Xavier Domènech (Sabadell, 1974), no ha disimulado nunca su compromiso con diferentes movimientos sociales e iniciativas políticas. Ha tenido un papel de primer orden en la irrupción a las instituciones de lo que se conoce como “nueva política”. Encabezó la lista más votada en Catalunya, En Comú Podem, en las dos últimas convocatorias de elecciones al Congreso de los Diputados y ahora es el candidato de Catalunya en Comú-Podem a la presidencia de la Generalitat. Todo el mundo dice de él que es una persona de consenso, pero no parece que quiera hacer de la política su oficio. Es historiador de profesión. Será por eso que, en charlas, mìtines y entrevistas, argumenta a menudo con referencias al pasado, reciente y lejano, que curiosamente durante estos días combina con la defensa de sencillos eslóganes y mensajes de campaña.

En unas elecciones como las del próximo 21 de diciembre, marcadas por la respuesta judicial al referéndum del 1-O, Catalunya En Comú-Podemos (CatECP) intenta desmarcarse del debate en los términos tal y cómo están planteados. ¿Qué proponen como partido y cómo encaran las próximas elecciones?

El primer encargo que tenemos, una vez se conozcan los resultados de las elecciones al Parlament, es ver la manera de desbloquear la situación. Tanto en aspectos internos de Catalunya cómo en los de Catalunya en su relación con el Estado, el 155, la recuperación del autogobierno, que los presos salgan de la carcel…

Esto es una primera parte, y después tenemos una cuestión más de fondo. Por un lado, y esto lo hemos dicho por activa y por pasiva, poner el discurso social en el centro, que no es rehuir la construcción nacional, sino construirla de otra manera.

Entendemos que durante estos años muchas cosas que se han hecho en nombre del proceso y de las hojas de ruta, tal y cómo se diseñaban desde el poder, de arriba hacia abajo, han provocado o el alejamiento de la línea social o su perversión. Partidos que se denominan de izquierdas han acabado aprobando presupuestos que son contrarios a sus planteamientos y programas.

“Estamos en un país con una fractura social enorme. La salida a esta situación tiene mucho que ver con la agenda social”

Y a la vez, estamos en un país con una fractura social enorme. La propia construcción de una salida a esta situación tiene mucho que ver, para nosotros, con una agenda social. Proponemos que la agenda social esté en el centro, y un nuevo acuerdo de país, que tiene que ver con los consensos que nos tienen que permitir avanzar más allá del estado autonómico. Si conseguimos mayorías en torno a estos puntos, podremos desbloquear la situación.

¿Qué propuestas plantean en el eje social?

Hay una básica, que no se ha planteado ningún partido de izquierdas de los que se presentan a estas elecciones, que es la reversión de los recortes que han hecho los gobiernos de Artur Mas y los recortes del Partido Popular en Catalunya. Este es un punto que revela muy claramente quién está en el campo del catalanismo progresista y popular y quien no. Tendríamos esto en primer lugar, y un plan de choque social de verdad, reversión de los recortes, aumento de la inversión en la educación pública, en el modelo sanitario, y además los planes estratégicos: plan de transición energética, un plan de ciudades …

¿Recuperarían los decretos sobre probreza energética y sociales aprobados por el Parlament durante la pasada legislatura?

Tenemos la ley Montoro y el Tribunal Constitucional. Eso es evidente. Pero esto se ha convertido en una excusa para no llevar a cabo estas políticas. La ILP de Renta Garantizada ha durado prácticamente toda la legislatura y se ha aprobado al final. Junts pel Sí tenía muchos problemas para apoyarla y, una vez aprobada, no ha habido voluntad política para desplegarla. ¿Que después ha venido el 155? Sí. Pero no tenían esa voluntad política.

¿Y no se encontrarían con el mismo problema? El Ayuntamiento de Madrid ha visto sus cuentas intervenidas.

