El vicepresidente de EEUU, Mike Pence, advirtió este domingo que su Gobierno está “preparado” para volver a atacar Siria si es necesario y para defenderse de posibles represalias de Damasco o sus aliados. El régimen Bachar al Asad, dijo, tendrá “un precio que pagar” si usa de nuevo armas químicas.

“Estados Unidos está preparado para actuar de nuevo de forma sostenida para asegurar que Siria entiende que habrá un precio que pagar si vuelven a usar armas químicas de nuevo”, dijo Pence a un reducido grupo de medios, en Lima. Pence aseguró que el ataque lanzado por EE.UU. en coordinación con Francia y el Reino Unido fue “un éxito extraordinario” y “ha degradado y mutilado la capacidad de Siria de llevar a cabo ataques con armas químicas contra civiles inocentes”.

“Éste es un paso moralmente correcto que había que dar”, defendió Pence en relación al ataque anunciado la noche del viernes por el presidente estadounidense, Donald Trump. Trump declaró este domingo “misión cumplida” en Siria, un mensaje que generó críticas en Estados Unidos debido a que ese fue el mismo mensaje que envió en 2003 el entonces presidente George W. Bush, poco después de la invasión de Irak, y esa guerra se prolongó varios años más.

Preguntado al respecto, Pence dijo que la misión que Trump ordenó anoche a las Fuerzas Armadas estadounidenses “fue completamente cumplida”, y aseguró que, según el Pentágono, no se ha reportado ninguna “víctima civil” en Siria. Pero advirtió que “Estados Unidos está preparado para mantener este esfuerzo con el fin de reestablecer un marco de disuasión” contra el uso de armas químicas en Siria, por lo que dejó la puerta abierta a nuevos ataques si Washington lo considerara necesario.

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Preguntado por la posibilidad de represalias de Siria, Rusia o Irán, sentenció: “Estados Unidos está preparado para responder, para defender nuestras fuerzas”. “Nuestro mensaje a Rusia es que están en el lado incorrecto de la historia”, subrayó Pence, que envió un mensaje similar durante su discurso en la sesión plenaria de la VIII Cumbre de las Américas. “Las mentiras rusas se desploman frente a la verdad”, dijo Pence en ese discurso, en referencia a la negación del Gobierno ruso de que hubiera un ataque químico en Siria.

Preguntado por los periodistas por qué EE.UU. no esperó a la investigación en marcha sobre el uso de armas químicas antes de atacar Siria, Pence dijo que Washington está “absolutamente convencido de que el régimen sirio llevó a cabo este ataque”. “Tenemos una alta confianza de que, por lo menos, el (gas) cloro fue empleada en este ataque”, subrayó. Aseguró que la investigación todavía continúa y que es posible “que se acabe determinando que se usó gas sarín en este ataque, como ha ocurrido en el pasado”. Siria siempre ha negado cualquier utilización de armas tóxicas y sostiene que ese ataque fue fabricado por rebeldes para facilitar una intervención occidental.

Reino Unido avisa que “no hará la vista gorda”

En la misma línea, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, aseguró este domingo que las grandes potenciasno harán la vista gorda” ante el empleo de armas químicas en Siria, un día después de la ofensiva conjunta efectuada en ese país. En un artículo divulgado por el dominical británico Sunday Telegraph, el jefe del Foreign Office afirmó que su país tiene la “obligación” de mostrar que Siria “no se ha salido con la suya” y que Londres plantará cara a la “barbarie” del presidente sirio.

Johnson se refirió al uso de armas químicas en ese país como “vil, enfermo y bárbaro” y añadió que la utilización de ese armamento se ha convertido en “un patrón” de conducta por las fuerzas de Al Asad. Según recalcó, las potencias occidentales han tratado de implementar “incontables resoluciones” en la ONU a fin de evitar el uso de esas armas. ”Defendemos los principios y los valores civilizados. Podremos no poner fin a la barbarie, pero estamos diciéndole al mundo que hay un tipo de barbarie que está prohibida y que merece ser prohibida”, apuntó.

Downing Street –el despacho oficial de la primera ministra, Theresa May– publicó la víspera un documento legal en el que justificaba la intervención al considerarla “necesaria, proporcionada y legal”. El Reino Unido atribuye a las fuerzas de Al Asad la autoría del ataque en Duma el pasado día 7, donde fallecieron decenas de personas, entre ellas muchos menores, mientras que EEUU y Francia consideran que existen evidencias que lo demuestran.

Se prevé que la primera ministra, Theresa May, comparezca el lunes ante el Parlamento para tratar la implicación británica en la ofensiva conjunta en Siria ante las críticas de varios diputados y del líder opositor Jeremy Corbyn que sostienen que la líder tory debería haber consultado a la cámara antes de autorizar la intervención.

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