Ciudadanos ya empieza a utilizar la fuerza que le ha dado su victoria en las urnas el 21-D, con el auge en los sondeos en toda España, para apretar las clavijas al Gobierno de Mariano Rajoy y exigir el cumplimiento de su pacto de gobernabilidad. Ayer puso la lupa sobre uno de los motivos de mayores pugnas entre Cs y el PP, el cese de los cargos imputados, y avisó que puede retirar su apoyo a los presupuestos generales del Estado para el 2018.

Concretamente, el secretario general de Cs, José Manuel Villegas, exigió la dimisión de la senadora popular y exalcaldesa de Cartagena Pilar Barreiro, después de que el Tribunal Supremo la haya citado a declarar como investigada para el día 15. La Fiscalía atribuye a la dirigente popular la comisión de cinco delitos relacionados con el caso Púnica por utilizar fondos públicos para la mejora de su imagen.

La formación naranja presiona con la fuerza obtenida tras el 21-D

“El PP tiene que cumplir lo firmado en el pacto de investidura con Ciudadanos: Pilar Barreiro debe entregar su acta como senadora”, dijo Villegas, quien avisó que el incumplimiento del PP del acuerdo de investidura en este caso “tendrá consecuencias en futuros acuerdos” y todos podrían verse afectados “incluidos el de presupuestos, que aún no se ha concretado en una votación”. El número dos del partido liberal recuperó una de sus quejas ­habituales con el PP: “Le cuesta cumplir, arrastra los pies y se niega a aplicar las medidas anticorrupción”, señaló. La advertencia hecha ayer por Cs cobra fuerza después de que el PNV también anunciara que, pese haber obtenido una importante mejora del cupo vasco, no va a apoyar las cuentas del Estado para el 2018 si no hay “una salida política” a las crisis catalana. ­Además, coincide con los ataques del PP a Inés Arrimadas por no ­optar a la investidura de la presidencia de la Generalitat.

En Catalunya la estrategia de Ciutadans tras su victoria en las urnas el 21-D, pero sin mayoría constitucionalista que le garantice la investidura de Inés Arrimadas y un escenario repleto de incertidumbres, pasa por esperar y ver. Por ello Cs ha optado por dar un paso al lado, pese a las presiones diarias del PP para que “tome el liderazgo”, y aguardar el resultado de las negociaciones entre Junts per Catalu-nya, ERC y la CUP. “Sabemos sumar y somos conscientes de que no tenemos mayoría, pero si no se ponen de acuerdo los independentistas estaremos ahí, no descartamos absolutamente nada”, afirmó ayer Arrimadas, quien se mostró muy crítica con la posibilidad de que Carles Puigdemont quiera presidir la Generalitat desde Bruselas como un “holograma”.

La advertencia cobra fuerza tras el anuncio del PNV de condicionar su apoyo a los presupuestos a una “salida política” a la crisis catalana

Así, la líder del partido en Catalunya no cerró del todo la puerta a pelear por la presidencia y suavizó una negativa que otros portavoces han ido verbalizando desde el 21-D. Con estas declaraciones Arrimadas intentó transmitir “calma” y tranquilidad a sus votantes, al tiempo que puso el foco y la presión sobre las negociaciones independentistas, a caballo entre Barcelona y la capital belga, y las “dudas” y las discrepancias entre JxCat, ERC y la CUP sobre la opción de investir a Carles Puigdemont pese a que este no regrese.

Arrimadas, además, subrayó una de las incógnitas que faltan por despejar y que podrían hacer peligrar la mayoría de 70 diputados que suman las tres fuerzas independentistas: la decisión de los cinco diputados electos que están en Bélgica de mantener o renunciar a su escaño y la posibilidad de que los tres cargos electos que permanecen en prisión preventiva puedan participar en la votación, tanto de la Mesa del Parlament como, posteriormente, de la investidura. El bloque independentista se quedaría con 62 diputados y los constitucionalistas, si lograran atraer a los comunes, sumarían 67.

Por esta razón, Inés Arrimadas insistió ayer en que la prioridad pasa, en primer término, por evitar que la Mesa del Parlament continúe en manos independentistas y que “no se repitan las barbaridades de la legislatura pasada”, en referencia a el pleno del 6 y 7 de septiembre en el que se aprobaron las leyes de ruptura y la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre. Fuentes de los comunes consultadas por la ACN, claves con sus 9 diputados para facilitar esa mayoría alternativa al independentista, negaron cualquier opción de que apoyen a Cs tanto en la Mesa como en una hipotética investidura.

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