Militante desde su creación y apartado de cualquier cargo desde 2016, Celestino Corbacho ha decidido abandonar el PSC. En su marcha, atribuida a que no se siente valorado por la actual dirección, algunos ven una “rabieta” y otros un aviso del sector españolista del partido, del que fue uno de sus referentes, pero las alarmas se dirigen sobre todo a L’Hospitalet, municipio que gobernó durante 14 años y en el que su influencia podría poner en dificultades a la actual alcaldesa, Núria Marín.

El exministro de Trabajo e Inmigración comunicó el pasado viernes al primer secretario del PSC, Miquel Iceta, su marcha del partido, adelantada este lunes por La Vanguardia, al sentirse apartado y no reconocido por el actual aparato. Sin embargo, detrás de su adiós, según explicó después aEl Periódico, también hay motivos ideológicos, porque no se encuentra ya “tan cercano a las políticas del partido”.

Sean cuales sean las razones que ha trasladado de primera mano a la cúpula del PSC, ni en este partido ni en el PSOE han querido entrar en ellas. Y si en Ferraz se limitaban a hablar de una “decisión personal” -como ya hicieron con el adiós del dirigente de Izquierda Socialista José Antonio Pérez Tapias a principios de mes-, en Nicaragua han agradecido su “muy importante aportación en sus diferentes cargos” y le han deseado “aciertos y suerte”. Sin querer valorar sus motivaciones.

La dirección del PSC no ve “ninguna vinculación” con el 21D

Eso sí, fuentes de la dirección niegan que tenga “ninguna vinculación” con la campaña del 21D, el veredicto de las urnas o la reflexión que ha hecho y seguirá haciendo el partido después de unos resultados que, tal y como han admitido, esperaban bastante mejores. 

Quieren pasar página de la marcha de un exdirigente que en la actualidad no ostentaba ningún cargo -el último, la presidencia del Consell Nacional del PSC lo tuvo hasta 2016- y que algunos socialistas catalanes entienden como “una rabieta” de alguien acostumbrado a opinar y que quiere seguir siendo escuchado.

En el PSC, en general, no consideran que este movimiento vaya a iniciar una tendencia en el sector más españolista del partido, aunque no todos coinciden en este análisis: algunos apuntan a que Corbacho podría tratar de arrastrar a otros socialistas que, como él no comparten la línea política actual y creen que el partido se aleja de los planteamientos que tradicionalmente comparte con el PSOE.

Nadie habla de algo “organizado”, pero nada más conocerse su marcha comenzaron los rumores sobre su entrada en Ciudadanos, un paso que algunos en el PSC ven más que posible y que, reconocen, podría hacer daño a un partido que sigue digiriendo el fuerte auge del partido naranja y el daño que les hace. 

Y, en particular, señalan a L’Hospitalet. Ya sea desde las filas de otro partido o sin ningún carnet, admiten que su marcha puede perjudicar a las opciones del partido en la segunda ciudad más importante de Cataluña, la primera en manos del PSC.

Según las fuentes consultadas por este periódico, Corbacho, que fue alcalde entre 1994 y 2008, sigue teniendo influencia especialmente en este municipio, en el que el pasado 21D Ciudadanos sacó 14.000 votos y diez puntos de ventaja al PSC, pese a los años que han pasado desde que dejó el Ayuntamiento. Y puede hacerla valer.

Allí le tomó el relevo Núria Marín, una de las figuras del partido que más ha destacado durante estos meses de crisis en Cataluña y de quien el exalcalde se fue alejando. El mensaje definitivo, en este sentido, lo lanzó el exministro en una entrevista en Elllobregrat.com hace casi un año, en la que cargó duramente contra su sucesora. Ahora, detrás de su marcha, algunos sitúan como la “principal perjudicada” a la alcaldesa, uno de los principales apoyos de Iceta, y a sus objetivos en las próximas municipales, en las que tendrá que batirse el cobre con los naranjas.

Por ahora, los temores no van más allá, aunque desde fuera de Cataluña algunos apuntan a que es un síntoma de que el PSC descuida a ese sector españolista que no sólo le mantiene ligado al PSOE de siempre, sino que puede ayudar a parar la fuga hacia Ciudadanos. 

Son los mismos que creen que la reflexión sobre el daño del partido de Albert Rivera se debería hacer en todo el territorio nacional, tal y como advirtieron un día después de las elecciones catalanas, aunque el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, siga empeñado en que Ciudadanos sólo le hace daño al PP

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