Los Mossos d’Esquadra encontraron ayer más sangre en casa de la agente de la Guardia Urbana Rosa Peral, acusada del asesinato de su novio junto a su amante, Albert López. La policía tenía la misión, por orden de la juez, de buscar restos de sangre en una pared que fue repintada de blanco supuestamente por los dos acusados tras cometer el crimen a fin de ocultar las salpicaduras de sangre. La magistrada, que ayer también acudió a la casa, ordenó el registro después de encontrar una fotografía en el móvil de Rosa tomada quince días antes del asesinato, en la que aparece una pared a medio pintar de color naranja. Al descubrir la imagen, la policía recordó que hace un año cuando entró en la casa, esa pared era blanca.

Los agentes ayer rascaron el yeso pero no encontraron ningún resto que diera positivo en sangre. Fuentes cercanas avisan de la dificultad de buscar vestigios en una superficie manipulada como esa. En cambio, los mossos sí hallaron indicios de sangre en cinco puntos de la casa. Una bombilla y cuatro marcas en el suelo que dieron resultado positivo después de que la unidad científica aplicara un reactivo.

Las fotografías han supuesto un avance importante para los investigadores que permite colocar el mobiliario de la misma manera que el día del crimen y a partir de ahí poder hacer una proyección de las salpicaduras que pudo hacer la sangre. De esta manera, se puede situar en un punto concreto donde fue asesinada la víctima o bien dónde trataron de descuartizarlo.

La policía cree que los nuevos indicios permitirán situar el lugar exacto donde murió la víctima

Uno de los extremos que la juez también ordenó investigar es si a partir de las manchas de sangre se podría trazar un rastro que indicara que el fallecido pudo ser troceado antes de trasladar el cadáver al pantano de Foix donde le prendieron fuego. Un nuevo hallazgo ha fortalecido esta tesis. Un mensaje recuperado por los investigadores al desbloquear el móvil de Rosa Peral ha sacado a la luz un mensaje que un vecino le mandó. Le preguntaba por una motosierra que le despertó durante la noche. Era la madrugada del 2 al 3 del mayo justo la franja en la que los dos acusados condujeron el cadáver de la víctima hasta el pantano, como ellos mismos reconocieron.

La autopsia reveló que el cuerpo presentaba las extremidades amputadas y apuntaba que eran causadas probablemente por la acción del fuego. Sin embargo, después del hallazgo de este mensaje y ante las sospechas que ya planeaban ante la posibilidad de un eventual descuartizamiento ha permitido abrir un nuevo frente de la investigación que podría acarrear nuevos cargos para los dos acusados, el de profanación de cadáver.

Los mossos volvieron ayer al domicilio de Rosa Peral a buscar indicios casi un año después. Lo hicieron por primera vez el 14 de mayo del 2017, justo el día después de detenerla. En aquella ocasión los agentes descubrieron manchas de sangre en las paredes, en toallas, en botines y en varias partes del domicilio, algunas compatibles con la víctima, Pedro Rodríguez.

También regresó a su casa ayer Rosa Peral, que presenció el registro con semblante tranquilo junto a su abogada. A diferencia de la última ocasión, entró en el domicilio con una capucha y unas gafas de sol para cubrirse el rostro.

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