Un palestino resultó muerto y 175 heridos -163 por balas de acero recubiertas de caucho y 12 por munición real por parte del Ejército israelí- durante las protestas de este viernes en la frontera entre Gaza e Israel, según han informado fuentes médicas palestinas. 

El fallecido, identificado como Islam Herzallah, de 28 años, recibió un impacto de munición real en el abdomen mientras participaba en una de las marchas en el este de Gaza, junto a la valla que delimita la frontera con Israel, informó el Ministerio de Sanidad de Gaza. 

Además, tres informadores resultaron heridos mientras cubrían las protestas, entre ellos el fotógrafo palestino Ahmed Abu Hussein, que quedó en estado crítico por una bala en el pecho.

En total, más de 700 personas recibieron asistencia médica, incluidos 14 trabajadores sanitarios de un hospital de campaña de Jan Younes donde cayeron gases lacrimógenos, informó la citada fuente.

Miles de palestinos – 10.000 según el Ejército israelí – se acercaron a los cinco puntos de protesta junto a la frontera por tercer viernes consecutivo y un grupo de ellos se aproximó a la valla de seguridad y cortó parte de la alambrada.

Un portavoz militar israelí ha confirmado que las fuerzas desplegadas en la frontera “están respondiendo con instrumentos de dispersión y antidisturbios, así como con armas de fuego de acuerdo con las reglas del enfrentamiento”.

Las protestas de este viernes, día del “alzamiento de la bandera palestina”, han comenzado en torno a las 11.00 de la mañana, cuando “una multitud” de palestinos, según el medio israelí Walla!, presente en la zona, han intentado cruzar la frontera, a lo que el Ejército israelí ha respondido con munición real.

“Las Fuerzas de Defensa de Israel han repelido a los manifestantes en cinco puntos diferentes a lo largo de la valla fronteriza. En un punto del norte de la Franja de Gaza, una multitud de palestinos han intentado cruzar la valla y entrar en territorio israelí”, según el medio.

La Oficina de Asuntos Árabes del Ejército israelí ha advertido este viernes a los residentes de la Franja de Gaza de que no cooperen con el movimiento islamista y fuerza dominante en el enclave, Hamás, en un día en el que la organización, según los militares israelíes, ha pedido a la población que recurra al uso de los cócteles molotov para atacar a las fuerzas israelíes.

Este viernes es el tercero consecutivo de protestas de la Gran Marcha del Retorno. El Ministerio de Salud palestino asegura que desde la primera protesta el pasado 20 de marzo, en la que el Ejército de Israel mató a 17 palestinos, se ha atendido a más de 1200 heridos de bala.  

Hasta ahora, 33 palestinos han muerto por disparos israelíes, la mayoría en las protestas de los viernes, además de en incidentes violentos junto a la frontera que se registran desde el comienzo de las movilizaciones.

Más de 30.000 personas participaron en la primera convocatoria y 20.000 lo hicieron el pasado viernes en unas manifestaciones que congregan a un gran número de familias y que suele aumentar en asistencia e incidentes según transcurre la jornada. 

El Ejército de Israel ha sido acusado de excesivo uso de la fuerza y hoy Amnistía Internacional pidió contención y una investigación independiente sobre las circunstancias de las muertes, incluida la del fotoperiodista palestino Yaser Murtaya.

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