Si uno no cree que no tiene mal aliento por la mañana, se engaña a si mismo. La sequedad en la boca, el consumo de tabaco o alcohol, algún problema bucal o una incorrecta higiene en la boca son las causas más livianas de la halitosis, ese aroma poco agradable que hace fruncir la nariz a la pareja o a las personas más cercanas.

Otra cosa es que la halitosis tenga causas más profundas. Por un lado está la halitosis fisiológica, que es el aroma que a nadie gusta por las mañanas o que puede ser causado tras un ayuno prolongado; y por el otro se encuentra la halitosis patológica o crónica, que surge más allá de que uno se lave los dientes con frecuencia. Estos últimos casos son difíciles de prevenir, y la solución pasa por un tratamiento médico.

En realidad, hay como 80 causas que pueden provocar este malestar: el 60% son por causas orales o bucales, las extras orales (del aparato respiratorio, el tubo digestivo o sistémico) son responsables del 17%, “mientras que un 23% de los pacientes no padecen halitosis verdadera”, y en realidad, tienen sensaciones gustativas que son percibidas como sensaciones olfativas y que inducen a creer que tiene mal aliento”, precisa el doctor Jonas Nunes, director del Instituto del Aliento y de la Unidad Hospitaliaria de Halitosis del Centro Teknon, de Barcelona.

Planta todo terreno

El aloe vera (Aloe barbadensis) es una planta todo terreno: también conocida como sábila, zabira o acíbar, sus propiedades pueden ayudar a combatir el estreñimiento, mejorar la cura ante quemaduras, cicatrizar la piel ante heridas superficiales, ayudar a prevenir el acné, combatir la celulitis, proteger el cabello de la radiación solar, tiene efectos antiestresantes y contribuye a adelgazar. Y también combate el mal aliento.

Cabe aclarar que su efecto es temporario, y sirve contra las causas más livianas de la halitosis. Según precisa Nunes, el gel extraído de la planta aloe cuenta con propiedades que, a nivel bucal, destacan por su acción antibacteriana y antifúngica, mientras que a nivel gastrointestinal, es eficaz por “su efecto antiinflamatorio, laxante y protector de la mucosa gástrica”. Además, cuando se asocia con antibióticos, el aloe vera destaca en el tratamiento de la bacteria Helicobacter pylori, que suele causar infecciones en el estómago.

Una de las mayores ventajas del gel del aloe, tanto en enjuagues como en pastas dentales o en la ingestión, reside en su seguridad, o sea, la casi ausencia de efectos colaterales de importancia.

Diversas propiedades

Si el aloe vera es tan efectivo como limpiador bucal se debe a la presencia de seis agentes antisépticos: azufre, fenol, ácido cinámico, nitrógeno de urea, lupeol y ácido salicílico.

En la salud bucal, se recomienda usar para tratar encías sangrantes e hinchadas. También para aliviar el dolor de muelas y rebajar los flemones. Y de paso, ayuda a prevenir las caries y a proteger los dientes del desgaste del esmalte.

Además de geles y cápsulas, hay personas que prefieren tener una planta de aloe en una maceta y, periódicamente, extraer manualmente la pulpa de la hoja. Pero en este caso se debe procurar lavarla bien para quitarle todo rastro de suciedad y que no queden retazos de aloína, un alcaloide que puede causar irritaciones.

Cómo usar el aloe vera

Para dosificarla, se puede verter una cuarta parte de gel de aloe en media taza de agua o zumo de manzana.

El efecto depurador del aloe contribuye a la limpieza del aparato digestivo, por ello si aumenta la dosis puede ser efectiva como laxante. Por otra parte, contribuye a eliminar los gases del estómago, una de las causas más frecuentes del mal aliento.

Además de ingerir el zumo en el desayuno, la comida y la cena, también se sugiere lavar los dientes con pasta dental con este componente, y enjuagarse la boca con el mismo zumo.

Otros trucos para combatir el mal aliento

La halitosis fisiológica, además del aloe vera, se puede evitar con estrategias sencillas: comer cada cuatro horas, evitar las comidas condimentadas y olorosas, no tomar café y alcohol, evitar el tabaco, las dietas hiperproteicas, las comidas ricas en grasas, beber 1,5 litros de agua al día, evitar respirar por la boca y realizar dos pasos básicos de higiene bucal: usar hilo dental y limpiar la lengua con el cepillo de dientes, recomiendan en el Instituto del Aliento.

La ingesta de algunos alimentos también contribuye a frenar el mal aroma matinal. Por ejemplo el té verde y el ginseng rojo de Corea tienen agentes microbianos naturales con capacidad de anular las bacterias orales.

Hay alimentos que poseen sustancias como los polifenoles y determinadas enzimas que también contribuyen a aliviar el mal aliento, como algunos tipos de champiñones, frutas crudas como la manzana, la ciruela, el kiwi, el caqui y el arándano, hierbas como el perejil y la albahaca, y vegetales como la lechuga, los espárragos, el ñame y la berenjena.

Enjuages y chicles

La mayoría de los chicles pueden ocultar el mal aliento, pero es un efecto enmascarador “que dura muy poco”, y sería abusivo decir que combate el mal aliento, indica Nunes. Incluso su consumo frecuente puede ocasionar problemas en las articulaciones de la mandíbula y generar excesiva acidez en el estómago.

En cuanto a enjuagues, se recomienda aquellos que no tengan alcohol. Su efectividad puede servir cuando la causa del aliento esté en la boca, pero por más que incluyan menta, no son efectivos si la causa de la halitosis no se encuentra en el aparato bucal.

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