Es gravísimo. Y batallaremos contra ello. Hemos visto como el Ayuntamiento de Barcelona es el ayuntamiento con mayor inversión social de todo el Estado y la Generalitat de Catalunya no lo es. Y no lo es porque ha habido voluntad política para que no lo sea. No  lo es porque cuando Marta Pascal dice que ella seguirá controlando Junts per Catalunya i cuando dice que hará un gobierno con Junts per Catalunya, en el fondo lo que dice es que esta voluntad no existe. Nosotros luchamos contra la realidad del señor Montoro y de los obstáculos que nos ponen para hacer políticas sociales, y realizamos políticas sociales.

Han hablado de acabar con la “política de bloques” ¿Cómo piensan conseguirlo?

A pesar del interés que pueda haber en presentarlas como plebiscitarias, como ocurrió el 27 de septiembre, creo que C’s e incluso el PSC –con las listas que han hecho ya se ve– juegan con la idea de un ámbito plebiscitario, y yo creo que una parte de los partidos políticos del independentismo también. Están haciendo  discursos muy contradictorios.

“Estas elecciones difícilmente pueden ser un plebiscito. Nosotros apostamos porque sean las del desbloqueo”

Marta Rovira hizo unas declaraciones hace pocos días diciendo que esto sería de nuevo un referéndum. Casi todo eso ya ha pasado. Y cuando ha pasado todo hemos visto que la situación es la que es: una situación de bloqueo absoluto. Estas elecciones difícilmente pueden ser un nuevo plebiscito. Nosotros apostamos porque sean unas elecciones del desbloqueo. Creemos que es absolutamente necesario.

Las últimas encuestas no os dan unos buenos resultados. ¿Os está pasando factura el debate en Catalunya?

Parecerá un tópico, y me sabe mal, pero la encuesta real es el 21 de diciembre. En las elecciones anteriores, antes de iniciar la campaña, las encuestas nos daban 6 diputados.

En la próxima legislatura podríais tener la función de partido bisagra. Joan Tardà sugirió recientemente una coalición de CatECP con ERC ¿Lo aceptarían?

Nosotros tenemos clarísimo que el voto por nuestra opción política es el voto decisivo en Catalunya. No lo es -y quiero ser meridianament claro- para hacer de árbitro, para decidir que gobiernen los mismos, haciendo lo mismo, o para decidir que gobiernen otros, en base a opciones por las cuales apuesta Mariano Rajoy y José María Aznar. Primero veremos el que treiem. Ya hemos dicho que tendemos la mano a todas aquellas fuerzas políticas que pongan en el centro la agenda social, y un nuevo pacto de país, que no puede pasar por una unilateralidad que deja a la  otra parte del país fuera y la otra en un marco de frustración, por el incumplimiento de todo el que se había dicho. No somos árbitros, pero seremos decisivos. A quien esté de acuerdo con poner la agenda social en el centro le tenderemos la mano.

En el entorno de los Comunes hubo quién se pronunció a favor de un tripartito con ERC y la CUP ¿Tienen otras previsiones de coalición?

Nosotros hemos hecho una apuesta, que es darlo todo en estas elecciones, y conseguir la construcción de un espacio que tiene que ser decisivo para la transformación de este país y que creemos que es más necesario que nunca. Al día siguiente de los resultados veremos cuál es la situación que encontramos. Pero no hemos hecho previsiones.

Una crítica que se les hace muy a menudo es la de que son  “equidistantes” y de equiparar la DUI con el 155

La primera es mentira. Hacer una apuesta por un país, que se puede construir y avanzar tanto en términos sociales como económicos como nacionales, y hacer esta apuesta para que este país avance, esto no es “equidistancia”. En todo caso es no obedecer al “procesismo”, que es un tema que nosotros siempre hemos tenido muy claro. Hemos visto a la Marta Pascal decir en una entrevista, clarísimamente, que detrás de Junts per Catalunya está el PDeCAT, y que el PDeCAT seguirá gobernando este grupo parlamentario. Vemos además como se nos dice que una propuesta de gobierno que se haría a ERC y no sé si a la CUP es la de reeditar un gobierno con los del 3%, con los que nos han aplicado las políticas de recortes, los que nos han hecho como país todo lo que ha sucedido. Decir “No” a esto no es “equidistancia”, es estar comprometido con los trabajadores y no estar constantemente transigiendo con estos valores. Esto no es equidistancia, es firmeza.

