El alcalde de Firgas (Gran Canaria), Manuel Báez, de Coalición Canaria, suplantó a su hijo mayor en un examen de las oposiciones al máximo nivel de la función pública de la Comunidad Autónoma de Canarias, según han confirmado testigos presenciales. Báez, que no se encontraba en la lista de admitidos para realizar esa prueba, respondió a la llamada en voz alta de los funcionarios que controlaban los accesos cuando fue llamado Himar Manuel Báez Nieves, su hijo, que sí aparecía en los listados oficiales.

Ninguno de los funcionarios y ningún miembro del tribunal presentes en las aulas donde se desarrollaron las pruebas se percataron de la irregularidad. Manuel Báez asegura que no hizo el examen en nombre de su hijo, aunque sí reconoce que lo llevó hasta allí y que entró con él para acompañarlo, como hace siempre “en los exámenes importantes”. Báez se ha tomado unas repentinas vacaciones desde el pasado día 22 para meditar si dimite como alcalde por motivos conyugales, según ha comentado él mismo a este periódico. Ni el alcalde en funciones, Alexis Henríquez, ni el coordinador local de Coalición Canaria, Carmelo Luciano, supieron dar explicaciones sobre los verdaderos motivos de las súbitas vacaciones del alcalde de Firgas.

Las cámaras de seguridad de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), situada en el Campus de Tafira, y dos testigos consultados por este periódico confirmaron la presencia allí el pasado 16 de diciembre del alcalde de Firgas, el único que aún conserva Coalición Canaria en la isla de Gran Canaria. Manuel Báez acudía como un opositor más a las pruebas de acceso al muy apetecible “cuerpo superior de administradores, escala de administradores generales (grupo A, subgrupo A1) de la Administración Pública de la Comunidad Autónoma de Canarias”, el nombre oficial de las oposiciones convocadas el pasado 23 de junio.

Manuel del Rosario Báez Guerra fue puntual a la cita. Las 240 personas admitidas a esas pruebas en toda Canarias para 61 plazas ofertadas, acudieron a las diez de la mañana a los dos lugares del examen: la Escuela de Arquitectura de la ULPGC y el Aulario general de la Universidad de La Laguna. A la hora fijada, un funcionario iba llamando por estricto orden alfabético a las personas admitidas, y muy pronto fue pronunciado en voz alta el nombre de Himar Manuel Báez Nieves. En su lugar, respondió al llamamiento Manuel del Rosario Báez Guerra, que no se encontraba ni en el listado publicado en el Boletín Oficial de Canarias ni en el que figuraba colgado en los tablones de anuncios en las dependencias universitarias.

El alcalde de Firgas mostró un DNI que debía corresponderse fielmente con los datos de su hijo Himar. Es decir, además de los nombres propios y los apellidos, el número oficial, que en el caso del alcalde empieza por 42 y termina con la letra B, y en el de su hijo, empieza por 78 y acaba por la letra D. Además, la fotografía debía reflejar el aspecto del titular del documento de identidad, algo que resultaría el principal escollo para una identificación correcta, porque si bien padre e hijo presentan una complexión fuerte, su rostro es bien distinto: Himar luce pelo corto y moreno, y su padre, que de un tiempo a esta parte ha dejado de teñirse, lo presenta canoso. Además, luce bigote a juego, es decir, blanco, lo que a todas luces debería chocar con una foto auténtica de su hijo.

El listado oficial de admitidos a las oposiciones, en el que aparece Himar Báez pero no su padre, Manuel Báez.

El listado oficial de admitidos a las oposiciones, en el que aparece Himar Báez pero no su padre, Manuel Báez.

Estas particularidades son las que más han llamado la atención a Pablo Saavedra, catedrático de Derecho de la ULPGC y miembro del tribunal presente en las aulas en aquellos momentos. Consultado por este periódico, Saavedra calificó de “gravísimo” el comportamiento del alcalde, “que, de confirmarse, su examen quedaría anulado de inmediato”. A Saavedra le sorprende que Manuel Báez lograra burlar los controles de identificación y acceso a las aulas de examen, básicamente porque a ese cometido estaban dedicados tres funcionarios colaboradores. Uno debía hacer el llamamiento en voz alta con un listado en la mano; otro, verificar la coincidencia del DNI y el nombre con las personas incluidas en la relación de admitidos a las pruebas, y una tercera persona debía estar respaldando para resolver dudas. Dos testigos presenciales han confirmado esa disposición, incluso uno de ellos relata cómo a la vista del documento que presentaba el alcalde de Firgas, intervino el tercer funcionario para hacer una verificación adicional. Aun así, Báez pudo entrar y hacer el examen.

