El expresidente del Palau de la Música Félix Millet ha sido este lunes condenado a 9 años y 8 meses de cárcel por la Audiencia de Barcelona por el expolio de la entidad musical entre los años 2000 y 2009. Millet y el resto de condenados utilizaron el Palau en un entramado que permitía el cobro de “comisiones ilegales” a CDC a través de la adjudicación de obra pública.

Pero Millet no solo fraguó una estrecha relación con la antigua Convergencia, sino que también logró jugosas subvenciones por parte del Gobierno de España en la época del Gobierno de José María Aznar, que alcanzaron los 14,5 millones de euros. Una relación de amistad entre Millet y el expresidente del Gobierno alimentada en cenas en Menorca y acreditada en numerosas cartas. 

El 27 de marzo de 2017 el diari Crític publicaba algunas de esas misivas y otras entre Millet y destacados dirigentes del PP como el exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, o José María Michavila. Ese mismo día, un testigo se refirió por primera vez en el juicio del ‘caso Palau’ a la relación entre Millet, Aznar y el Institut Catalunya Futur, la rama catalana de FAES.

Una de esas cartas de Millet a Aznar, fechada el 2 de marzo de 2004, mostraba un agradecimiento casi reverencial: “El motivo de estas líneas es agradecerte la colaboración y apoyo que has ofrecido al Palau de la Música Catalana, durante tu etapa como Presidente del Gobierno. Sin duda, tu sensibilidad hacia nuestros proyectos ha ayudado a la realización de las obras, que permitirán que el Palau sea una sala aún más competitiva en un futuro próximo”. 

Cenas veraniegas en Menorca

Tal era la relación de amistad entre Millet y Aznar que llegaron a compartir cenas de verano en la residencia de la mujer del primero en Fornells (Menorca). “Sería, para mi esposa y para mí, un placer que, tal como hicimos el año pasado, quisierais volver a compartir una velada con nosotros”, le escribía Millet a Aznar en julio de 2003. También el expresidente del Gobierno fue a visitar en varias ocasiones las obras de expansión del Palau en Barcelona. 

El principal interés de Millet en ese Gobierno de España no era otro que el de asegurarse subvenciones en la institución. Por eso, su labor de relaciones fue implacable y comienza a labrarla años antes. Así lo atestiguan cartas a Jorge Fernández Díaz, que en 1996 era secretario de Estado para las Administraciones Públicas, o a José María Michavila, entonces secretario de Estado de Relaciones con las Cortes que llegaría a ministro de Justicia con Aznar.

La rama catalana de FAES

La aproximación de Millet en el PP tuvo su punto culminante en 2003, cuando el presidente del Palau aceptó la propuesta de Josep Piqué, entonces ministro de Industria y líder del PP catalán, para formar parte del Consejo Asesor del Institut Catalunya Futur, la rama catalana de FAES. El objetivo del PP catalán era lograr un perfil propio en el territorio y captar a personas moderadas del entorno del nacionalismo catalán en la última etapa de Pujol. 

Toda estas gestiones de Millet para aproximarse al PP surtieron efecto y el Ministerio de Cultura se convirtió en la principal fuente de financiación de las obras del Palau, aportando casi la totalidad del dinero público que permitieron ejecutarlas. Un total de 14,5 millones. La cantidad restante provenía de las aportaciones del Departamento de Cultura, del Incasòl y de la Diputación de Barcelona. La financiación se completó con donaciones provenientes de entes privados y particulares y de recaudaciones mediante la campaña de restauración del órgano del Palau, en la que pusieron dinero, entre otras, Ferrovial. 

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