Eduard Pujol (Barcelona, 1969) es uno de los periodistas catalanes que puede decir que ha triunfado en su profesión. Tal vez suene a paradoja porque es probable que si usted no vive en Catalunya (o incluso aunque sea así) no sepa quién es. Para entenderlo hay que añadir una cifra a su carta de presentación, la del millón de oyentes, el récord que consiguió antes de abandonar la dirección de RAC1 tras seis años para dar el salto a la política. Es el número ocho de la lista de Junts per Catalunya y actúa también como portavoz de la campaña.

“Yo nunca pensé en meterme en política. El 1 de octubre, estaba en mi despacho, con una de las mejores vistas de Barcelona, que me permitía ver la tele con las imágenes de las bufetadas de los policías, al lado al delegado, Enric Millo, negando las cargas policiales, las papeletas, las urnas.. negando el 1 de octubre. Y por la ventana veía las furgonetas de la Policía arriba y abajo”.

“La radio me explicaba la realidad de tanta gente que por un instinto que no sé definirte estaban defendiendo las escuelas. Gente que en muchos casos posiblemente era carne de abstención, que no tenía ninguna militancia ni carga ideológica. Gente que se convierte en valiente, gente a la que aún se le humedecen los ojos cuando lo recuerda. En este sentido, yo soy hijo del 1 de octubre”.

Un lunes por la noche recibe un mensaje en el que le informan de que Puigdemont quiere hablar con él. Al día siguiente hablan por primera vez. El miércoles vuelven a llamarse y el jueves acepta la propuesta de estar en la candidatura. Lo consultó con un amigo vinculado a su antigua casa y este le dijo que se equivocaba. Pero unos días después,cuando Pujol estaba manifestándose en Bruselas, recibió un mensaje en el que su amigo vaticinaba que podría hacerlo muy bien en su nueva etapa y se felicitaba de que no le hubiese hecho caso y hubiese aceptado la propuesta de Puigdemont.

A otro de sus mejores amigos no le llamó porque sabía que le diría que no y se lo explicó cuando ya tenía tomada la decisión. “En las cosas hay un punto de ilusión que no puedes esconder. En mi vida nunca he hecho locuras pero sí me he dejado llevar por la intuición. La intuición no me ha traicionado y esta vez la tenía. Si le hubiese puesto muchos elementos de razón tal ve hubiesen acabado pesando más”. Tirando de esa misma intuición pronostica que el hecho de que Puigdemont encabece la lista de Junts per Catalunya es una garantía de que el 21D “irá muy bien”.

¿Ahora es un periodista político o un político periodista?

Hay una cualidad que se da en ambos casos. No se puede ser político sin ser observador. Y es imposible ser periodista sin ser observador.

Se ha estrenado en los mítines y tira de la buena memoria para rescatar historias de su vida que le ayudan a darse a conocer. Nunca había estado en el foco pese a haber estado rodeado a menudo de estrellas. Siempre se sintió reconocido estando detrás pero asegura que le gusta esta nueva faceta. “Al final es hablar con la gente”, resume.

Será diputado y no se plantea cuánto tiempo estará en política. Asegura que asume el reto con la misma “pasión” con la que ha iniciado las sucesivas tareas periodísticas que ha desarrollado en su vida, ya fuese como becario en Catalunya Ràdio, en sus primeros pasos como periodista de deportes en Ràdio Lleida o como segundo de Jordi Basté en el ‘No ho diguis a ningú’. “

Confiesa que es un apasionado de las infraestructuras y de todo lo que supongan avances. Por lo que explica es, sobre todo, un fan de los trenes. O sea que es probable que además de ser diputado pueda descubrir lo lentas y largas que pueden llegar a ser las comisiones de Política Territorial en el Parlament.

Mientras, ya como simple oyente de RAC1 sigue llamando cuando ve algo que le llama la atención. La última vez cuando hace unos días entrando por la Diagonal se encontró un coche ardiendo.

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