El Gobierno busca cerrar la legislatura con la foto del independentismo y las derechas tumbando sus Presupuestos

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El Gobierno de Pedro Sánchez dio muestras inequívocas durante el debate parlamentario este martes de que da por perdidos los Presupuestos y, con ellos, la legislatura. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, admitió que el Congreso le devolvería las cuentas públicas de 2019, aunque intentó lanzar una última advertencia a ERC y PDeCAT: si hay elecciones, la alternativa en Moncloa puede ser un Gobierno de Pablo Casado con Ciudadanos y el apoyo de la extrema derecha de Vox. El Ejecutivo ya tiene preparado el relato para la campaña electoral y allana el camino para un anticipo inminente. 

«Todo indica que el independentismo votará en contra de unos Presupuestos sociales buenos para Catalunya, y la derecha votará en contra de unos Presupuestos sociales buenos para España», admitió Montero en una primera intervención muy política en la que apenas gastó tiempo en desgranar las bondades de las cuentas. Es una creencia compartida en el Gobierno y que incluso prefieren en las filas socialistas antes que aparecer de la mano de los independentistas a tres meses y medio de las elecciones autonómicas, municipales y europeas, visto el fracaso del diálogo de la semana pasada. La posición generalizada en el PSOE es que lo han intentado todo y que volver a la foto con los independentistas les pasa factura en las urnas. 

Montero no habló directamente del anticipo electoral al que sí apunta Moncloa. Es más, en una primera intervención advirtió a PP y a Ciudadanos de que el Ejecutivo «seguirá gobernando». «Tendrá tiempo de recomponerse porque este Gobierno continuará mejorando la vida de los ciudadanos mientras pueda», le dijo a Pablo Casado. 

Fuentes de Moncloa reconocen que se ha activado el plan B, el de las generales inminentes, ante el previsible fracaso en los Presupuestos. Nadie en el PSOE ni el Gobierno descarta que esos comicios se celebren incluso antes del superdomingo del 26 de mayo. En el equipo de Sánchez en Moncloa, pilotado por Iván Redondo, se valoró la opción del 14 de abril. Esa opción de colocar las urnas el Domingo de Ramos la defendió públicamente el portavoz de la Ejecutiva del PSOE, Óscar Puente: «Puede ser un día perfecto para ir a votar», dijo, antes de advertir que a la derecha «se le puede hacer un poquito de noche».

Los partidarios de esa fecha consideran que es un golpe de efecto frente al discurso que han hecho PP y Ciudadanos contra Sánchez, a quien acusan de amarrarse al sillón de la presidencia a cualquier precio. El 14 de abril es el primer domingo en el que se podrían fijar los comicios una vez tumbados los Presupuestos. El anticipo inminente les serviría, según las fuentes consultadas para capitalizar votos de Ciudadanos tras la foto de Albert Rivera con el PP y Vox este domingo en la manifestación. 

La publicación de esa fecha en la agencia Efe sentó mal en un sector del núcleo duro de Sánchez, que negó la mayor: «Es un bulo», aseguraron distintas fuentes consultadas por eldiario.es. En una conversación informal con periodistas, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, negó que la conmemoración del 88º aniversario de la Segunda República sea una opción factible. «Nadie en la dirección del PSOE está hablando del 14 de abril», dijo un día antes la número dos del partido, Adriana Lastra, que apuntó directamente al jefe de gabinete del presidente. 

Las generales el 28 de abril cobran fuerza

La idea de convocar una votación el domingo que arranca la Semana Santa implicaría un riesgo para la movilización que buscan los socialistas entre sus bases para impedir la llegada de las tres derechas a Moncloa. Por eso, la fecha del 28 de abril cobra fuerza en el Gobierno y el partido. Aunque fijar ese día implica que el grueso de la campaña tenga lugar en plena Semana Santa. Fuentes del PSOE minimizan los efectos: «¿No estamos siempre en campaña?», se pregunta retóricamente un destacado dirigente. 

El Gobierno tiene un discurso preparado para esa competición: la fotografía de PP y Ciudadanos votando junto a los independentistas, y viceversa, para tumbar «los presupuestos más sociales» de la última década. «Unos y otros están impidiendo que este país avance», dijo Montero durante el debate parlamentario.

«Ustedes se van a unir al bloque que está pidiendo el 155», recriminó Montero a ERC y PDeCAT. Los postconvergentes tendieron la mano en el hemiciclo al Gobierno para volver a la posición que tenían antes de que el Ejecutivo socialista le diese un ultimátum a la Generalitat para que las fuerzas independentistas retirasen sus enmiendas a la totalidad. Aunque la ministra bajó el tono en su réplica a las fuerzas independentistas, los de Sánchez no están por la marcha atrás. «Cuando uno supedita la superación de la enmienda a la totalidad a poner el derecho a la autodeterminación como premisa al diálogo, sabían que ahí no nos iban a encontrar», fue la respuesta de la ministra a Joan Tardà y Ferran Bel. 

El Gobierno ignora la llamada al diálogo

ERC habló en pasado del diálogo con el Gobierno y dio por muerta esa vía mientras que el PDeCAT sí tendió la mano a Sánchez a negociar in extremis un acuerdo que salve las cuentas. El Gobierno ignoró esa invitación. Montero cerró la puerta: «Para que un diálogo sea real, sea honesto, tiene que partir de lo posible y sus señorías sabían que este Gobierno no iba a poner en ningún orden del día el derecho a la autodeterminación». El Ejecutivo está en el punto de no retorno.

«Cuando sumen sus votos a los de los independentistas, ¿qué le van a explicar a los ciudadanos? ¿que tienen un pacto oculto?», preguntó Montero a Pablo Casado, a quien acusó de lanzar «mentiras» sobre la gestión que ha hecho Sánchez en Catalunya. «El problema que se pone de manifiesto es que era mentira todo lo que decía el PP, todo el relato que les ha traído hasta aquí». «¿A qué va a dedicar la energía los días cuando previsiblemente salgan adelante las enmiendas a la totalidad? ¿Va a seguir engañando a los ciudadanos hablando de pactos ocultos, de desafíos a la Constitución o de cesiones intolerables?», inquirió la ministra.

Montero, que consiguió animar a una bancada socialista poco efusiva en este tipo de debates, trató de sacar de sus casillas a Albert Rivera refiriéndose a el como «señor Casado» durante toda su intervención. Este optó por aludir siempre a Sánchez ignorando a la ministra. La titular de Hacienda le acusó de tener «ansiedad» por llegar a Moncloa. Tanto Casado como Rivera exigieron a Sánchez que convoque elecciones cuanto antes. 

El plan que los socialistas dejaron entrever durante el debate parlamentario es la inminente convocatoria de elecciones. El ambiente de fin de ciclo se palpa en las filas del partido y el Gobierno: desde el principio de la semana distintos altos cargos han dado por hecho que están de salida. La votación definitiva será este miércoles, a pesar de de que Compromís en el último minuto propuso que las enmiendas de devolución se voten por separado como fórmula para salvar los Presupuestos. La decisión está en manos de la Mesa, donde PP y Ciudadanos tienen mayoría. 

El debate, que se prolongó durante algo más de ocho horas, acabó con la bancada socialista en pie aplaudiendo a la ministra de Hacienda, incluido el presidente, que declinó hacer ningún comentario a los periodistas. Se despidió con un «buenas noches». Sánchez tiene la última palabra sobre la convocatoria electoral y, según fuentes de Moncloa, es cuestión de horas o días que revele su plan.



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