El Barça de Valverde mostró una enorme madurez para recuperarse en tiempo récord de una de las zancadillas más trágicas de su historia moderna. En un ejercicio más mental que futbolístico, el equipo azulgrana fue capaz de liberarse de sus ataduras emocionales para derrotar al Valencia, el tercer clasificado de la Liga, y de paso reconciliarse con una grada comprensiva tras el desastre de Roma. Luis Suárez y Samuel Umiti aprovecharon los servicios de Coutinho, líder del Barça esta tarde en el Camp Nou.

Triunfo para reparar heridas abiertas el miércoles y para revertir de un manotazo una situación en la que cualquier equipo podría haberse tambaleado. Frustradas sus opciones en la Champions, no dejó lugar a la duda el Barça que esta liga será suya y, cuanto antes suceda, mucho mejor. Además, la victoria convierte al Barça en el equipo más jornadas invicto de forma consecutiva en la historia del campeonato. Un récord, de 39 partidos, que no sirve como consuelo, pero que ensalza la tarea de Valverde en el banquillo azulgrana.

El Barça saltó al césped con más dudas en lo anímico que de costumbre

El Barça entró al partido con enormes dudas. Exhibiendo cierta fragilidad defensiva que sería aprovechada por su rival. Sin embargo, fue capaz de crecer con el paso de los minutos, a medida que el marcador se volvía a su favor hasta terminar borrando del verde al tercero de la Liga.

El Valencia propuso a los azulgranas entrar en su casino particular y jugarse el triunfo a la ruleta, un juego en el que son expertos. Y la velocidad en las transiciones y muchos remates en ambas porterías fueron la norma desde el comienzo. Los porteros eran protagonistas en un duelo de máxima exigencia física que sin duda era más entretenido para el público que para los entrenadores.

Ter Stegen tuvo que aparecer más de la cuenta desde el inicio. Unas veces por aciertos del rival y otras tras errores propios, el alemán evitó el drama en el Camp Nou. Guedes y Rodrigo fueron los más prolíficos y pero erraron de forma clamorosa en la definición. Esa fue la gran diferencia en el encuentro. El delantero hispano-brasileño dispuso de la mejor tras un error de Ter Stegen en la salida del balón. Su disparo lo sacó el alemán con una mano estupenda que mandó el balón a la cruceta.

Más responsabilizado que de costumbre tras el histórico accidente de Roma, el Barça huyó de la propuesta de Marcelino siempre que pudo, pero no está para mandar como se espera del que debería ser campeón del torneo en las próximas semanas. El Barça vivió desde la posesión en algún tramo del encuentro, pero serían insuficientes para maniatar el fulgor ofensivo valencianista hasta la segunda parte.

Valverde preparó una presión tras pérdida con matices, ya que los centrales resguardaron siempre su posición para no verse sorprendidos. Una vez más, Alba fue la principal y casi única vía para lograr profundidad, mientras Coutinho era el más activo con el balón en lo que tardó en activarse Messi.

Nunca llegó a brillar el argentino en el duelo, bien tapado por los centrales valencianistas. Fue Coutinho el que volvió destacar por su finura en el pase con una asistencia antes del cuarto de hora a Luis Suárez que pudo haber firmado el mejor asistente de su época. Un balón interior a la espalda de la defensa que el uruguayo aprovechó para desquitarse de una pifia previa en la que el Camp Nou había cantado gol.

La reacción del Valencia fue valiente y volvió a acosar a la zaga azulgrana con disparos constantes de Guedes. El extremo fue una pesadilla para Sergi Roberto, menos ofensivo que en otras tardes. El Barça intentó dormir a la bestia y logró hacerse con la posesión en un tramo final del primer tiempo por fin más tranquilo.

A la reanudación fue Umtiti el que provocó la taquicardia en el pulso azulgrana con un resbalón desafortunado. El francés regaló una ocasión clara para que Rodrigo volviese a verse superado por el escenario. Una vez más, el delantero fracasaba en su misión ante Ter Stegen.

Puede que el Barça no pase por su mejor momento anímico, pero es un equipo con serias costuras que condena a sus rivales con una enorme efectividad, al menos en la Liga. El gol de Umtiti de cabeza tras un córner botado por Coutinho sirvió para evidenciar esa máxima una vez y de paso sentenciar el partido.

Tras el segundo gol llegaron los mejores minutos del Barça, liberado de las ataduras emocionales con las que comenzó el encuentro. Demostró el equipo azulgrana que no tiene rival en este torneo con un triunfo reparador que le sirve para reconciliarse con la grada. Iniesta rozó el tercero con un remate inverosímil de volea a pase de Messi, más feliz en la parte final del duelo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.