El Camp Nou atravesó esta temporada una galopante crisis de asistencia. Se trataba de un déficit de público que se ha corregido en los últimos encuentros. Un obstáculo en todo caso que no ha impedido que el Barcelona continúe haciendo de su estadio una auténtica fortaleza. El fortín de Europa. No hay ninguna racha como local en la Champions que sea mejor que la barcelonista. El equipo blaugrana no cae en la competición continental en el Estadi desde el 1 de mayo del 2013 (0-3 ante el Bayern en las semifinales), hace ya casi cinco años. Desde entonces ha jugado ante su público en 25 ocasiones en este torneo, con un demoledor balance de 23 triunfos y 2 empates. Claro que esas igualadas, ante el Juventus la pasada campaña y el Atlético en el 2014, se produjeron en unas eliminatorias de cuartos en las que el Barça quedó fuera de combate. Ni el Madrid en el Santiago Bernabeu, pese a vivir otra edad de oro en la competición. Ni el Bayern en el excitante Allianz Arena. Ni el Juventus en su coqueto estadio. Nadie le tose al Barça. Precisamente el único que se acerca a la serie blaugrana es el rival esta noche de los blancos. 23 partidos sin perder en casa en Europa suma la Juve, pero concede bastantes empates y cuando vence lo hace a menudo con menos solvencia.

El Barça, el único club de Europa que no ha perdido en su Liga, tiene a tiro en esta campaña distintos récords. Entre ellos el de terminar el campeonato de la regularidad sin conceder ninguna derrota. Hay otro que, en todo caso, debería esperar al siguiente curso para concretarse pero que se tiene que cimentar ahora. En la historia de la Champions el equipo que más partidos ha estado sin morder el polvo en casa fue el Bayern, entre 1998 y el 2002, cuando acumuló hasta 29 encuentros de imbatibilidad en su viejo estadio, el Olímpico de Munich. El Barcelona se ha colocado a cuatro. Aunque todos estos números no han evitado que los barcelonistas hayan quedado atrapados en el rubicón de los cuartos de final en tres de las últimas cuatro temporadas.

El conjunto de Valverde confía en el efecto que produce su estadio, aunque en Barcelona no se haya acuñado la expresión miedo escénico, para conseguir mañana un buen resultado con vistas al partido de vuelta de cuartos en el Olímpico de Roma el próximo martes. Una actuación redonda le permitiría al Barcelona tener muchas opciones de plantarse en semifinales y quitarse la espina de anteriores frustraciones. Juventus, Olympiacos, Sporting de Portugal y Chelsea ya han perdido en el coliseo blaugrana esta temporada, con 11 goles a favor de los locales y 1 en contra. Por lo tanto, mal asunto para el Roma y más si Messi sigue en su línea de acierto realizador. Ha marcado en los últimos siete partidos y metió dos en la visita del equipo romanista al Estadi en noviembre del 2015. “Yo también lo sufría cuando venía a este campo como entrenador rival. Podías hacer tu trabajo durante el partido pero cogía Messi el balón y ya no sabías qué hacer”, recordó Valverde hace unas semanas.

El entrenador barcelonista sólo ha conocido una derrota en casa (en su debut, ante el Real Madrid en la Supercopa). Y eso que durante buena parte de la campaña el público no ha acudido como acostumbraba al Estadi y la media a finales de enero se había resentido muchísimo (13.000 espectadores menos por encuentro). Esta circunstancia ha cambiado en los últimos cuatro partidos al abrigo del buen tiempo, los rivales de alcurnia y el oteo de los títulos. Así 84.053 espectadores presenciaron el duelo ante el Athletic, 97.183 acudieron a la cita contra el Chelsea, 90.356 estuvieron contra el Atlético de Madrid y 85.417 en el derbi de nuevo cuño frente al Girona.

De la misma forma el estadio barcelonista debe jugar su papel también en lo que queda de Liga, con dos partidos consecutivos del campeonato en el Camp Nou (Leganés y Valencia). El premio de los trofeos espera.

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