Quizás el mejor título de las numerosas exposiciones que desde los museos intentan adelantar o, al menos, vislumbrar el futuro sea el del San Francisco Museum of Modern Art, SFMOMA: Nothing stable under heaven (nada estable bajo el ­cielo). El mundo tiembla bajo, incluso sobre nuestros pies, y los centros de arte, antaño templos del pasado, miran cada vez más hacia el mundo por venir. Un futuro inminente aunque se quiera analizar a medio plazo, del largo ya nadie se acuerda. Y es inminente porque a la velocidad en que se suceden los cambios lo novísimo no existe. ¿Hablamos de tecnología? Sí, y sobre todo, y es por un motivo que dejan claro estas muestras: es la ciencia la que marca el ritmo a la sociedad y la política. Así que, si por ejemplo analizamos la selección de objetos (junto a estas lí­neas) que han realizado durante cerca de tres años los comisarios de The future starts here (el futuro empieza aquí), la gran exposición que prepara el Victoria and Albert Museum de Londres, queda bastante claro que van a ser estas cosas las que provocarán los cambios sociales y con ellos la adaptación de las políticas. Y no al revés.

Rory Hyde y Mariana Pestana buscaron en universidades, laboratorios y empresas no sus recientes lanzamientos, sino los proyectos que aún están en carpetas. Como afirma Mariana Pestana, encontraron mucha gente angustiada porque el futuro sea algo que se nos imponga y no un proyecto en cuya creación tomemos parte. Y ese es justamente uno de los aspectos más inquietantes de ese horizonte, como demuestra el título que la reciente feria de arte Arco eligió en su edición de este año (febrero) como núcleo central de sus propuestas, en lugar del tradicional país invitado: El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer. Un enunciado optimista frente a tanta distopía, con artistas de diferentes cronologías y geografías ilustrando más el presente que el porvenir, porque tal como señalaba un crítico de The Guardian a propósito de la muy esperada exposición del museo londinense, el futuro puede ser así… o no.

Antropólogos, científicos, artistas

Lo que está claro es que en esta época de crisis parecemos ansiosos por hacer mudanza hacia delante. Quizás una de las claves sea la inquietud que provoca el ya innegable cambio climático. Curating the future: Museums, communities and climate change, editado por la prestigiosa Routledge Environmental Humanities Series, recoge la opinión de más de cuarenta expertos en ciencia y museística de todo el mundo, dirigidos por Michael Novacek, conservador del Museo de Historia Natural de Nueva York, el primer centro museístico que presentó una gran instalación permanente sobre la pérdida de biodiversidad, ya en 1998. Novacek afirma en el volumen que el museo es el lugar “lógico” para analizar el cambio climático, por su doble faceta de centro de intercambio entre científicos y también de antropólogos, dada la influencia que todos estos cambios van a tener –ya tienen– en la vida humana, las tradiciones y la cultura. Más aún, los museos contemporáneos, señalan los antropólogos Libby Robin (Australia), Jennifer Newell (Estados Unidos) y Kirsten Wehner (Gran Bretaña), están redefiniendo los materiales en los que tradicionalmente se han apoyado para incorporar nuevas formas de discusión para hacer frente al mayor reto a que se enfrenta la humanidad no ya en el futuro, sino en el presente, como es el calentamiento global.

Una transformación de fondo –acercamientos multidisciplinares– y de forma –menor énfasis en las obras de arte como ilustración de todos estos procesos, tal como todavía ocurría en el 2050, breve historia del futuro, hace unos años, y mayor apoyo en los medios tecnológicos como la realidad virtual o el 3D– que están cambiando nuestra manera de entrar en el museo.

Cerca de una decena de exposiciones, actuales o en preparación, en todo el mundo coinciden en mirar hacia delante con la esperanza de comprender mejor el presente e intervenir en él antes de que otros lo hagan por nosotros. Porque los avances científicos tienen consecuencias que van mucho más allá de la ciencia ficción. Por ejemplo, los programas de extensión vital, la crionización de los cuerpos a una solución de nitrógeno a -196 grados, una especie de tránsito entre la vida y la muerte que investiga la fundación Alcor, en Arizona, y que plantea, más allá de las cuestiones morales sobre qué significa ser humano, otras más políticas y menos estudiadas, al menos en las propuestas de estas muestras: ¿a cuántas personas de las pongamos 7.000 millones que pueblan el planeta se les puede ofrecer la inmortalidad? ¿Cómo se articularía una sociedad con miembros perecederos y otros que pueden ver extendida su existencia? ¿Qué precio tiene, también en lo económico, esta capacidad? En la web de Alcor se muestra la fotografía de una sonriente pareja treintañera, bajo la que se afirma: “Convertirse en miembro de Alcor es sorprendentemente asequible, si tienes buena salud y un seguro de vida, que pagará su crionización. El mundo es un lugar increíble que se mueve cada vez más rápido. Los avances tecnológicos sólo pueden llevar la imaginación de la mente a lo que está reservado para nuestros clientes”.

