Veinticinco años después de aquella imagen en la que se veía al rey Juan Carlos y a la reina Sofía con lágrimas en los ojos tras despedirse del conde de Barcelona, de nuevo la emoción estuvo presente ayer en la misa que se ce­lebró en la basílica de El Escorial en memoria de quien fue hijo de rey, padre de rey, pero nunca rey. La familia real, los familiares del Rey, y personas vinculadas a la persona y a la figura de Juan de Borbón y Battenberg asistieron a una ceremonia religiosa que fue también el postrer homenaje a su figura histórica.

Los reyes Felipe y Letizia siguieron la ceremonia desde el altar mayor Los reyes Felipe y Letizia siguieron la ceremonia desde el altar mayor (Ballesteros / AFP)

Los reyes Felipe y Letizia, como marca la liturgia católica, se colocaron en el altar mayor a la derecha del Evangelio, mientras los reyes Juan Carlos y Sofía ocupaban un lugar de honor, por delante del resto de los bancos, al pie la escalinata del altar. Tras ellos, los familiares de don Juan. Su hija, la infanta Margarita, en silla de ruedas, y su marido, Carlos Zurita. La infanta Pilar no pudo asistir debido a una indisposición, pero sí estuvo la infanta Elena y también la infanta Cristina, cuya presencia, de alguna manera, recompuso, al menos con sus padres, las relaciones familiares. Ni Elena ni Cristina de Borbón forman ya parte de la familia real, puesto que ahora son hermanas del Rey y no hijas. Una distinción que marca las personas a las que el Rey puede asignar o no que le representen en acto oficiales. El de ayer lo era, pero Cristina de Borbón, a pesar del alejamiento institucional, impuesto por el rey Felipe, acudió en su condición de nieta del difunto como lo hicieron algunos de sus primos, hijos de las infantas Pilar y Margarita. Entre los allegados también se encontraba la princesa Irene de Grecia, el duque de Calabria, el príncipe Kubrat de Bulgaria así como amigos personales de don Juan tanto españoles como portugueses.

La infanta Cristina asistió a la ceremonia junto a su hermana, Elena, y otros familiares del Rey

La infanta Elena, junto a la infanta Cristina y la princesa Irene de Grecia La infanta Elena, junto a la infanta Cristina y la princesa Irene de Grecia (Ballesteros / EFE)

En total a la ceremonia asistieron 250 personas. En representación del Gobierno estuvo presente el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. También rindieron homenaje a la memoria de Juan de Borbón las instituciones vinculadas a su figura encabezadas por la Fundación Conde de Barcelona, representada por Javier Godó, conde de Godó y editor de La Vanguardia, y Josep Caminal. Igualmente acudieron representantes del Consejo Privado de don Juan y de su Casa, entre los que se encontraban el duque de Alba, Luis María Anson, Manuel Gamazo, Pedro Lapique, José Arce y Teodoro Deleste, estos últimos ayuda de cámara y ayudante de campo del conde de Barcelona. Entre los invitados también se encontraban, por expreso deseo de la familia, Elena Barraquer y José Alberto Muiños, cuyos respectivos padres, ya fallecidos, trataron a don Juan de sus problemas de visión. Lluís Reverter, quien hace 25 años desde su puesto de secretario general de la Presidencia del Gobierno se encargó de la organización del funeral y que durante años actuó de enlace entre sus diversos puestos en el ejecutivo de Felipe González y la Casa del Rey.

Josep Caminal y Javier Godó, conde de Godó Josep Caminal y Javier Godó, conde de Godó (Emilia Gutiérrez)

La misa estuvo oficiada por el cardenal castrense Juan del Río y entre los concelebrantes se encontraba el padre Octavi Vilà, abad de Poblet, monasterio en el que están enterrados los condes de Barcelona. También don Juan quiso ser enterrado allí junto a los soberanos de la Corona de Aragón, pero su hijo Juan Carlos decidió darle póstumamente el tratamiento de rey y sus restos reposan en el monasterio del Escorial junto a otros reyes de España.

En su homilía, monseñor Del Rio destacó que “España debe gratitud y reconocimiento” a Juan de Borbón por su “generosidad y sacrificio”. Y continuó recordando que “sin llegar a reinar, consiguió para nuestro país abrir nuevos tiempos de paz, progreso y modernidad y para ello no regateó sacrificios”. Al finalizar sus palabras, el oficiante recordó la fe cristiana del conde de Barcelona y, en su nombre, pidió a la Virgen María que ayude a los españoles a “convivir en unidad, concordia, solidaridad, justicia y paz”.

Carlos Fitz-James, duque de Alba, y Alicia Koplowitz Carlos Fitz-James, duque de Alba, y Alicia Koplowitz (Emilia Gutiérrez)

Tras la ceremonia religiosa, los Reyes y los reyes eméritos ofrecieron una recepción a los asistentes en la que se recordó de nuevo y con emoción la figura del conde de Barcelona.

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