No habrá casilla para estudiar en castellano en los formularios de preinscripción en las escuelas catalanas. No habrá más horas de lengua española en el currículum del próximo curso. Y no habrá ninguna medida tomada al calor del artículo 155 de la Constitución que permita incrementar la presencia de este idioma en las aulas de Catalunya. El Gobierno ha tirado la toalla en la batalla lingüística en la educación.

El Senado aprobó aplicar el artículo 155 en Catalunya el 27 de octubre y tomó las riendas de la Conselleria d’Ensenyament. El 16 de febrero, el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, desveló que el Gobierno estudiaba la posibilidad de que los padres pudieran elegir el castellano como lengua vehicular para la educación de sus hijos, aunque reconoció que tenía que determinar si esa decisión entraba en el marco de sus competencias.

La polémica de la casilla

La idea inicial era secundar la propuesta del sindicato de profesores AMES (Acción para la mejora de la enseñanza Secundaria), que reclamaba introducir en los formularios de preinscripción escolar una casilla para que los padres pudieran escoger el castellano como idioma principal en la enseñanza de sus hijos. La medida hubiera afectado a las nuevas matriculaciones y a los alumnos que cambiasen de centro.

Esa misma tarde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se reunió en Moncloa con el de Societat Civil Catalana, José Rosiñol, quien a la salida del encuentro aseguró que Rajoy le había confirmado que el Ejecutivo buscaba la manera de introducir la famosa casilla en los formularios de preinscripción escolar.

Al día siguiente, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el titular de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, rebajó las expectativas y explicó que, aunque el Gobierno había tomado la decisión de intervenir en esta cuestión, todavía no había decidido si hacerlo a través de la introducción de la casilla o por una vía alternativa: “La haremos de la mejor manera para lograr el mejor funcionamiento del sistema educativo catalán”, indicó el ministro, pero “lo haremos”, subrayó.

La búsqueda de una alternativa

Y unos días después, el 21 de febrero, durante la sesión de control al Gobierno en el Congreso, Méndez de Vigo reconoció que el Ejecutivo central “no puede modificar el modelo educativo de la escuela catalana ni con el artículo 155 ni sin él”. La educación en Catalunya se rige por la ley aprobada por el Parlament en 2009 y a esas alturas, el ministro ya había constatado que esa norma no puede modificarse a través del 155.

No obstante, insistió en que el Ministerio estaba buscando una alternativa, porque “la administración educativa catalana debe cumplir con que el castellano es también lengua vehicular y este idioma debe tener una proporción razonable” en las escuelas. Durante todo el mes de marzo, el Ministerio ha insistido en que trabajaba en la búsqueda de una alternativa que permitiese aumentar la presencia del castellano en los colegios sin vulnerar la ley.

Propuesta del PP en el Parlament

Pero no la ha encontrado. Ayer se publicó la orden que contiene los formularios de preinscripción para el curso que viene. No contienen la casilla. Los servicios jurídicos de Educación han estudiado el asunto y han concluido que no hay posibilidad de saltarse la Ley de Educación de Catalunya, según explican fuentes del Ministerio. Por eso, al Gobierno no le queda otro remedio que limitarse a “apoyar” la propuesta de una nueva ley de educación que el grupo popular en el Parlament presentó ayer, indican las mismas fuentes.

Se trata de una norma encaminada a “garantizar la educación plurilingüe en Catalunya” a través de un “modelo de conjunción lingüística, un modelo que no excluya ninguna lengua, al contrario, que dé cabida a las dos lenguas oficiales y a una extranjera en la educación catalana”, explicó Santi Rodríguez, uno de los cuatro diputados del PP en la Cámara catalana.Pero esta propuesta no tiene posibilidades de prosperar, pues, como mucho, lograría el apoyo de Ciudadanos.

El modelo de inmersión se mantendrá

Así, el modelo de inmersión lingüística, que introdujo Jordi Pujol en los años 80 se mantendrá. Eso supone que los alumnos de Primaria reciben todas las asignaturas en catalán menos las tres horas semanales de lengua extrajera y las dos de castellano. Los padres pueden solicitar por escrito desde 2014 que a sus hijos se les enseñe de forma preferente en castellano, pues así lo han establecido algunas sentencias.

Unas pocas familias hicieron esta solicitud después de que el ex ministro del ramo José Ignacio Wert promoviese una ley que establecía que la Generalitat sufragaría sus gastos de escolarización en colegios privados. Pero en febrero, el Tribunal Constitucional anuló esa disposición al considerar que no se ajustaba a la ley.

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