Ni DUI ni 155. Bien, ¿y que teníamos que decir? ¿Ni 155 y un poquito menos de DUI? -ríe- Nosotros no hemos equiparado nunca, evidentemente, una situación en la cual una parte se encuentra afectada por una respuesta represiva y judicial. Es una cosa que hemos denunciado siempre. Ahora, esto no quiere decir liberar de cualquier responsabilidad a aquellos que han gobernado la Generalitat de Catalunya y que explicaban unas cosas que después han sido mentira. Y que tendrían que explicar si es que, cuando explicaban todo eso se equivocaban. Y si se equivocaban, es muy grave llevar al país hasta ese punto, diciendo que habría reconocimiento internacional. Después ha salido Puigdemont y ha dicho que él no lo esperaba nunca. Hay declaraciones del señor Puigdemont diciendo que habría reconocimiento internacional. Benet Salellas diciendo que el país no estaba preparado. Joan Tardà diciendo que no se tenía que haber renunciado nunca al referéndum pactado. Escuchar todo esto, ahora, quiere decir dos cosas: o que no lo sabían antes, y por lo tanto que toda la magia de las hojas de ruta era ingeniería vacía por dentro, o otra más grave, que lo sabían y decidieron, por motivos que tendrían que explicar, que a pesar de saberlo seguían hacia adelante y nos llevaron a poner en bandeja el autogobierno de Catalunya en manos del Partido Popular.

“Una cosa es no ser equidistante y otra hacer ver que no ha pasado lo que ha pasado”

Me sabe mal. Una cosa es no ser equidistante y otra hacer ver que no ha pasado lo que ha pasado. Que hemos tenido una política marcada por unas hojas de ruta y por unas explicaciones públicas que han resultado ser falsas. Y que esto nos ha llevado como pueblo a la situación que nos ha llevado. Esto no es equidistancia. Hay una verdad absoluta y es que el país hace demasiado tiempo que no va bien.

También se les acusa de todo el contrario: de coquetear con el independentismo, especialmente a raíz de estas especulaciones sobre un gobierno con ERC.

Y también por haber planteado el recurso contra el 155. Nosotros lo que proponemos es que el desbloqueo pase por grandes pactos de país, y estos se tienen que hacer de forma transversal. No estoy hablando de pactos de gobierno. Lo que no se puede hacer es seguir construyendo proyectos que o bien no nos hacen avanzar o que nos hacen ir hacia atrás, o proyectos pensados para gobernar contra una parte del país. Nosotros no estamos a favor de eso. Aquellos que constantemente quieren construir propuestas de mayorías o de gobiernos que se construyen contra una parte del país, y ahora hablo del PP y de C’s, ya veremos si con la colaboración del PSC -ya ha colaborado con la aplicación del 155-, … son cosas que evidentemente no queremos hacer.

¿Qué tipo de encaje proponéis para Catalunya dentro de España?

Catalunya es una nación, el encaje tiene que ser un Estado plurinacional. En Catalunya tenemos una mayoría que está a favor de decidir, un 80%. Hay una mayoría muy amplia que considera que el Estado autonómico como tal está en quiebra y no es válido para Catalunya. Creemos que, a partir de estas mayorías, podemos no sólo apoyar al derecho a decidir, que también lo queremos, sino construir un proyecto que reúna todas las fuerzas y los consensos posibles. Y que este proyecto después pueda ser útil, por un lado para construir en Catalunya, y por eso es fundamental el cambio en Catalunya, y después para negociar con el Estado, que implicaría también una transformación del Estado.

Seguís manteniendo la propuesta de un referéndum pactado?

Somos los únicos que hemos mantenido siempre lo mismo.

