La llamativa obra, presentada el lunes, cuenta con varias incongruencias que han sido ampliamente comentadas en los foros y los medios.

El cuadro del expresidente estadounidense Barack Obama, la última contribución a la tradicional colección de retratos de presidentes, ha desatado polémica en los medios y las redes sociales.

El lienzo fue mostrado por primera vez este lunes en la Galería Nacional de Retratos Smithsonian, en la ciudad de Washington.

Aunque Obama describió la obra como ingeniosa, la verdad es que las incongruencias que contiene generan varias preguntas. Paula Bolyard, columnista de PJ Media, ha recogido algunas de ellas.

  • El fondo chillón del cuadro evoca simultáneamente los murales callejeros del Caribe y el muro de un estadio de béisbol en Boston. Se supone que resenta las raíces de Obama en Chicago, Kenia y Hawái. 
  • Al sillón le falta el reposabrazos izquierdo. Eso permite que el 44.º presidente de EE.UU. esté peligrosamente sentado cerca del borde.
  • Las manos del exmandatario son desproporcionadamente grandes. De hecho, tienen el mismo tamaño que su antebrazo.
  • El artista parece haberle regalado a Obama un sexto dedo en la mano izquierda.
  • Además, la obra del pintor Kehinde Wiley difiere radicalmente de los retratos de otros presidentes de EE.UU.

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