En terminos generales, la clase política alemana ha acogido la situación de Carles Puigdemont en su país con cierta prudencia y distancia. Los dos grandes partidos, la CDU de Angela Merkel y los socialdemócratas –ambos en el gobierno de coalición– han preferido hablar poco del asunto y dejar en manos de la justicia el proceso de extradición, aunque algunas voces democristianas, de forma individual, sí se han pronunciado a favor de la extradición a España. Así, los aliados de Puigdemont se han limitado a partidos más minoritarios. Con distintos matices, liberales, verdes y la derecha euroescéptica y xenófoba de la AfD –o sus escisiones– han expresado algún tipo de apoyo al expresidente catalán.

Pero si una fuerza política se ha caracterizado por su alineamiento diáfano con la causa de Puigdemont –no por las posiciones independentistas, sino por la oposición a que sea extraditado–, ésta ha sido Die Linke. El partido de la izquierda alemana, que equivaldría en España a lo que representan Podemos e Izquierda Unida, ha pedido su inmediata liberación, ha promovido que el affaire se debata en distintas instituciones –de hecho, cree que Alemania debe mediar en el conflicto– e incluso ha ofrecido a Puigdemont una residencia en el país para darle facilidades procesales.

A diferencia del resto de partidos, se trata de un apoyo activo, que incluye declaraciones de sus máximos dirigentes, participación en manifestaciones y una visita el pasado domingo de dos de sus diputados en la cárcel de Neumünster. Pero es que además, es un apoyo ampliamente compartido por su electorado. Según un sondeo recientemente publicado en Die Welt , más del 70% de los votantes de la formación está en contra de que Puigdemont sea extraditado, siendo estos los electores más favorables a su liberación.

Manifestaciones de la cúpula

Die Linke se pronunció activamente en favor de la liberación del expresidente catalán desde el mismo día en que éste fue detenido en Alemania, el pasado 25 de marzo. Dietmar Bartsch, presidente del grupo parlamentario en el Bundestag (Cámara Baja alemana), consideró que Puigdemont debería ser puesto en libertad de inmediato y reclamó diálogo, mientras que el diputado y responsable de asuntos europeos Andrej Hunko calificó directamente el arresto de “vergüenza” y subrayó que la acusación que pesaba contra Puigdemont estaba “motivada políticamente”.

Solo el día después de la detención, el partido izquierdista ya pidió trasladar la situación jurídica a la arena política alemana. En concreto, solicitó que se convocaran de forma extraordinaria la comisión de Asuntos Jurídicos y la comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag para forzar pronunciamientos políticos sobre el asunto. De nuevo, los argumentos de la formación giraban no entorno a la independencia de Catalunya, sino a la idoneidad de que el caso no se abordara jurídicamente sino en el ámbito político. Así lo manifestó Bartsch: “Que un tribunal de Schleswig-Holstein decida el futuro de Catalunya es una broma. El debate sobre el estatus de Catalunya es político, no jurídico, y debe llevarse a cabo en España con ayuda de la Unión Europea y en ningún otro lugar”.

Bernd Riexinger, copresidente de Die Linke, también se ha pronunciado sobre el 'affaire Puigdemont' Bernd Riexinger, copresidente de Die Linke, también se ha pronunciado sobre el ‘affaire Puigdemont’ (David Hecker / EFE)

En la misma línea también se ha pronunciado el copresidente del partido Bernd Riexinger. En declaraciones a varios medios alemanes, ha dejado claro que no es partidario de los separatismos pero ha advertido de que la entrega de Puigdemont a España es “echar gasolina al fuego” porque el asunto catalán “no puede resolverse criminalizando a sus líderes y metiéndoles en la cárcel”. A juicio de Riexinger, “el delito de rebelión solo existe en España”, de lo que se desprende que “la orden de extradición no es legítima y no debe ejecutarse aquí”.

Recordando en caso de Companys

Die Linke subió la apuesta el día 28, cuando el presidente de la región de Turíngia, Bodo Ramelow –el único presidente de un land que tiene la formación de izquierdas–, se remontó a la entrega por parte de la Gestapo nazi del que fue presidente de la Generalitat, Lluís Companys, a la España franquista en 1940. Una comparación que también empleó una de los dos representantes que visitaron a Puigdemont el domingo en Neumünster, la diputada por Hamburgo, Zaklin Nastic.

El compañero de Nastic en la visita, el diputado Diether Dehm fue el que ofreció su propia casa a Puigdemont para que el expresident dispusiera de una residencia habitual en Alemania, algo que podría facilitar que fuera liberado mientras se resuelve el orden de extradición. Dehm, conocido en Alemania por haber acogido a un refugiado africano escondiéndolo en el maletero de su coche, fue especialmente duro con la justicia española, a la que acusó de no ser “cien por cien democrática” y recordó condenas contra el Estado español por “torturas” a presos de ETA. “Si España fuera un Estado realmente democrático, habría encontrado la manera de llegar a acuerdos con Catalunya”, declaró. El mismo día 1, el diputado Hunko participó en una marcha en Berlín para pedir la liberación de Puigdemont.

Die Linke, que nació en 2005 de la fusión de los herederos del partido comunista de Alemania del Este y de una escisión de los socialdemócratas, cuenta con 69 de los 709 asientos del Bundestag y con 7 escaños en el Parlamento Europeo.

Bernd Lucke, fundador de AfD pero ahora en otro partido, fue el primer político alemán que visitó a Puigdemont en la cárcel Bernd Lucke, fundador de AfD pero ahora en otro partido, fue el primer político alemán que visitó a Puigdemont en la cárcel (Frank Molter / AFP)
Los motivos

En las declaraciones de Dehm está la posible explicación a este apoyo a Puigdemont que puede sorprender por ser tan diligente. Andreu Jerez, periodista barcelonés residente en Alemania y experto en la política del país, asegura que la izquierda poscomunista alemana ha expresado un apoyo explícito al derecho de autodeterminación y además es un partido especialmente crítico con el sistema político español, al entender que “todavía permanecen estructuras franquistas”. Die Linke es también la única formación parlamentaria que mantiene “buena relación” con la izquierda abertzale, añade.

Jerez, coautor del libro Factor AfD sobre la irrupción de este partido de extrema derecha en Alemania, diferencia el apoyo que le ha ofrecido Die Linke de los pronunciamientos favorables que también han llegado desde algunos dirigentes de la derecha populista alemana o de algunos de sus exlíderes (cabe recordar que el europarlamentario Bernd Lucke, fundador del partido xenófobo y hoy en otra formación más moderada, fue el primero que visitó a Puigdemont en prisión). A su juicio, estos últimos lo hacen no tanto por afinidad ideológica con Puigdemont, sino por “mantener su discurso anti-establishment” frente a Merkel y, en el caso de Lucke, por tener “cuota de pantalla”.

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