Hay otros que han cambiado la hoja de ruta cada seis meses y nos explicaron que el 27-S ya se había ganado y decían que el referéndum pactado era una pantalla pasada, porque ya se había producido, y que en 18 meses existiría un Estado catalán. Después se habló de referéndum pactado. Teníamos el Pacte Nacional pel Referéndum, que después disolvieron al cabo de seis meses. Y finalmente el referéndum unilateral. Y después dijeron que DUI… Nosotros hemos mantenido siempre exactamente lo mismo. Nosotros no creemos en hojas de ruta, no creemos en la DUI. El referéndum pactado creemos que es la solución, que ha de haber un marco que nos tiene que permitir decidir cuál es el status polítco de Catalunya. Un marco que nos tiene que permitir avanzar, para que haya muy amplios consensos en Catalunya sobre la superación del Estado autonómico, sobre la manera de avanzar en el autogobierno, soberanías compartidas, construir una nueva realidad en Catalunya que tenga los municipios mucho más en el centro, el blindaje de los derechos sociales… Toda una serie de cosas que ya hace tiempo que están sobre la mesa, que hace tiempo que nos habrían permitido avanzar de una forma mucho más plural y que nos tienen que hacer más fuertes para hacer este referéndum acordado.

Esta idea de que “yo tengo esto, un RUI o una hoja de ruta y tú tienes un referéndum pactado, y vamos viendo”… nosotros no funcionamos así. Nosotros queremos construir una propuesta de país. Y en esta propuesta de país tienen que estar todas las fuerzas y todos los anhelos de cambio de este país, y los anhelos de cambio de este país son plurales: no sólo hay un anhelo de cambio, hay muchos anhelos de cambio en este país. Se trata de construir desde esta pluralidad una propuesta que para nosotros tiene muchas más posibilidades de avanzar porque puede agrupar mayorías mucho más ámplias. Y dentro de esta propuesta tiene que estar la aceptación de un referéndum pactado, pero no la eterna espera del “día D”, y hasta este día no se hace nada: no se hacen políticas sociales… Bien, ellos hacen lo contrario: acaban manteniendo los conciertos para colegios que segregan por sexo, no hay una fiscalidad progresiva, se aprueban unos presupuestos que implican recortes, y se nos explica que esto es liberar el país. A esto no jugaremos.

No sé si vio por televisión el debate entre Gabriel Rufián y Pablo Echenique. Rufián reprocha a Echenique que no hay con quién pactar este referéndum, que la correlación de fuerzas no os avala ahora mismo y la arquitectura del Estado tampoco.

Hay una cosa que le puedo garantizar: si soy presidente de la Generalitat, los tuits de Gabriel Rufián no marcarán la política de Catalunya.

¿En qué movilización confían para hacer efectivo su programa de soberanías?

Hay una crisis del estado autonómico en estos momentos. Esto ha de conducir a hacer una propuesta de superación. Yo no diría que todo el movimiento soberanista es independentista. Mucha gente probablemente ha comprado unas hojas de ruta porque había responsables políticos que afirmaban unas cosas que no eran verdad. Creo que nuestra propuesta permite avanzar en autogobierno en Catalunya, hace posible avanzar en el reconocimiento y construcción de soberanías después de la demostración del agotamiento de la hoja de ruta. No es una negación de este anhelo ni mucho menos, porque forma parte de nosotros. Pero este anhelo no se puede construir sólo a partir de un solo proyecto. Este proyecto, que era la independencia de Catalunya, se ha debilitado a sí mismo planteándolo así. Se ha debilitado en lo que se refiere a la relación con el Estado y en términos de Catalunya. Esto me parece absolutamente evidente. Es evidente que el independentismo ha llegado a niveles de movilización muy amplios, pero cuando ha pretendido construir sólo a partir de sí mismo, ha acabado en una situación como la que estamos viviendo ahora.

¿Las grandes transformaciones sociales se consiguen sólo institucionalmente? Yo creo que no. Efectivamente, tiene que haber movilización en la calle. No sólo. Pero tiene que haber una transformación cultural, política, social y económica. Esto es evidente. Un millón de catalanes viven bajo el umbral de la pobreza. No es poco. Uno de cada siete. Catalunya es el territorio del Estado en el que se producen más desahucios. Hay una fractura social enorme que no tiene los recursos que tienen otros movimientos para expresarse en el espacio mediático. Pero que no estén no quiere decir que no estén allá, como gran elemento y como gran anhelo.

