El presidente de EE.UU., Donald Trump, asegura que ha sido gracias a él que Corea del Norte y Corea del Sur finalmente reanudaron el diálogo directo. El mandatario estadounidense cree que su firmeza y determinación, así como su disposición a aplicar la fuerza contra Pionyang, contribuyeron a este importante avance. 

“¿Alguien realmente cree que las conversaciones y el diálogo habrían tenido lugar ahora entre Corea del Norte y Corea del Sur si yo no fuera firme, fuerte y dispuesto a usar toda nuestra fuerza  contra el Norte?”, escribió el jefe de la Casa Blanca en su Twitter.

Soldados norcoreanos toman fotos del lado opuesto de la zona desmilitarizada de Panmunjom.

La declaración Trump se produjo después que este 3 de enero los representantes de Seúl y Pionyang mantuvieran una conversación telefónica, tras la decisión del líder norcoreano Kim Jong-un de reanudar el diálogo de alto nivel con el país vecino.

Antes del tuit de Trump, en el que asegura que “las conversaciones son algo bueno”, algunos altos cargos estadounidenses se mostraron escépticos ante el acercamiento intercoreano. En particular, la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, aseveró que EE.UU. no reconocerá ningún posible diálogo entre los dos países a menos que las negociaciones den como resultado la prohibición de todas las armas nucleares en la Península de Corea.

Desde el Departamento de Estado sugirieron, incluso, que con este paso Pionyang quiere “abrir una brecha” entre EE.UU. y Corea del Sur, cosa que nunca sucederá, destacó la portavoz Heather Nauert.

Una ‘victoria’ relativa

Algunos expertos señalan que las declaraciones de Trump sobre su mérito en el deshielo entre las dos Coreas son solo parcial e indirectamente correctas. Así, según el director del Centro de Conocimiento Geopolítico Valeri Korovin, los surcoreanos comenzaron a temer que EE.UU. no pudiera protegerlos en caso de un conflicto militar.

“Al ver la locura que ocurre en EE.UU., los coreanos se dieron cuenta de esto, tanto en el sur como en el norte”, explicó a RT el experto, quien agregó que las autoridades de ambos lados entienden que sus paises están conectados no solo de manera política, sino también “con lazos de sangre”.

Siguiendo los pasos de Reagan

Por su parte, Konstantín Blojín, analista político y experto del Centro de Estudios de Seguridad de la Academia Rusa de Ciencias, señaló que Trump hace declaraciones de este tipo para aparecer como un ganador permanente.

“Trump quiere parecer un ganador. No es ningún secreto que quiere ser el segundo Ronald Reagan”, dice Blojín y recuerda que la estrategia de seguridad nacional de Trump se apega al mismo principio de la de Reagan: “paz a través de la fuerza”. Así, el presidente quiere mostrar que forzó a Pionyang a sentarse a la mesa de negociaciones bajo la amenaza de un ataque.

No es ningún secreto que quiere ser el segundo Ronald Reagan

Según el analista, a pesar de las declaraciones de EE.UU. sobre la importancia de prevenir la guerra en la península de Corea, en realidad el país norteamericano intenta provocar conscientemente el conflicto en esa región.

“EE.UU. está hoy perdiendo desastrosamente su influencia, y necesita reformatear de alguna manera el sistema de relaciones internacionales. La principal tendencia en la estrategia global de los estadounidenses es contener a China, y Corea del Norte es una palanca de influencia para China”, concluyó Blojín.

Reescribiendo la historia

Anteriormente, Trump también se atribuyó la derrota del Estado Islámico en Siria e Irak, así como la victoria en dos guerras mundiales. En Moscú, las palabras del líder estadounidense acerca de su victoria sobre los terroristas fueron calificadas como “indiscretas”. “Me asombran las declaraciones de nuestros socios, que sobrellevaron la tormenta en sus bases, y cuando la victoria se logró finalmente y el EI está derrotado, han salido y han empezado a felicitarse”, comentó en aquel momento el director adjunto del Comité de Exteriores del Consejo de la Federación de Rusia, Vladímir Dzhabárov.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, habla durante la ceremonia de firma de la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2018 en la Casa Blanca en Washington D.C., Estados Unidos 12 de diciembre de 2017.

Dzhabárov también destacó que las afirmaciones de Trump son típicas de EE.UU., por la manipulación que hace de hechos históricos con arreglo a su propia perspectiva: “[EE.UU.] caracteriza la Segunda Guerra Mundial como la victoria estadounidense sobre el fascismo, Hitler, y no menciona a Rusia”.

A princios de diciembre, el mandatario estadounidense también se jactó en un discurso de representar “la nación que construyó el canal de Panamá, ganó dos guerras mundiales, envió a un hombre a la Luna y puso al comunismo de rodillas”. Tras estas declaraciones, Alexéi Pushkov, presidente del Comité de Política de Información del Consejo de la Federación de Rusia, instó a EE.UU. a “deja de atribuirse las victorias de otros”, ya que “el papel principal en la victoria sobre Hitler pertenece a la Unión Soviética”.

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