El Banc dels Aliments de Barcelona ha salido al paso de la polémica surgida en redes sociales y difundida en grupos de Whatsapp a raíz de la decisión tomada de dejar de suministrar comida a los capuchinos de Sarrià. El director de la entidad, Lluis Fatjò, ha relatado a varios medios de comunicación que esta medida no tiene relación alguna con temas políticos y que responde únicamente a que la congregación “no se aviene a llevar un control de a quién le entregan los productos ni se someten a la coordinación de los servicios sociales municipales”.

La alerta surgió en el momento en el que el Banc dels Aliments no suministró la comida del mes de abril a los capuchinos de Sarrià, una congregación de monjes franciscanos que a principios de mes de marzo ofreció el sermón de una misa a los políticos catalanes encarcelados de forma preventiva por cargos de rebelión, sedición y malversación.

Fatjò ha negado tajantemente que esta retirada temporal del suministro de alimentos a los capuchinos tenga ninguna motivación política, tal y como circula por las redes sociales. Según apunta el director del Banc dels Aliments de Barcelona, el problema es que la entidad lleva “un año pidiendo a los capuchinos de Sarrià que justifiquen la entrega de los alimentos y que se coordinen con los servicios sociales del distrito, como hacen todas las entidades y como está estipulado”.

Desde la congregación de frailes franciscanos recuerdan que la relación con el Banc dels Aliments se remonta a hace más de 20 años y, pese a que en abril no hayan distribuido la comida que llegaba a “800 beneficiarios”, “voluntarios y congregación cristiana nos están ayudando a suplir esta carencia”.

Así, el pasado día 26 de marzo el Banco de Alimentos comunicó a la congregación de Sarrià que ya no les daría más productos hasta que no cumpliesen los requisitos, como cualquier otra entidad social.

“No hay ningún componente político en la decisión, de hecho es un problema, una cuestión de procedimiento, que arrastramos con ellos desde hace dos años”, ha señalado Fatjó, en alusión a la falta de transparencia en el reparto de alimentos que hacían los capuchinos de Sarrià. “Desde hace un año los capuchinos de Sarrià no tienen ninguna relación con los servicios sociales, no cumplen la normativa, ni hacen un seguimiento integral de las personas que atienden ni tienen un control de los alimentos que reparten y, como no siguen estos procedimientos, hemos tenido que suspender temporalmente su distribución, hasta que cumplan los requisitos”.

Por el momento, grupos de voluntarios cercanos a la congregación han pedido a los ciudadanos ayudas puntuales de alimentos o dinero para mantener el servicio hasta mediados de curso, para así “continuar nuestro servicio y ayudar, como siempre hemos tratado de hacer, a la gente que llama a nuestra puerta”.

Enric Castells

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