Ya en el aula, el alcalde ocupó un pupitre en la primera fila, el que le correspondía por ser uno de los primeros en el listado por orden alfabético. Su sitio estaba en la parte izquierda del aula. La presencia de un hombre de edad madura no llamó la atención a nadie. De hecho, se presentaron varias personas de ese rango de edad, de entre 60 y 65 años, lo que el catedrático Saavedra atribuye al amplio tiempo transcurrido desde la última vez que se convocaron oposiciones de este tipo en la Comunidad Autónoma de Canarias.

La apetecible bolsa de trabajo

Báez, además, no acudió con su indumentaria habitual de alcalde, es decir, con chaqueta y corbata, sí con un pantalón de vestir, camisa abotonada y jersey de pico. No llamó la atención de nadie, escribió gran parte de los diez folios que pusieron a su disposición, los metió en el momento indicado dentro del sobre que le proporcionaron, lo cerró y firmó en su exterior, tal y como hicieron todos los opositores. Sobre su firma y las solapas del sobre, los funcionarios colaboradores sellaron los exámenes con cinta adhesiva. Solo cuando en las próximas semanas sean llamados uno a uno los examinandos se abrirá el sobre de cada uno de ellos para la defensa verbal de su examen. De presentarse a esa prueba, el alcalde de Firgas deberá volver a identificarse del mismo modo que hizo el pasado día 16.

Además de la exigencia indispensable de estar en las listas, Manuel Báez no reunía los requisitos para presentarse a estas pruebas para el más alto escalafón de la Comunidad Autónoma. Es prejubilado del Banco Santander desde el 1 de enero de 2017 y su formación es de cálculo contable. Su hijo sí es titulado superior por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y con tan solo haberse presentado al examen, aunque no lo hubiera superado, habría pasado a engrosar la bolsa de trabajo de la que se nutre la Comunidad Autónoma para la contratación de interinos.

Ese debía ser el propósito que movió al alcalde de Firgas a presentarse en lugar de su hijo, que como los demás opositores fue convocado inicialmente al examen el 25 de noviembre, cuando una alerta por temporal obligó a aplazar las pruebas hasta el pasado día 16.

Foto familiar en la que aparecen Manuel Báez, a la izquierda arriba, y su hijo Himar, a la derecha abajo.

Foto familiar en la que aparecen Manuel Báez, a la izquierda arriba, y su hijo Himar, a la derecha abajo.

Báez lo niega todo

Manuel Báez negó este miércoles que hubiera suplantado a su hijo Himar en esas oposiciones. Cuando se le indicó que fue visto en la Escuela de Arquitectura por varios testigos, indicó que se había limitado a llevar hasta allí a su hijo de 28 años y que, además, lo acompañó hasta el interior de las instalaciones. “Como hago siempre que tiene un examen importante”, concretó cuando se le preguntó si ésa era su costumbre.

El alcalde de Firgas dijo que es “imposible” que le permitieran acceder al aula donde se realizaron las pruebas por la diferencia de edad que tiene con su hijo y el aspecto claramente distinto que presentan, e hizo referencia inmediatamente a que no hubiera pasado el control de carnés de identidad que se practica en la puerta. Negó también que hubiera utilizado para tal fin un DNI falsificado.

Cuando se le informó de que los testigos habían señalado incluso el pupitre que ocupó alegó que podían haberle confundido con otra persona.

Báez atribuyó la información a “un chivatazo” equiparable a otros que él asegura que sufre cuando se le atribuyen relaciones extramatrimoniales que le causan problemas con su esposa.

Al Gobierno no le consta

El Gobierno de Canarias (Coalición Canaria) no tiene constancia alguna de lo ocurrido con el alcalde de Firgas. En respuesta a este periódico, su director general de Función Pública, Francisco Rodríguez, respondió que “no consta que haya incidencia alguna en las actas del Tribunal de Oposición, y a fecha de hoy, tampoco se han recibido denuncias ni reclamaciones”. Pero, “de presentarse una denuncia, se daría traslado al Tribunal de Selección para que este proponga las medidas a adoptar por parte de la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad. En cualquier caso, no habría una afectación a la validez de la prueba realizada”.

Manuel Báez es de momento el único alcalde que le queda a Coalición Canaria en Gran Canaria, una plaza en la que el partido que gobierna en las islas ha sucumbido a manos de su más directo competidor, Nueva Canarias. Esa condición le ha supuesto siempre tener un trato de honor por parte de las instituciones gobernadas por CC, incluido el privilegio de que la televisión pública de Canarias haya elegido precisamente el municipio de Firgas para retransmitir desde allí para todo el archipiélago el programa especial de fin de año, campanadas incluidas. Será un acontecimiento muy señalado porque precisamente Televisión Canaria se enfrenta a un frenético final de año ante la eventualidad de no poder renovar con su proveedor el contrato de transporte de señal que expira precisamente a las 24 horas del próximo día 31.

Y más señalado sería que quien ha sido alcalde de este municipio (7.500 habitantes) de las medianías de Gran Canaria estos últimos años no compareciera para ejercer como primera autoridad.

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