Más de 11 años de investigación para un proyecto que se ha paralizado. Los expertos confirman que todavía queda mucho trabajo para lograr desenterrar e identificar a los miles de cadáveres de víctimas de la Batalla de l’Ebre. La batalla más cruenta de la Guerra Civil todavía salpica de memoria sin dignificar las comarcas meridionales de Tarragona. Hablamos de ello con el historiador y catedrático de la Universidad Rovira y Virgili (URV) Josep Sánchez Cervelló, que lidera el proyecto de geolocalización y documentación de las fosas de la Guerra Civil en el Ebre y el Priorat.

La investigación ha pasado por fases de mayor y menor intensidad, ¿por qué está ahora paralizada?

Empezamos en el 2007 y sigue siendo la primera investigación amplia de recuperación de soldados muertos durante la gran batalla de la Guerra Civil, un tema importante porque significa salvaguardar de alguna manera su dignidad. Con el paso del tiempo el proyecto ha ido evolucionando y la Generalitat se incorporó a él en 2016. Ahora está en stand-by por la falta de Govern en Catalunya.

¿De qué manera?

Ahora mismo la situación política no da para más y la pelota de muchos proyectos paralizados está en el tejado de los partidos que han ganado las elecciones del 21-D. La parálisis afecta a todos los niveles. Una vez haya Govern confío que seguiremos con el proyecto.

¿Este paréntesis afectará a los resultados?

Sí, sin duda. A nivel de memoria y de investigación genética de los restos humanos hallados. Casi no quedan personas que vivieran la Guerra Civil y que sigan con vida, lo que complica las tareas de recuperación de la memoria. Por otra parte, el hecho de que pasen cada vez más años también dificulta encontrar familiares vivos de las personas que tratamos de identificar para poder identificarles mediante el ADN.

La investigación ha ubicado hasta 123 fosas comunas, 69 de ellas confirmadas. ¿Cuál ha sido su último hallazgo?

Hace un mes, más o menos, excavamos en Miravet y encontramos cerca de veinte cuerpos. La localización de las fosas es uno de los puntos más difíciles y de los que necesita la colaboración de más personal. El georradar es un aparato de rayos X que radiografía el suelo para localizar protuberancias en la tierra, que pueden indicar la presencia de cuerpos. Buscamos partir de los lugares donde sabemos de que hubo hospitales de campaña durante la Batalla de l’Ebre.

El historiador, catedrático de Historia Contemporánea y decano de la Facultat de Lletres de la Universidad Rovira y Virgili, Josep Sànchez Cervelló. El historiador, catedrático de Historia Contemporánea y decano de la Facultat de Lletres de la Universidad Rovira y Virgili, Josep Sànchez Cervelló. (Agnès Llorens)

¿Los hospitales dan más pistas que las trincheras?

Normalmente estaban relativamente alejados de la batalla y se localizaban en el Baix Ebre, Montsià y Priorat. Muchos pacientes pasaban en barca por la noche para ser atendidos y eran centros precarios e iban cambiando según se movía la línea del frente. En muchas ocasiones se ubicaban en masías desocupadas a las que se hacía una desinfección básica.

¿Qué explican los cuerpos que han encontrado hasta ahora?

Obligan a pensar en la necesidad de salvaguardar la paz, en las familias que no pudieron despedir a los suyos. Y dan mucha lástima por los muertos. Hay que terminar la Guerra Civil de verdad, resarciendo a los derrotados y a sus descendientes de dignidad, algo que no se ha hecho nunca.

Imagen del acto de homenaje a las víctimas de la guerra civil en Tortosa, este pasado domingo Imagen del acto de homenaje a las víctimas de la guerra civil en Tortosa, este pasado domingo (Sílvia Jardí / ACN)

En 2017 se realizó un programa de identificación genética en las comarcas de Tarragona en el que participaron más de 600 personas.

Sí, fue un programa muy interesante que recogió mucha afluencia y de la que se obtuvieron buenos resultados. De hecho esta iniciativa fue la chispa que ayudó a lograr la implicación de la Generalitat. Debemos ser conscientes que la población más mayor está envejeciendo y por lo tanto no podemos demorar la documentación de su ADN. Si esperamos mucho, cuando podamos volver a realizar este tipo de colectas de información genética será muy complicado encontrar familiares directos con vida.

¿Cuántos cuerpos pueden quedar actualmente sin identificar en las comarcas del Ebre?

El Ebre todavía esconde bajo tierra miles de víctimas de la Guerra Civil sin dignificar. Debemos descubrir dónde están, desenterrarles y darles una sepultura digna. Cada vez que doy una conferencia hay alguien que me pide si puedo encontrar a un familiar suyo que murió en la Batalla de l’Ebre, en el frente del Segre o en Belchite, por ejemplo. Es una tarea muy complicada, ya no hay registro de los soldados del bando republicano. Todo el mundo debe entender que los muertos deben ser enterrados dignamente, que se debe recuperar la memoria y que, bajo las comarcas de Tarragona, solo hay restos de los perdedores porque el otro bando sí se ocupó de dar sepultura a sus víctimas.

¿Fue otro castigo más para los vencidos?

Sí y en parte explica por qué hoy en día todavía haya heridas abiertas. Si este trato hubiera sido diferente quizás habría podido existir una reconciliación posterior. Parte de los efectos de la Guerra Civil no se han paliado, todavía se mantienen placas de la época de la dictadura en las calles y el Valle de los Caídos sigue en pie. Es más, sigue existiendo la Fundación Francisco Franco, financiada por un Estado que es el segundo país del mundo tras Camboya con más desaparecidos en combate.

Sànchez Cervelló lidera el proyecto de geolocalización y documentación de las fosas de la Guerra Civil en el Ebre y el Priorat desde 2007 Sànchez Cervelló lidera el proyecto de geolocalización y documentación de las fosas de la Guerra Civil en el Ebre y el Priorat desde 2007 (Agnès Llorens)

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