La participación del exconseller Lluís Puig en un acto ayer en la delegación de la Generalitat en Bruselas se ha cobrado la primera víctima. Se trata de la directora general de Relacions Exteriors de la Generalitat, Marina Borrell i Falcó, que mañana será cesada cuando el Consejo de Ministros se reúna en modo 155.

El ministro español de asuntos exteriores, Alfonso Dastis, calificó esta mañana el acto de “incidente desagradable” y anunció que tendría consecuencias. Pues bien, una de las repercusiones será el cese de la directora general. También se está examinando la posibilidad de prohibir todo tipo de actos públicos en la delegación. Hasta el momento, y desde la intervención en base al artículo 155, hay prohibición expresa de realizar actos políticos en sus locales, pero no otro tipo de eventos de tipo cultural o social.

Un acto dedicado al centenario del nacimiento de Manuel de Pedrolo

La polémica se produjo ayer cuando, en un acto dedicado al centenario del nacimiento del escritor Manuel de Pedrolo, apareció entre el público Lluís Puig,el conseller de cultura cesado, y posteriormente fue invitado a subir a la tribuna y a dirigirse al público. Puig afirmó que era un honor y un placer poder participar en el acto, y recordó que en julio pasado fue él, como conseller de Cultura, quién firmó los decretos para conmemorar el aniversario de Pedrolo.

El acto estaba organizado conjuntamente por la delegación de la Generalitat y por el Casal Català de Bruselas. Según algunas versiones, serían los miembros del Casal los que, por su cuenta, cursaron la invitación a Puig. Argumento que no convence al gobierno español, que se mostró muy irritado desde el primer momento, que califica el acto de abiertamente político y que ya ayer por la noche advirtió que tomaría medidas.

En enero se prohibió una reunión entre Torrent y Puigdemont en la delegación

En enero se prohibió en el último momento que se celebrara en la delegación de la Generaltat en Bruselas una reunión que tenía prevista el president del parlament, Ramon Torrrent, con Carles Puigdemont y los cuatro exconsellers que en aquel momento estaban en Bélgica. La reunión se realizó finalmente pero tuvo que buscarse otro local dado que se prohibió la entrada a los políticos catalanes en la delegación de la Generalitat.

La delegación de la Generalitat en Bruselas es la única que queda abierta en el exterior desde la aplicación del artículo 155. El resto se cerraron, y se extinguieron los contratos con el personal contratado. Lo que sí se ha mantenido abierto en el exterior son las oficinas de Acció, del Institut Ramon Llull, y de la Oficina Catalana de Turismo.

En el acto de ayer, se presentó el libro Manuel de Pedrolo. La llibertat insubornable del la periodista Bel Zabala, y se proyectó la película Segon Origen, una adaptación al cine de su célebre novela Mecanoscrit del segon origen.

La delegación de la Generalitat en Bruselas es la única que queda abierta en el exterior

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