Daniel Ricciardo sorprendió a todos en Shanghái para adjudicarse el Gran Premio de China en una carrera marcada por un safety car en la vuelta 31 por una colisión de los Toro Rosso que Red Bull gestionó con acierto al calzar neumáticos nuevos en sus dos monoplazas y conducir al australiano hacia la sexta victoria de su carrera.

Valtteri Bottas, líder hasta la aparición del coche de seguridad, acabó segundo y Kimi Raikkonen tercero después de que una travesura de Max Verstappen relegara a Sebastian Vettel a un segundo plano. El alemán fue incluso superado por Fernando Alonso, que fue séptimo, mientras que Carlos Sainz sumó dos puntos al acabar noveno.

Hamilton, muy conservador desde el inicio de la carrera, ganó su batalla particular con Vettel en el liderato del Mundial al acabar cuarto y recortar ocho puntos al alemán, que sigue liderando la clasificación de pilotos.

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