Sólo queda un paso más para que el Manchester City pueda proclamarse campeón de la Premier League. El equipo de Guardiola sumó un triunfo ante el Tottenham en Wembley que les deja a dos puntos de conquistar el título o a una posible derrota del United mañana ante el West Bromwich. Contra los Spurs, los citizens demostraron que la dolorosa eliminación europea no ha afectado a su rendimiento en la competición doméstica, donde, desde la primera jornada, han sido muy superiores a sus rivales.

Probablemente el guión ante los de Londres no comenzó según los ideales futbolísticos del técnico citizen, siempre amparados en la posesión y el control. Pero del mismo modo que el Liverpool aprovechó la valentía de los de Manchester para dejarlos fuera de Europa el pasado miércoles, en este caso fue el conjunto skyblue el que se benefició de la osadía de Pochettino, que, sin temor a la capacidad ofensiva de su rival, dispuso una zaga muy adelantada.

Lejos de causar problemas al líder indiscutible de la competición, con trece puntos de ventaja, el técnico argentino provocó un escenario de partido con muchas alternativas para los dos conjuntos, pero sólo uno equipo supo concretar sus oportunidades. Mientras los londinenses morían constantemente en la orilla del área citizen, las galopadas de Sané, Gabriel Jesús y Sterling, comandadas por Silva, se convertían en una amenza constante sobre Lloris. Un partido al más puro estilo Premier League.

Hasta en tres ocasiones avisaron los atacantes del City al técnico argentino sobre su temerario planteamiento. El repliegue de los spurs no podía hacer nada ante los inmensos espacios y el buen trato del esférico de su rival. Ya a los cinco minutos Silva y Sterling combinaron para dejarle un balón franco a Sané, que de volea la estrelló en el palo.

El atacante inglés y el alemán gozaban de dos pasillos en sus bandas. Una amenaza constante que propició repetidas oportunidades, con muchas espacios, hasta obtener el premio, aunque de la manera más sencilla posible. La presión del Tottenham sobre la salida de balón de los de Manchester tampoco surtía su efecto y Kompany, leyendo a la perfección la disposición de su rival, encontró un pase directo para Gabriel Jesús, que se desmarcó a la perfección de Davison Sánchez.

El brasileño recogió el regalo del belga, protegió el esférico con un control a su pierna zurda, y batió a Lloris en el mano a mano. Una vez inaugurado el marcador, el City aprovechó la apertura de la lata para poner tierra de por medio sin dar tiempo a la reacción. De nuevo castigó Sterling la inmensa pradera verde a la espalda de la zaga y en un balón dividido con Lloris provocó que el árbitro pitará, erróneamente, penalti. el portero comete falta, pero fuera del área. Gündogan no perdonó desde los once metros.

Parecía encarrilado el duelo, casi sentenciado para los de Guardiola según el desempeño de ambos equipos, pero se instaló el miedo a la remontada en el cuadro skyblue. El City tuvo un escenario prácticamente igual en la pasada jornada ante el United, pero los de Mourinho, con un gran Pogba, le dieron la vuelta al marcador, en apenas diez minutos, y aplazaron el alirón de sus vecinos.

Los de Pochettino, lejos de abandonar el plan inicial y obligados ahora por el electrónico, insistieron en la fórmula, a la que sumaron la suerte para meterse en el partido. Un pase al interior del área de Kane, desaparecido gran parte del partido, parecía que iba ser cortado por Laporte, pero el esférico rebotó en Eriksen para cambiar la dirección hacia las redes de Ederson.

El tanto, cerca del descanso, dio paso a los mejores minutos de los locales. El Tottenham lograba maniatar las virtudes ofensivas de su rival aunque su dominio, en número y presencia en el territorio rival, no se tradujo en oportunidades claras. Mientras, el peligro a una contra seguía presente y con los minutos, debido al cansancio, las fisuras volvieron a aparecer.

Tras pasar algunos minutos de agobio, el City volvía a ser una amenza constante en sólo tres pases. De la misma manera que en la primera parte, los delanteros visitantes advirtieron primero del peligro antes de dar la estocada final. Falló primero Gabrile Jesús otro encuentro a solas con Lloris y minutos después Sterling, tras regatear al meta francés, amagó hasta en dos ocasiones para estrellar el esférico en Davies, que desde el suelo mandó el balón a córner.

El veloz delantero británico, sin tiempo para lamerse las heridas, mantuvo la concentración en el saque de esquina para aprovechar un rechace de Lloris, a disparo de Sané, y sentenciar el encuentro. El Tottenham insistió en la recta final, aunque si fe en lograr al menos el empate, apenas inquietó a Ederson.

Guardiola ganó en Wembley una vez más, como hiciera como jugador en aquel lejano 1992 y como entrenador a las órdenes del Barça en 2011 para conquistar la Champions o sin ir más lejos cuando en febrero ganaron la Carabao Cup al Arsenal. En este ocasión no pudo sumar otro título en el templo londinense del fútbol, aunque sumó tres puntos que le abren casi definitivamente las puertas de la gloria en el tan complicado y especial fútbol inglés.

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