El Gobierno de Ecuador ha anunciado este miércoles que ha suspendido las comunicaciones con el exterior del fundador de Wikileaks, Julian Assange, que lleva casi seis años recluido en la Embajada en Londres, por violar el acuerdo con el que se había comprometido a no hacer declaraciones que supusieran, a juicio del Ejecutivo ecuatoriano, una injerencia en asuntos internos de otros países.

“El Gobierno de Ecuador suspendió los sistemas que permiten a Julian Assange comunicarse con el exterior desde la Embajada ecuatoriana en Londres”, ha dicho el Ministerio de Exteriores de la nación andina a través de un comunicado. El departamento que dirige María Fernanda Espinosa ha explicado que la medida obedece “al incumplimiento por parte de Assange del compromiso escrito que asumió con el Gobierno a final de 2017, por el que se obligaba a no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros estados”.

La decisión llega un día después de que Assange intercambiara declaraciones con el secretario de Estado de Exteriores de Reino Unido, Alan Duncan. “Es cuestión de tiempo que este gusano miserable salga de la Embajada y se entregue a la Justicia”, dijo el funcionario británico en la Cámara de los Comunes. Assange respondió en Twitter: “Mejor ser un ‘gusano’, una saludable criatura que fortalece el suelo, que una serpiente”.

El pasado mes de noviembre, Assange se comprometió a “observar una conducta que sea compatible con la voluntad del Estado ecuatoriano”, después de que el nuevo presidente, Lenín Moreno, le llamara la atención por unas declaraciones sobre Catalunya que, según advirtió Quito, podían perjudicar las relaciones con el Gobierno de Rajoy.

Ecuador ha denunciado igualmente este miércoles que “el comportamiento de Assange con sus mensajes a través de las redes sociales pone en riesgo las buenas relaciones que el país mantiene con Reino Unido, con el resto de los estados de la Unión Europea y con otras naciones”. La suspensión de las comunicaciones con el exterior se hizo efectiva el 27 de marzo, si bien las autoridades ecuatorianas han avisado de que “se mantiene abierta la vía a la adopción de nuevas medidas” si Assange insiste en estos pronunciamientos.

El Gobierno anterior de Rafael Correa concedió asilo político al fundador de Wikileaks por considerar que su vida corría peligro, lo cual le permitía viajar a Ecuador, pero Reino Unido le negó el salvoconducto alegando que debía ser entregado a Suecia por acusaciones de abusos sexuales. Desde entonces, junio de 2012, está recluido en la Embajada.

Las investigaciones judiciales en Suecia han prescrito o sido archivadas por falta de pruebas, ya que había varias denuncias contra Assange. Sin embargo, las autoridades británicas esgrimen que ha violado las condiciones de libertad condicional en Reino Unido e insisten en que, si abandona la sede diplomática, será detenido. El periodista australiano sostiene que si cae en manos de Reino Unido o Suecia podría ser extraditado a Estados Unidos, que le acusa de publicar a través de Wikileaks decenas de miles de documentos secretos sobre las guerras en Irak y Afganistán.

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