Cuatro organismos gestionarán la lluvia de donaciones para la reconstrucción de Notre Dame

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Las ayudas, cimentadas principalmente en empresas y grandes fortunas, se acercan ya a los 900 millones de euros y han abierto el debate sobre las deducciones fiscales a obtener por los donantes

El Gobierno francés ha lanzado una página web para organizar las donaciones a la reconstrucción de la catedral de Notre Dame, destruida parcialmente por un incendio registrado el lunes, y ha anunciado que cuatro organismos se encargarán de gestionar estos fondos. La Fundación Notre Dame, la Fundación del Patrimonio, la Fundación de Francia y el Centro de Museos Nacionales se coordinarán con el Estado para permitir que todo este proceso de donaciones que provienen sobre todo de grandes empresas y famosos multimillonarios se gestionen “de manera transparente y segura”.

El primer ministro galo, Edouard Philippe, ha publicado en redes sociales el enlace a la nueva web (www.gouvernement.fr/rebatirnotredame), con un mensaje en el que llama a participar en la reconstrucción. El presidente, Emmanuel Macron, aspira a que el proceso pueda quedar concluido en cinco años, a pesar de que algunos expertos han apuntado que no será antes de una década.

“Como el presidente de la República ha prometido, la catedral será reconstruida integralmente. Pero esta reconstrucción tiene un coste. Por eso necesitamos la generosidad de todos”, reza el texto que acompaña el llamamiento del Gobierno francés.

Sin embargo, no parece que el dinero vaya a ser un problema para la reconstrucción. No en vano, las donaciones prometidas en estos últimos días, cimentadas principalmente en empresas y grandes fortunas, se acercaban ya este miércoles a los 900 millones de euros. Todo el mundo quiere aportar su granito de arena.

Por eso, para poner en contexto esta euforia dadivosa, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de París, Christophe Girard, se aprestó a matizar que a esas donaciones habría que descontarles las desgravaciones fiscales que acarrean. Y ese dinero, argumentó Girard en la emisora “France Info”, serán los contribuyentes quienes lo aporten.

Con el debate sobre las exenciones para quienes quieran aportar en la reconstrucción abierto, el ministro de Cultura, Franck Riester, también baraja declarar Notre Dame como “Tesoro nacional”, lo que garantizaría reducciones de impuestos de más del 60 % para empresas y particulares.

Pero ni siquiera eso es seguro, ya que esa calificación se reserva normalmente para las obras que corren riesgo de salir del territorio francés. Y ese no es el caso de la catedral parisina.

La familia Pinault, que anunció una donación de 100 millones de euros, ha confirmado este miércoles que en cualquier caso renunciará a las deducciones fiscales que pueda obtener, según la emisora Europe 1, ya que en las últimas horas había habido críticas sobre la campaña de marketing que supone para los famosos este tipo de donaciones en las que obtienen reconocimiento por parte de la sociedad.

Las críticas también han surgido por el hecho de que tantas empresas y particulares multimillonarios actúen con tanta celeridad en este caso en contraste con otras tragedias humanitarias que afectan directamente a personas y no a un bien cultural. Así, algunos medios internacionales como el ecuatoriano ‘Expreso’ recuerdan que tras el terremoto de 2016 que dejó centenares de muertos se hicieron muchas promesas que a día de hoy, por unas u otras cosas, no se han cumplido. 

Y es que, no se habían apagado aún las cenizas del incendio en la catedral de Notre Dame cuando una lluvia de promesas de financiación, tanto de instituciones como de las mayores fortunas del país, ya trataba este martes de paliar la conmoción que sufren los franceses por uno de sus monumentos más queridos.

El presidente Emmanuel Macron quiso dejarlo claro poco antes de la medianoche del lunes: “Reconstruiremos Notre Dame todos juntos”, y anunció una colecta oficial en Francia y el extranjero. Los anuncios llegaron sin pausa. A media tarde del martes, ya se contabilizaban hasta 750 millones de euros en compromisos de donación y este miércoles se acercaban a los 900 millones de euros. 

La familia de Bernard Arnault, la mayor fortuna de Francia y propietaria del grupo del lujo LVMH, señaló en un comunicado que realizará “una donación de 200 millones de euros al fondo dedicado a la reconstrucción de esta obra arquitectónica, que forma parte de la Historia de Francia”.

El anuncio de los Arnault respondía así al de la familia de François-Henri Pinault, otro de los grandes bolsillos de Francia, que cuando el incendio todavía no había sido sofocado, se comprometió a aportar cien millones a través de su sociedad de inversiones Artemis.

No quiso quedarse atrás otra de las familias señeras del dinero galo, los Bettencourt-Meyers, dueños de L’Oréal, que pondrán otros 200 millones.

En un nivel algo inferior, otros clanes como los Bouygues o los Decaux, que dan nombre a sendos grupos de telecomunicaciones y mobiliario urbano, se comprometieron a poner de sus bolsillos 10 y 20 millones respectivamente. La petrolera Total pondrá, según dijo otros cien millones.

Con el fin de ordenar la previsible avalancha de contribuciones, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, propuso convocar una “conferencia internacional de donantes”, que se celebraría en el Ayuntamiento. También se comprometió a que la institución que dirige contribuya con unos 50 millones de euros para los trabajos.

Por su lado, la presidenta de la región parisina, Valérie Pécresse, anunció asimismo una donación de diez millones de euros. A todo ello habrá que sumarle las cantidades que los ciudadanos deseen aportar de su propio bolsillo. Tras el llamamiento de Macron a una colecta nacional, la Fundación del Patrimonio aseguró el martes a media tarde haber recaudado unos 14 millones de euros.

Otras iniciativas de microfinanciación han surgido en internet, y organismos como la Liga de Fútbol Profesional ya han dicho que no permanecerán al margen del esfuerzo colectivo.

Como icono europeo y de la cristiandad, Notre Dame tendrá también la ayuda desde fuera de Francia. El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ya instó este martes a todos los Estados miembros de la UE a contribuir.

Pese a todos estos anuncios, que por el momento no pasan de ser promesas y buenas intenciones, es de prever que la parte del león en la financiación de las obras se la lleve el Estado francés, propietario al fin y al cabo de la catedral.

El monumento, el más visitado del país con 13 millones de personas cada año, pertenece al Estado desde la ley del 9 de diciembre de 1905, que consagró la separación entre Iglesia y Estado.

Corresponde al Ministerio de Cultura costear todos los trabajos de mantenimiento, reparación y restauración de Notre Dame y de otras 86 catedrales francesas, según explica el propio departamento en su página web.

Otras 67 catedrales francesas tienen distintos propietarios, ya sean el propio municipio en el que se asientan, asociaciones diocesanas o, en el caso de Córcega, el gobierno regional.

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