Sorprende con la naturalidad con la que Jordi Magentí Gamell, el acusado de los crímenes del pantano de Susqueda, se refiere al día en el que asesinó a su primera mujer. Tiene tan interiorizado aquel crimen que no lo oculta, de vez en cuando verbaliza que se arrepiente o incluso lo utiliza como parapeto para aparecer como víctima de los Mossos d’Esquadra, que sólo se fijaron en él durante la investigación de los asesinatos de Paula y Marc “por aquello que pasó”… Dos disparos.

Eso dice mucho de un hombre del que los mossos de la Unidad Central de Personas Desaparecidas han diseccionado su vida hasta descubrir, hace sólo tres semanas, otro episodio violento que van a investigar. A partir de los informes y de las entrevistas con el CAP de Anglès y el Centro de Salud Mental de Santa Coloma de Farners para recuperar el historial mental del acusado, los policías supieron que Jordi Magentí acudía a la fundación Drissa de Girona, especializada en la reinserción laboral de personas con problemas mentales. Una de las usuarias manifestó en su momento haber mantenido una relación sentimental discontinua con el hombre y que fue víctima de maltratos y agredida sexualmente.

La misma unidad que investiga los asesinatos de Paula y Marc en el pantano se está encargando de ahondar en estas nuevas acusaciones. No será fácil. La mujer falleció hace un tiempo, aunque ya han encontrado elementos que acreditan los maltratos. La víctima denunció porque temía que el hombre regresara a la cárcel por sus antecedentes de asesinato.

Nancy, víctima olvidada

Este episodio aparece casi en las últimas páginas de un extenso sumario judicial que dejó de ser secreto este lunes y que ha sacado a la luz un trabajo muy meticuloso y técnico de los investigadores. Hay mucha labor tenaz de mediciones de sonido, observación de cámaras y reconstrucción de los escenarios de este terrible crimen, pero también está el trabajo de investigación del sospechoso a partir de las personas que le rodeaban. Y en este apartado son muy importantes las revelaciones que aparecen en torno a la segunda mujer del sospechoso, la colombiana Nancy Soraida Londoño.

Se conocieron hace cinco años por internet. Magentí vivió un año en Colombia con ella, entre febrero del 2016 y marzo del 2017. Cuando ocurrieron los asesinatos, el pasado 24 de agosto, Magentí sólo hacía cinco meses que había regresado a Anglès y se había instalado a vivir con Nancy en casa de su tío, aunque visitaba a diario a su madre.

Pidió ayuda desde el móvil

Nancy no estaba bien, y así se lo había confesado a su amiga Carme. La mujer se sentía sola y se quejaba de los episodios violentos de su marido y de que nunca quería que ella le acompañara para hacer actividades y distraerse. Una noche, en junio del 2017, la mujer envió varias fotografías indescifrables y mensajes de “SOS” y “socorro ayúdame” a su amiga. Cuando esta los descubrió, la telefoneó de madrugada, pero Nancy, con su marido en casa, negó los mensajes. A los pocos días se encontraron las dos mujeres en la calle y también en presencia de Magentí, Nancy volvió a decir que no sabía de qué le hablaba.

Los investigadores, sin embargo, han podido recuperar las tarificaciones del móvil que usaba la mujer en ese momento y han descubierto que esa madrugada realizó una docena de llamadas, a su amiga, al 112 y también a números de Colombia.

Durante la investigación, los Mossos han podido hablar con la mujer por teléfono, aunque se trasladó a Colombia el 5 de septiembre. Sin mediar palabra, su marido le compró un billete de avión el 29 de agosto, justo al día siguiente de que los bomberos rescataran del fondo del pantano el Opel Zafira.

Las conversaciones por Skype que en las semanas previas a su detención mantuvo Magentí con su mujer son muy interesantes. Con sutileza él la intenta convencer de que aquel día que estuvieron pescando juntos en el pantano, justo al día siguiente de los crímenes, pasaron junto a un campamento en el que habían “unos 30 tíos albanos, kosovares o magrebís, que no eran de fiar”. Ella responde con monosílabos y él insiste: “Si tú no los vistes porque estabas asustada, yo sí que los vi”. Sabía que ella iba a ser preguntada por los mossos.

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