Cuando se produjeron los recortes había una encuesta en la que se preguntaba sobre cuál era el recorte que más preocupaba, y me parece que es un 80% de la población que dice que son las tasas universitarias. Por qué? Porque gran parte de la población está preocupada por sus hijos. Esto existe. Alguien ha explicado que todo esto se solucionaba con una hoja de ruta de 18 meses que sería fácil, indoloro y efectivo. Alguien explicó esto y no es verdad. No ha sido verdad. Quizás aquellos que explicaron esto, aquellos que sacrificaron el eje social por el eje nacional, y esto lo hemos visto constantemente en esta legislatura, incluso por parte de fuerzas que se expresan muy radicalmente. ¿Y por qué lo hacían? ¿por qué lo sacrificaban? Porque decían que al final de la hoja de ruta estaría solucionado. Y al final de la hoja de ruta lo que tenemos es que Mariano Rajoy gobierna Catalunya. Eso es lo que tenemos ahora mismo. Los que han explicado esto difícilmente pueden desbloquear la situación.

Vuelvo a la pregunta del referéndum pactado ¿Qué pregunta plantearían?

Vuelvo a decirlo porque las hojas de ruta parece que sean el maná. Nosotros estamos trabajando para construir una propuesta para este país, que sea inclusiva y que nos haga más fuertes a la hora de construir el país. Esta propuesta pasa para ir más allá de la ùnica pregunta que ha marcado toda la política catalana, que es la del Sí o el No a la independencia, que además ha convertido el ‘No’, o se ha querido convertir a la gente que no quería la independencia de Catalunya en defensores del statu quo. Pero esto es falso. Los anhelos de cambio de este país son plurales. Lo peor que han hecho los partidos que han gobernado desde el independentismo es esto.

“Se plantea el problema del derecho a decidir como un problema de relación con el Estado y no se plantea que es también un problema entre catalanes”

Planteamos un pacto de claridad. Se plantea el problema del derecho a decidir como un problema de relación con el Estado y no se plantea que es también un problema entre catalanes. Es una cosa que se tiene que solucionar entre catalanes. Cuando el gobierno de la Generalitat decide que no quiere seguir la vía del Pacte Nacional pel Referéndum y lo disuelve, lo que hace es romper la unidad del sobiranismo. Eso es lo que pasa. Decide que el “nosotros solos” es útil. Nosotros consideramos que esto no es útil. Hablamos de un pacto de claridad en Catalunya y este pacto tiene que tratar sobre índices de participación. Una vez construido en Catalunya, ha de haber correspondencia con una ley de claridad en el Congreso de los Diputados, en España.

Esto es muy importante y se tiene que poder hacer. Y trabajaremos para hacerlo posible. Hemos trabajado como nadie, absolutamente como nadie. Planteabas el tema de la movilización: yo he estado un año negociando con gobiernos del Estado y en aquel momento los partidos que gobernaban Catalunya -y era el momento en el que más seriamente se ha debatido el referéndum pactado con el Estado) decidieron otra vez lo de “nosotros solos”. Para nosotros es importante la propuesta de cómo avanzamos en autogobierno, sobre como construimos el país.

No ha respondido a mi pregunta: ¿cuál sería la pregunta de este referéndum pactado?

Le he respondido. Se lo explico de otro modo. Trabajamos por un pacto de claridad en Catalunya que decida la pregunta. No tenemos un modelo de pregunta ahora mismo. Un pacto de claridad que nos permita una propuesta de consenso que represente este 80% y no un 40 o 45%. Esto va dentro de un proyecto más global. El modelo de pregunta creemos que tiene que salir de esta negociación.

No sería una pregunta binaria, pues.

Podría ser binaria, podría no ser binaria. Tendría que ser algo que acordaran todos los catalanes y todas las catalanas. Sería una herramienta de transformación del país. Hay muchas. Eso nosotros lo colocamos dentro del proyecto de transformación de país, no reeditamos la idea de una hoja de ruta en la cual no pasa nada hasta que no conseguimos esto otro. Cuando se hace esto, primero tenemos que decidir, y sólo si decidimos podemos construir. Nosotros decimos: primero construyamos y gracias a la construcción tendremos más fuerza para decidir.

