El Rey ha vuelto y parece que para quedarse. Rafa Nadal, diez veces campeón del torneo de Montecarlo, regresó al Principado un año después de su último triunfo y nada parece haber cambiado. No encontró rival del de Manacor en Aljaz Bedene, en el que fue su debut en la temporada de tierra, finiquitado por 6-1 y 6-3. Un debut inmaculado que hace presagiar otra buena cosecha en sus meses tradicionalmente más mágicos.

Nadal solventó su compromiso ante el esloveno en dos cómodos sets y confirmando que su inactividad en la ATP -no juega desde el mes de enero- es un mero dato estadístico. Ya demostró el balear en la Copa Davis que está plenamente recuperado y lo confirmó sobre la arcilla de Mónaco, que parece traída de las playas mallorquinas. Nadal se siente como en casa.

Nadal se siente como en casa en Montecarlo

No tuvo historia la primera manga, a pesar de que Bedene apuntó maneras. Pero Nadal no perdió la concentración en ningún momento y su derecha se ocupó del trabajo en los momentos importantes. Momentos como los del quinto juego, en el que el esloveno dispuso de dos pelotas de break pero no supo aprovecharlas. El mallorquín, en cambio, no falló cuando su rival dio señales de debilidad y le rompió dos veces el servicio para el 6-1 final en esta primera manga.

Fue una exhibición de poderío de Nadal que hizo las delicias del público monegasco, completamente entregado a su ídolo. Tanto, que incluso Alberto II podría estar un poco celoso. Se lo gana a pulso el tenista español. Con 31 años se sigue vaciando en la pista como si tuviera 21, aunque la intensidad en la celebración parece haberse rebajado. Hay que reservar fuerzas para lo importante.

Aljaz Bedene tuvo que sufrir a un ciclón llamado Nadal Aljaz Bedene tuvo que sufrir a un ciclón llamado Nadal (Valery Hache / AFP)

Más dificultades presentó Bedene en el segundo set. Ya asentado en la pista, superados los nervios de jugar contra el Rey de la tierra, el esloveno pudo desplegar mejor su juego y se mostró muy seguro con su saque, ganando incluso algún juego en blanco. Su problema fue que el servicio de Nadal tampoco mostró fisuras y la desesperación se fue apoderando poco a poco de su mente.

El tenista de Manacor aplicó esa receta que tan bien maneja como es la paciencia y esperó hasta que olió sangre. Ese momento llegó en el séptimo juego, cuando Bedene no estuvo tan fino al saque y lo acabó pagando muy caro. Nadal logró el break, puso el 3-4 en el marcador y acabó de sentenciar el set y el partido.

A sus 31 años, Nadal se vacía como si tuviera 21

El rival de Nadal en octavos de final será el ruso Karen Khachanov, que se impuso con autoridad a Gilles Simon por un doble 6-2. El mallorquín y el ruso se han visto las caras dos veces en su carrera, ambas el año pasado, y la victoria siempre cayó del lado de Nadal. Un nuevo reto en el camino hacia el undécimo título.

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