La Policía ha detenido a 79 personas, casi todas españolas, que participaban en un “chiringuito financiero” utilizado para la comisión masiva de estafas y que puede haber defraudado hasta la fecha 2,5 millones de euros, tras una investigación que se abrió a raíz de una denuncia en Valladolid.

Según informa la Policía, entre los detenidos están tres dirigentes de la organización (uno de ellos condenado por estafa en 2017) y la mayor parte de los brokers que se encargaban de captar a los inversores, generalmente pequeños empresarios o ahorradores.

Los detenidos crearon un entramado jerarquizado para engañar a los inversores con ofertas de productos financieros complejos, generalmente opciones binarias, aunque siempre con la falsa promesa de alta rentabilidad y mínimo riesgo.

A cada cliente no lo engañaban una sola vez, sino que trataban de “exprimirlo” con nuevas inversiones hasta que solicitaba recuperar su inversión o sus ganancias, momento en el que dejaban de atender al teléfono y remitían contratos con “cláusulas leoninas” que no habían sido firmados previamente.

La denuncia de un afectado en Valladolid puso en marcha en septiembre de 2016 una investigación que se ha saldado ahora con 79 detenciones y ocho registros en las provincias de Madrid y de Málaga. Poco a poco, la Policía fue sumando denuncias, perfilando el método de trabajo de la red y averiguando la ubicación de las oficinas. La investigación no fue sencilla. Dos de los tres cabecillas tienen antecedentes (uno de ellos condenado por estafa en 2017) y el otro era un abogado que aportaba asesoramiento legal a la red.

Además, cambiaban las sedes desde las que operaban los brokers, ya fueran los domicilios de los cabecillas o locales de empresas investigadas en Madrid y Málaga. En los registros se ha hallado numerosa documentación, como contratos de sociedades y listados de personas contactadas.

Los brokers estaban instruidos con guiones predeterminados y preparados para responder con rapidez a cualquier duda

El método utilizado por la red era la captación de clientes mediante llamadas agresivas a empresarios y ahorradores. Los brokers estaban instruidos con guiones predeterminados y preparados para responder con rapidez a cualquier duda. Una vez captado el interés, se ofrecía al cliente asesoramiento financiero para conseguir que ellos transfirieran el dinero.

Para ello, se diseñaban páginas web atractivas, con denominación inglesa y datos de contacto en el extranjero (Reino Unido, Bulgaria, Islas Marshall, San Vicente o Granadinas) en las que los clientes podían abrir una cuenta y operar en un mercado virtual. En realidad, no se podía llevar a término ningún tipo de inversión.

Las páginas web creadas para favorecer el fraude se usaban durante un tiempo limitado, hasta que la CNMV publicaba una advertencia informando que una página web determinada carecía de la licencia para prestar servicios de inversión. Entonces, abrían una nueva página, con un nombre que no estuviera relacionado con la página anterior, y transferían los clientes de una a la otra. Su personal estaba muy preparado y “martilleaba” al cliente con ofertas sobre diversos productos financieros -generalmente opciones binarias- o sobre determinadas materias primas u otros, como el oro, el maíz o el petróleo.

Cuando daban con clientes especialmente precavidos les convencían manifestando que ellos mismos también invertían en el producto ofertado. Si esto tampoco funcionaba recurrían incluso a descalificar a los clientes por sus insuficientes conocimientos en materia de inversión.

La Policía destaca que la actuación de los investigados supone la quiebra de la confianza en los mercados financieros así como de sus agentes, a la par que se creaba una falsa expectativa sobre un producto complejo como son las opciones binarias, que la CNMV ha desaconsejado para clientes minoristas.

Los detenidos diseñaban páginas web atractivas, con denominación inglesa y datos de contacto en el extranjero

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