El Barça “seguirá insistiendo en la necesidad de que el conflicto se resuelva políticamente” y pide “respeto para nuestras instituciones, la libertad de expresión y el derecho a decidir de todos los pueblos; el club ha insistido los últimos años que siempre estaría al lado de lo que pensara la mayoría del pueblo de Catalunya”. Así lo proclamó ayer, a tres días de la final de Copa en Madrid, el presidente Josep Maria Bartomeu. Pronunció un discurso de contundencia social y política que buscaba situar la entidad blaugrana ante los hechos que vive Catalunya y de cara a los próximos acontecimientos deportivos, que llegan cargados de un significado que va más allá de un simple partido de fútbol. La intervención del presidente del Barça hay que situarla en el contexto de la presentación de un libro que recoge buena parte de los artículos de temática blaugrana del desaparecido Manuel Vázquez Montalbán, un escritor que marcaba tendencia con sus reflexiones “tan válidas entonces como hoy”, según dijo Bartomeu. Y él lo aprovechó para formular un discurso de alto significado político.

“Vivimos momentos de gran dificultad, nos sentimos amenazados en aquello que nos hemos comprometido a defender y que forma parte de nuestra historia y nuestra alma fundacional”, indicó. Y entró a fondo con las amenazas: “Nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra historia y nuestras instituciones son los pilares de la sociedad que representamos. La libertad de expresión o el derecho a decidir son, o tendrían que ser, derechos fundamentales innegociables para cualquier persona, sea de donde sea y venga de donde venga”.

Recordó también que el Barça “a lo largo de su historia” siempre ha defendido estos derechos y condujo el discurso hacia la situación política, que definió “conflictiva y estancada”. Denunció que “continuamos sin Gobierno, con políticos escogidos democráticamente en la prisión o forzados a vivir en el extranjero, con un clima de tensión palpable en la calle” y, añadió, con los tribunales “queriendo resolver un conflicto político que tendría que ser resuelto por los políticos”.

El Barça no se limita a describir situaciones desde su óptica, también se pregunta qué puede hacer. Responde Bartomeu: “No está tan sólo en nuestras manos resolverlo. Pero seguiremos insistiendo en la necesidad de que el conflicto se resuelva políticamente”. Y aquí entra en juego la final de Copa del sábado. “Tenemos la oportunidad de aprovechar el marco y el altavoz [de la final] para defender aquello en que creemos. Y queremos aprovechar para empezar a pedir respeto a todo el mundo”.

Bartomeu hizo una insistente demanda de “respeto”. En primer lugar “ para nuestras instituciones, la libertad de expresión y el derecho a decidir de todos los pueblos. Respeto para las mayorías, pero también para las minorías. Para la discrepancia. Para la voluntad de las personas, para sus libertades y sus derechos civiles. Para el significado de la palabra justicia, una justicia que permita acabar con la insólita situación de prisión provisional que sufren, no sólo los políticos, sino también personas como el expresidente Sandro Rosell, que ya hace casi un año que está en prisión provisional que considero desproporcionada”.

Pero la petición va más allá, Bartomeu también quiere respeto con el Barça: “Que no se aprovechen de nuestros colores ni de nuestro escudo”. En este apartado era obligada una referencia a los silbidos al himno en la Copa. El presidente del Barça recordó que su junta siempre ha pedido respeto con todos los símbolos identitarios: “Quiero pensar que cuando, de manera mayoritaria, nuestra afición se ha expresado silbando, no lo ha hecho para menospreciar ningún símbolo, sino en protesta por determinadas actitudes contra el pueblo de Catalunya en los últimos años”. E insistió en la defensa “por encima de todo” del derecho “innegociable” a la libertad de expresión. “Sin respeto no hay diálogo, y sin diálogo no hay solución”, concluyó.

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