¿Ciudadanos o clientes? Mientras para unos el debate está en disponer de un seguro médico, una minoría juega ya en otra liga. Robots que facilitan la vida pero ocuparán puestos de trabajo. ¿Realmente? Mientras preparaban la exposición del V&A, los comisarios hicieron un curioso descubrimiento: hay cosas que seguimos haciendo mejor que los robots, como doblar una toalla. Resumimos las principales muestras sobre un futuro que, como afirma la comisaria Mariana Pestana y este es el sentido real de las exposiciones, aún podemos atrapar.

El diseño

A partir de mayo se verá en Londres lo nunca visto por lo inédito. Facebook presentará su dispositivo espacial Aquila, desarrollado prácticamente en secreto en la campiña inglesa. Su objetivo es dar cobertura a los lugares donde no llega. Es uno de los más de cien objetos, la mayoría nunca hechos públicos antes, seleccionado por el museo en una muestra destinada a hacer historia y organizada en cuatro temáticas en un crescendo: hogar, público, planetario y después de la muerte.

El futuro empieza aquí

Comisarios: Rory Hyde y Mariana Pestana. Victoria and Albert museum. LONDRES. www.vam.AC. uk. Del próximo 12 de mayo hasta el 4 de noviembre.

La ciudad

Londres se replantea partiendo de una premisa: la idea que teníamos del futuro hace 30, 40 o 50 años ha demostrado estar muy alejada de la realidad. Por el contrario, nuestras imágenes de los años por venir están muy enraizadas en el presente y sus problemas y se acepta que sean muy diversas e incluso divergentes. Esta muestra, parte del proyecto City Now City Future, imagina escenarios a los que se puede enfrentar la metrópoli a partir de diferentes evoluciones de la actualidad. Pero aquí lo importante no es, explica el comisario, si se trata de distopías, catastróficas o no, sino de la capacidad de reacción, de adaptar la ciudad a cualquier situación.

Visiones de Londres: realidades exageradas para futuros posibles

COMISARIO: FOTEINI ARAVANI. MUSEO DE LONDRES. londres. WWW.MUSEUMOFLONDON.ORG.OK. HASTA EL 15 DE ABRIL

El territorio

El Guggenheim Museum prepara para el 2019 una muestra de referencia comisariada por Rem Koolhaas que, en lugar de mirar hacia la ciudad, vuelve la vista al campo, ya que, en opinión del arquitecto, “el hecho de que el 50 por ciento de la población mundial viva ya en ciudades nos ha hecho olvidar el restante 98 por ciento de la superficie terrestre”. La muestra parte de la idea de que es en estos vastos territorios no urbanos y poco estudiados en los que se está produciendo una mayor y más rápida transformación, efecto tanto de las micro-macro migraciones urbanas como de la introducción de la robótica en la agricultura, los efectos del cambio climático en los ecosistemas humanos y animales, los cambios en el paisaje.. .

El campo, el futuro del mundo

Comisario: Rem KoolhAas. Guggenheim museum.www.guggenheim.org. OTOÑO DEL 2019

La tecnología

Dos muestras en Madrid analizan la “mediación tecnológica” en nuestras vidas: cómo la relación espacio-temporal se ve modificada por la “invasión” de dispositivos electrónicos que generan “una sensación de omnipresencia y omnipotencia” que supone a su vez y paradójicamente una menor capacidad de asimilación, mientras la memoria, condicionada por el hecho de tener “todo a mano” se automatiza y se hace externa: vamos de pasado a presente “en un clic”, obviando todos los procesos de creación de experiencias y filtros que contextualizan esta memoria y la interpretan.

Adverbios temporales

COMISARIA:cristina anglada. centrocentro. MADRID. www.centrocentro.org. hasta el 6 de mayo

Pulgares que se escriben y se deslizan

COMISARIADO: dis. la casa encendida. madrid. www.lacasaencendida.es. hasta el 13 de mayo

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