El agua que se distribuye en el área de Barcelona procedente del Llobregat sigue un largo periplo antes de llegar al grifo de casa. Durante su itinerario, es captada en el río y potabilizada, sufre episodios de contaminación por vertidos, es depurada, regresa al cauce, vuelve a ser tratada para su consumo, y así varias veces antes de llegar al mar. Se recicla de manera continua.

Es como si la misma gota pasara varias veces por los filtros de depuración o por riñones de los consumidores.

Un trayecto completo, si fuera continuo (desde sus fuentes hasta el mar), duraría casi dos días.

En condiciones normales, el 6,3% del agua del Llobregat se reutiliza, aunque esta cifra alcanza el 13% en época de sequía, según un estudio el hidrólogo Rafael Mujeriego.

Una misma gota regará campos de cultivo, atravesará tuberías industriales, será bebida por futbolistas sedientos y tal vez llene el vaso de un lector de Jorge Manrique: “Nuestras vidas son los ríos…”.

La gota aumentará las reservas de La Baells, moverá los saltos hidroeléctricos cerca de la Colònia Rosal y hará las delicias de los pescadores de Puig-reig. Y en buena parte de su recorrido irá recibiendo caudales salinizados por la minería del Bages que se diluyen según el caudal circulante.

En el Bages y Baix Llobregat

En la acequia de Manresa a Balsareny será captada para abastecer la capital del Bages; y una vez utilizada en la industria o en los hogares, será arrojada al Cardener y depurada antes de que, en el El Pont de Vilomara, regrese al Llobregat.

La misma gota volverá a repetir otra vez su circuito en Abrera: captación, potabilización, utilización y depuración. El agua potabilizada en Abrera podrá ser transportada y llevada a Terrassa (u otras ciudades del Vallès) y, tras ser utilizada en la industria o en los hogares, será vertida de nuevo en la riera de Rubí, un afluente que, en determinados momentos del año, llega directamente al Llobregat.

Y ya cerca del mar, sufrirá una última vuelta de tuerca. Será potabilizada en Sant Joan Despí, desde donde saldrá purificada y transparente (aunque no haya desaparecido el gusto) lista para ser facturada por Agbar.

Aguas grises hasta El Prat

En la cuenca baja de la comarca, las aguas grises son tratadas en la depuradora de El Prat, desde donde se arrojan al mar. Pero ahora, en una nueva pirueta, el Área Metropolitana de Barcelona la someterá a un nuevo filtro en una estación regeneradora para darles nuevos más usos, tras el convenio firmado con la Agència de l’Aigua, que financia los costes de explotación de la planta de postratamiento terciario de la depuradora del Llobregat (2,5 millones de euros, ampliables).

La producción de agua regenerada tendrá así tres nuevos modos de producción. En un primer modo, el sistema de postratamiento (terciario) sirve para crear una barrera frente a la intrusión salina y para alimentar el acuífero, que es una reserva estratégica. Cabe recordar que los acuíferos del Baix Llobregat pueden aportar en situación de sequía tanta agua como la desalinizadora.

En segundo lugar, las aportaciones del sistema terciario de la depuradora pueden servir también para usos agrícolas, ambientales o municipales (riego de jardines).

E incluso está previsto inyectar agua en la cabecera del Llobregat, para verterla aguas arriba, en el azud de Molins de Rei, para disponer de más recursos en el río. Así podría volver a ser captados y potabilizados, cerrando así el ciclo hidrológico, en lugar de verterlos al mar.

Concretamente, para este verano está planificado bombearla hasta Molins de Rei, para que el Llobregat gane caudal ecológico y nuevos recursos, con la garantía de que cumple todos los requisitos sobre potabilización y depuración.

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