“Hasta aquí puedo estar”. Amanda Morales mira hacia la calle desde la puerta de la iglesia Holyrood-Santa Cruz, en el barrio de Washington Heights en el norte de Manhattan. Desde hace más de medio año la pequeña iglesia se convirtió en su casa y su ‘cárcel’. Vive refugiada con sus tres hijos en un piso improvisado en la parte trasera del edificio. Si sale, se arriesga a ser identificada y arrestada. Vive constantemente bajo la amenaza de ser deportada a su país de origen, Guatemala.

Amanda Morales lleva 14 años viviendo en EEUU. Después de un accidente de tráfico en 2011, tuvo que personarse cada año a la corte federal de Manhattan. Pero el verano pasado se le exigió que trajera a la cita un billete de ida a Guatemala. Decidió pedir ayuda a la New Sanctuary Coalition, una organización inter-religiones que ayuda a los inmigrantes bajo orden de deportación. La dirigieron hacia la iglesia Holyrood en Manhattan—su casa, hasta ahora.

Las iglesias, nuevos refugios

The New Sanctuary Coalition es una organización que nació en los años ochenta para ayudar a los inmigrantes que llegaban a EE.UU. desde los países en conflicto de Centroamérica. Hoy el movimiento reúne a varias congregaciones y procura ayuda legal y presencial a los inmigrantes. Cathy Wouk es voluntaria para NSC desde hace ocho meses. Esta artista jubilada participa cada jueves en una marcha alrededor de la Corte Federal de Nueva York, lugar donde las personas indocumentadas tienen que personarse. Ella cuenta cómo va ayudando: “a veces entramos con ellos en el edificio, nos sentamos en la sala de las cortes, no decimos nada pero mostramos nuestro apoyo con nuestros cuerpos”.

La aceleró el paso en su lucha contra las políticas de Trump, ofreciendo refugios, ‘santuarios’, en las iglesias para las personas indocumentadas amenazadas de deportación, como es el caso de Amanda. Cuatro personas están refugiadas en iglesias de Nueva York bajo el apoyo de New Sanctuary Coalition. Dos son madres que temen ser separadas de sus hijos al ser deportadas. El caso de Amanda hizo escuela. En Long Island, la diócesis anunció este mes ofrecer refugio a los que lo necesiten en 129 de sus iglesias. Según NSC, mil inmigrantes encontraron refugio en estos santuarios en EE.UU.

Detenciones afuera de los domicilios y de las escuelas

En Nueva Jersey, en enero, Gunawan Liem y Roby Sanger, dos padres de origen indonesio, fueron arrestados cuando iban a llevar a sus hijas a la escuela. Los dos llevaban viviendo en EEUU desde los años noventa. Otro padre, quien iba a ser arrestado en las mismas condiciones logró refugiarse en la iglesia de Highland Park.

“No hacen distinción entre las personas que se llevan, las detienen en las calles, en los hospitales, afuera de las escuelas, afuera de sus casas, en las cortes; no les importa si son indocumentados, criminales, solo se llevan en mayoría a gente de color que son inmigrantes”, explica Sara Gozalo, militante de la New Sanctuary Coalition.

El caso de Amanda Morales ilustra la violencia de la política de la administración Trump hacia los inmigrantes. El presidente de EE.UU. prometió detener y deportar a los inmigrantes ‘delincuentes’, a los que llamó los ‘bad hombres’. Bajo su mandato, la policía de inmigración arrestó a 109.000 criminales y a 46.000 personas sin antecedentes judiciales. Esto supone un aumento del 171% de número de inmigrantes no criminales arrestados en 2017, comparado con el 2016, según fuentes de la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE). Como Amanda, 90.000 personas tienen que presentarse al ICE cada año y en total, más de un millón de personas viven con orden de deportación en los EE.UU..

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