El a bogado de Carles Puigdemont, Jaume Alonso-Cuevillas, lo ha definido como “uno de los más prestigiosos expertos en derechos humanos de Europa”. Aunque Cuevillas es parte interesada, parece que el currículum de Wolfgang Schomburg, el abogado alemán del president cesado, avalaría tal afirmación.

La trayectoria de este veterano jurista está marcada por el hecho de haber formado parte de los tribunales penales internacionales que juzgaron los crímenes acontecidos en los conflictos de la antigua Yugoslavia y Ruanda, además de por una notable experiencia en varios escalafones de la judicatura alemana y una importante producción académica.

Schomburg se incorporó en el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPII) en el año 2000 y ejerció el cargo ocho años -en paralelo con el de Ruanda– hasta que presentó su dimisión. Su renuncia tuvo repercusión mediática: Schomburg consideró que el juicio de Slobodan Milosevic, presidente de Serbia durante las guerras de los Balcanes acusado de crímenes de guerra, no podía ser justo al permitir al acusado que se representase a sí mismo sin la asistencia de un abogado.

Schomburg dejó el Tribunal al entender que el juicio de Milosevic, presidente de Serbia durante las guerras de los Balcanes, no podía ser justo al permitir al acusado que se representase a sí mismo

Nacido en la capital alemana en 1958, estudió Derecho en la Universidad Libre de Berlín oeste y posteriormente en la London School of Economics. Comenzó su trayectoria profesional como fiscal en 1974 y, tras ejercer asimismo como juez, fue nombrado Fiscal General de Berlín en 1986.

Schomburg tuvo un breve paso por la política: entre 1989 y 1991, en los primeros años tras la reunificación fue subsecretario de Estado de Justicia. Antes de ser nombrado como magistrado en los tribunales penales internacionales, ejerció como juez de la Sala del Penal en el Tribunal Supremo Federal (1995-2000).

Después de su dimisión del TPII, Schomburg ha combinado el ejercicio privado con la docencia. Desde 2009 es profesor honorario en la universidad de Durham, en el Reino Unido. Miembro de la Asociación Internacional de Derecho Penal, ha sido ponente en numerosas conferencias sobre asuntos penales internacionales, además de haber sido autor de un centenar de referencias bibliográficas. También cuenta con un notable prestigio público en su país: en 2008 recibió de manos del presidente alemán la Gran Cruz al Mérito de la República Federal.

Su primera alocución pública sobre el affaire Puigdemont tuvo lugar este mismo miércoles cuando, en declaraciones al periódico Süddeutsche Zeitung, pidió al Gobierno de Angela Merkel que aclarara de manera urgente que Alemania no concede la extradición por “motivos políticos”. También dejó claro que tenía intención de recurrir al Tribunal Constitucional Federal si su cliente no era puesto en libertad inmediatamente.

Este jueves, en declaraciones a medios españoles tras visitar a Puigdemont en Neumünster (en la región de Schleswig-Holstein), aseguró en la misma línea que confiaba en que su cliente sería liberado pronto.

El jurista pasó brevemente por la política, como subsecretario de Estado de Justicia, y posteriormente, fue nombrado juez de la Sala del Penal en el Tribunal Supremo Federal

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