“Quizá sea el mejor entrenador del mundo creando equipos que ataquen directamente. Juegan con mucha gente, con y sin balón, y eso les otorga esa intensidad. Creo que no hay otro equipo en el mundo que ataque con tantos jugadores de manera tan directa. Me sorprendió la primera vez que lo vi en Alemania. Fue una gran lección para mí -derrota 4-2 en la Supercopa Dortmund-Bayern-. Cuando él habla de su fútbol como heavy metal lo entiendo perfectamente porque no es pausante, es muy agresivo”.

Estas palabras las pronunció Pep Guardiola esta misma temporada. Las utilizó para describir el fútbol identificativo de Jurgen Klopp, esa bestia negra que, con su aparición ruidosa, irrumpe una y otra vez en los palacios para silenciar el ballet compuesto por el técnico del Manchester City. La humillación en Anfield es una muestra más de que el alemán le tiene tomada la medida al de Santpedor. Ya son siete victorias en trece partidos, dos este 2018, un dato al que ningún otro entrenador ha conseguido acercarse ni de lejos.

Ningún entrenador ha sido capaz de vencer a Guardiola tantas veces (7 de 13 partidos)

Con canciones de tempo alto, voz agresiva y algún solo -como el del renacido Oxlade-Chamberlain en el segundo gol-, el Liverpool fue fiel a la idea de su entrenador. Nadie cambia el estilo de juego de Klopp, sea el City el que está enfrente o cualquier otro. Y frente a Guardiola queda patente que eso es garantía de éxito.

La intensidad es la baza determinante en esto tipo de partidos, y Klopp ha sabido transmitirlo en el Liverpool a las mil maravillas, convenciendo a sus jugadores que este es la dirección adecuada para triunfar. Sin duda, esa era la carta más potente que se jugaba en la ida de cuartos de final de la Champions y que sabía que tenía fecha de caducidad cuando el físico se terminara, por lo que tenía que ser resolutivo cuanto antes. Y lo fue con el 3-0 en el marcado en media hora.

Alex Oxlade-Chamberlain celebra su gol Alex Oxlade-Chamberlain celebra su gol (Shaun Botterill / Getty)

Pero no solo se trata de un motivador. La defensa posicional y el trabajo solidario fueron impagables para evitar que el City encontrara profundidad en sus acciones. Que uno de los equipos más goleadores del momento no disparara ni un sola vez entre los tres palos no es casualidad. Luego, tener dinamita arriba con tres hombres que brillan con luz propia con espacios -sobre todo Mané y Salah, el hombre de moda- es un plus que marca la diferencia.

Ni llenar el equipo de jugones sacrificando un extremo -Sterling- de inicio y ni la entrada de Laporte en el lateral zurdo en lugar de dos más habituados a jugar allí como Delph o Danilo fueron decisiones acertadas. “En enero nos marcaron tres goles en diez minutos. Si nos pasa en Champions, estamos fuera”, dijo el preparador catalán. No fueron diez, pero sí treinta.

Sobre el juego de Klopp

Juegan con mucha gente, con y sin balón, y eso les otorga esa intensidad. Creo que no hay otro equipo en el mundo que ataque con tantos jugadores de manera tan directa”

Al técnico tiene ahora el trabajo de recuperar anímicamente a su bailarines y buscar el partido perfecto en el Etihad para aspirar a una remontada ante un equipo que ya se frota las manos pensando en los contragolpes. A Guardiola no le queda otra que creer y confiar en sobreponer su estilo para intentar darle la vuelta.

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