Efectivos del Ejército, la Policía Federal y la Estataldesarmaron a la Policía Municipal de Chilpancingo y tomaron el control de la Secretaría de Seguridad Pública de la ciudad, capital del sureño estado de Guerrero (México).

La orden girada por el gobernador Héctor Astudillo Flores ocurre luego que varios agentes de ese cuerpo fueran acusados de la desaparición de al menos siete jóvenes el pasado 31 de diciembre. Dos de ellos fueron encontrados muertos la noche del pasado miércoles, informó la agencia Quadratín.

El general Pedro Almazán Cervantes, de la Secretaría de Seguridad Pública local, leyó un comunicado en el que indicó de que, cumpliendo instrucciones del gobernador y con base en las leyes estatales, la seguridad pública queda a cargo del Estado.

Precisó que en el desarme a la Policía Municipal participaron 150 efectivos y 20 patrullas de la Policía Estatal; 60 integrantes del Ejército y 10 vehículos oficiales, así como 120 agentes y 18 patrullas de la Policía Federal, reportó el diario La Jornada.

La noche del miércoles fueron reportadas dos bolsas negras amarradas con cinta adhesiva en cuyo interior se encontraban dos cuerpos que posteriormente se confirmó pertenecían a los jóvenes Jorge Arturo Vázquez Campos y Marco Catalán Cabrera.

Según los familiares, los jóvenes fueron detenidos por la Policía Preventiva de Chilpancingo, en las inmediaciones de la feria de Navidad y Año Nuevo, luego de un altercado.

El fiscal estatal, Xavier Olea Peláez, informó de que de acuerdo con las primeras investigaciones “se desprende la probable participación de elementos en activo de la Policía Preventiva municipal de Chilpancingo en la desaparición de las personas originalmente detenidas en las instalaciones de la feria”.

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