Xavier Domènech, en acte de Catalunya en Comú, al costat de Pablo Iglesias i Elisenda Alamany

Xavier Domènech, en un acto de Catalunya en Comú, al lado de Pablo Iglesias y Elisenda Alamany. EFE

En teoría política hay quién afirma que, para federarse, hacen falta dos entidades que sean soberanas. En este sentido no considerarían apoyar a una República catalana para después federarse a una República española?

¿Está seguro que es así? … Nosotros lo que estamos planteando en estos momentos es que se puedan dar elementos de transformación interrelacionados. Creemos que un elemento clave es un cambio en Catalunya. La idea esta… es que ya ha pasado. Hubo un gobierno de la Generalitat que declaró unilateralmente la independencia. Esto ya ha pasado. Al día siguiente no pasó nada. No salió nadie a la calle. ANC y Òmnium no se movilizaron. El gobierno de la Generalitat desapareció. Incluso los sectores más radicales, como la CUP, desaparecieron. ¿Donde estamos? Con el gobierno intervenido y con el 155 encima. Con el PP gobernando Catalunya.

¿Como atraerían al PSC hacia su propuesta política? Tanto PSOE como PSC se han escorado hacia la derecha. El PSC ha incorporado a gente de Unió, Pedro Sánchez no descarta pactar con C’s.

Nosotros tenderemos la mano a todas aquellas fuerzas que renuncien a la unilateralidad contra una parte del país, que pongan en el centro la agenda social y que renuncien efectivamente a la intervención de Catalunya y al 155. Vamos a unas elecciones con esta propuesta y veremos el resultado.

Esto implicaría que ERC renunciara a la unilateralidad.

Implicaría que nosotros ganáramos las elecciones en Catalunya. Y una vez las ganemos, veremos qué alianzas construimos.

Una de las acusaciones que se han hecho a los Comuns es que han aceptado “una lógica sucursalista”

Yo creo que intentar transformar Catalunya y creer que la transformación de Catalunya es clave para la propia Catalunya y también para el Estado es algo que ha pensado el movimiento obrero, la mayoría de los movimientos sociales de este país y el catalanismo popular de este país. Nadie describiría los grandes movimientos sociales de este país como sucursalistas. No describiría a Salvador Seguí como sucursalista, no describiría a Lluís Companys como sucursalista, no describiría a Federica Montseny como sucursalista. Ahora, si alguien quiere hacerlo, pues bien.

Son de tradiciones políticas muy diferentes a la vuestra.

Bien, pues… no describiría a Joan Comorera como sucursalista, no describiría a Pi i Margall como sucursalista, no describiría a Teresa Claramunt como sucursalista. Están en su derecho a describir a todos los movimientos que han transformado este país como sucursalistas. Yo creo que no lo son.

Dante Fachin nos dijo hace poco en una entrevista que si se quiere implementar la agenda de ustedes se encontrarían con una respuesta tan contundente por parte del Estado como la que ha recibido el sobiranismo aquí en Catalunya. Que no había otra opción que la unilateralidad y la desobediencia.

Que la unilateralidad ha sido un error lo han dicho, con más o menos fuerza, Joan Tardà, Marta Rovira, Marta Pascal. Una cosa es la acción propia de los movimientos sociales y de las izquierdas, que es de transformación, y la otra confundir esto con hojas de ruta y decisiones unilaterales de un gobierno que tiene que representar a todo el mundo para forzar a una parte de la población y dejando de lado a otra parte. Yo no lo pondría al mismo nivel, soy incapaz de ponerlo a un mismo nivel.

Prácticamente no mencionan la CUP en sus discursos. ¿Les etorba tener un competidor por la izquierda?

No. Es bueno que la CUP tenga su proyecto político y es bueno que presente su proyecto político. No: la CUP es la CUP y nosotros somos nosotros.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.