Hermosa y cargada de historia, así es Cracovia, la ciudad más turística de Polonia y la más económica de Europa para viajar esta primavera (según certifica el estudio anual de City Costs Barometer del Post Office Travel Money), motivos que la convierten en un tentador destino de city break.

Visitar la que en su día fuera la capital del país es descubrir una ciudad llena de vida y, a su vez, sumergirse de lleno en uno de los capítulos más oscuros de la historia del siglo XX. A diferencia de la mayoría de las ciudades polacas, Cracovia conserva un increíble legado arquitectónico, ya que no sufrió daños significativos durante la Segunda Guerra Mundial. Y es que la localidad apenas fue bombardeada por las tropas alemanas, ya que la temprana ocupación nazi -fue tomada en septiembre de 1939- no halló resistencia local.

Vista aérea del casco antiguo de Cracovia Vista aérea del casco antiguo de Cracovia (fotolupa / Getty Images/iStockphoto)

Si te decides por Cracovia y eres previsor, observarás que puedes pasar un fin de semana completo por menos de 200 euros sin escatimar en comida ni bebida, alojamiento, transporte, visitas turísticas y tal vez algún que otro souvenir. Por nuestra parte, te ofrecemos algunas ideas para no perderte detalle.

Plaza del Mercado y el casco antiguo

El paso de los siglos no ha restado importancia a la plaza del Mercado, la plaza medieval más grande y hermosa de Europa, y el auténtico centro de la vida diurna y nocturna de la ciudad. Situada en la Stare Miasto -el casco antiguo-, alberga construcciones emblemáticas como la basílica de Santa María, con sus dos torres asimétricas y su fachada gótica de ladrillo; la iglesia de San Adalberto; la Lonja de los Paños, de estilo renacentista o la torre del Ayuntamiento.

Plaza del Mercado de Cracovia Plaza del Mercado de Cracovia (RomanBabakin / Getty Images)

Desde lo alto del Ratusz, a 70 metros de altura, podrás disfrutar de impresionantes vistas sobre la ciudad, de los inmuebles de colores de la plaza, sus puestos de comida y de flores y del ir y venir de sus gentes.

Tras esta visita se impone pasear por las callejuelas del casco antiguo y curiosear en sus tiendas o detenerse en alguna de sus cafeterías o restaurantes. La Puerta Florian, que da acceso a la Barbacana, una fortaleza militar en perfecto estado de conservación; las iglesias de San Andrés y de San Pedro y San Pablo; el Colegium Maius, o el Palacio Arzobispal no te dejarán indiferente. Pasea también por la calle de los Canónigos, te esperan elegantes edificios del siglo XVI, reflejo de un brillante periodo.

Casco antiguo de Cracovia Casco antiguo de Cracovia (Seqoya / Getty Images/iStockphoto)

Colina de Wawel

La colina de Wawel es una de las zonas más hermosas es la ciudad. Allí podrás visitar el castillo y la catedral, dos construcciones impresionantes que ilustran la capitalidad de Cracovia hasta principios del siglo XVII. El primero, testigo de los episodios más importantes de la historia del país es ahora el Museo Nacional, y la segunda fue residencia y panteón de los monarcas polacos. Su fachada, una mezcla de estilos y colores, ilustra perfectamente la belleza del Renacimiento Italiano en tierras centroeuropeas.

Catedral de Cracovia, en la colina de Wawel Catedral de Cracovia, en la colina de Wawel (RolfSt / Getty Images/iStockphoto)

Kazimierz, el barrio judío

Convertido hoy en un barrio de moda, Kazimierz -el barrio judío– a poca distancia del casco antiguo y de la colina de Wawel, fue durante siglos una ciudad independiente en la que convivían si problema alguno hebreos y cristianos. Repleto de iglesias y sinagogas, durante la ocupación nazi, sus habitantes fueron deportados masivamente al gueto judío y finalmente, casi la totalidad de los 60.000 residentes de esta religión fueron exterminados.

Tras décadas de abandono, a finales del siglo XX el barrio recuperó la vida, en parte, gracias al estreno de La lista de Schindler de Steven Spielberg. Todavía conserva algunas de sus sinagogas -fueron saqueadas, pero no destruidas-, y se han instalado restaurantes kosher, museos y locales de música judía.

Un restaurante en el barrio judío de Kazimeirz de Cracovia Un restaurante en el barrio judío de Kazimeirz de Cracovia (stigalenas / Getty Images)

Gueto y fábrica Schindler

El distrito de Podgórze, situado en la orilla sur del Vístula, fue el lugar elegido por el régimen alemán para crear el gueto a partir de 1941. En él vivían hacinados miles de judíos de la ciudad bajo condiciones pésimas, separadas del resto de los humanos por enormes muros, de los que todavía se conservan algunos restos.

En distintos puntos encontrarás iniciativas que homenajean a las víctimas, como el monumento de las sillas, ubicado en la plaza Bohaterów o plaza de los Héroes del Gueto, o la Farmacia del Águila, un museo que ocupa una antigua botica regentada por un judio que logró salvar numerosas vidas.

Reconstrucción de una calle del barrio judío de Cracovia en los años 30 del siglo pasado Reconstrucción de una calle del barrio judío de Cracovia en los años 30 del siglo pasado (bibi57 / Getty Images)

Tampoco puedes perderte el museo interactivo en memoria del Holocausto en la antigua fábrica de Oskar Schindler , donde su propietario dio empleo a 1.200 judíos, salvándoles de esta manera de una muerte segura en las cámaras de gas. La visita es un recorrido histórico por la ocupación nazi de Polonia del 1939 a 1945 y plasma la forma de vida en el gueto vigilado día y noche por las autoridades alemanas.

Minas de Wieliczka

Aunque solo tengas previsto pasar un fin de semana en Cracovia, te recomendamos que te escapes hasta las minas de sal de Wieliczka, situadas a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad. Se trata de un impresionante entramado de cámaras subterráneas excavadas a mano en bloques de sal que se prolonga a lo largo de 300 kilómetros, de los cuales 3 están abiertos al público.

La visita guiada, que dura unas tres horas, recorre algunos de los espacios de este complejo que data del siglo XII tan sorprendentes como una capilla dedicada a Santa Kinga, una sala bautizada en honor a Nicolás Copérnico, un sanatorio o cámaras en las que se representan pasajes históricos -como la Janowice-.

Interior de la capilla de Santa Kinga en la mina de sal de Wieliczka, cerca de Cracovia Interior de la capilla de Santa Kinga en la mina de sal de Wieliczka, cerca de Cracovia (EunikaSopotnicka / Getty Images/iStockphoto)

Auschwitz

La última propuesta de la escapada a Cracovia tiene un nombre propio: Auschwitz, el principal campo de exterminio de la Alemania nazi, en el que fueron asesinadas más de un millón de personas. Declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, se encuentra en la localidad de Oswiecim, a unos 70 kilómetros de distancia, por lo que viajar a Polonia y no acercarse hasta allí sería un auténtico error.

Al atravesar el umbral de la puerta, un letrero forjado en hierro con la inscripción Arbeit macht frei (“El trabajo te hace libre”) recibe al visitante: es la entrada a un infierno en el que se cometieron todo tipo de atrocidades. No te pierdas la visita guiada que te permitirá conocer la vida de los prisioneros y ver en primera persona barracones, cámaras de gas, hornos crematorios y numerosos objetos robados a los prisioneros antes de ser asesinados. La experiencia no te dejará indiferente.

Entrada a Auschwitz Entrada a Auschwitz (fightbegin / Getty Images)

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