celler de Can Roca, Arzumendi y Disfrutar; aunque también le gustan muchos otros que no aparecen en ella como DiverXo, Enigma, Dani García, Amelia, Coque o Kokotxa, “solo por citar algunos, ¡hay demasiados!”.

Mi historia empezó en España y sigue siendo mi país favorito en el mundo para comer”

Paul Grinberg

Solo le queda un restaurante para completar el ranking de los mejores 50 restaurantes del mundo (y la lista extendida del 51 al 100) para 2017 –el próximo mes de junio se anunciará en Bilbao el ranking de 2018– y ese es Sushi Saito, en Tokio. “Es complicadísimo conseguir una reserva, mucho más que en Noma, el Celler De Con Roca, Enigma, Attica o Faviken entre otros”, dice, “es un restaurante que solo tiene 8 asientos y generalmente piden una invitación personal de un cliente ‘habitual’ para conseguir una reserva”.

Aún así, Grinberg afirma con total seguridad que tarde o temprano lo probará porque está haciendo todo lo posible: “He tenido a más de una decena de personas llamando durante horas al restaurante el primer día de cada mes durante los últimos meses, pero nunca han podido comunicarse con él. Espero que a medida que mi historia llegue a más personas, alguien que conozca a alguien que tenga un contacto en Sushi Saito pueda ayudarme con una reserva”.

Sin embargo, sabe que es posible que esto no suceda antes de que se anuncie la lista de 2018, lo que le impediría completar la de 2017 a tiempo. “Me puse como meta probar los 50 mejores restaurantes del mundo a principios del año pasado y los otros 50 restantes a mitad de año”, dice, confesando que si buena parte de ellos los ha visitado entre 2017 y 2018, sí hay alguno de la lista en los que ha estado en años previos.

Sushi Saito, en Tokio, es el único restaurante de la lista que se le resiste

Pero, ¿cuál es el truco de Grinberg para viajar comiendo día y noche menús degustación de más de 20 platos ? o ¿cómo consigue las reservas en restaurantes en los que se necesitan meses de antelación? “Mi truco es hacer mucho ejercicio todos los días, omitir el desayuno y no comer demasiado pan en cada comida, aunque muchos restaurantes tienen buenas opciones de pan y a veces es muy difícil resistirse”.

Respecto a las reservas, dice, “mi agenda de viajes de trabajo se suele organizar con un año de anticipación, así que generalmente sé a qué ciudades viajaré y cuándo estaré allí. También uso American Express Platinum Concierge, lo que ayuda en los hoteles para conseguirme una reserva”.

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