Sant Feliu de Llobregat es uno de los tres puntos negros del área metropolitana donde las vías del tren parten la ciudad. Como Montcada i Reixac y l’Hospitalet de Llobregat, la capital de la comarca del Baix Llobregat recibió recientemente el anuncio estatal del anhelado soterramiento, que vecinos y administraciones reclaman desde hace décadas. Entre otros motivos, la actuación es esencial para acabar con un fatídico paso a nivel en el que es atropellada de media una persona al año, además de escenario de suicidios y constantes sustos.

Si se cumplen las palabras del ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, las obras comenzarán el año que viene con un presupuesto que se eleva a los 133 millones de euros. Recuperando el proyecto aprobado en 2010, tendrán un plazo de ejecución de 47 meses aproximadamente y servirán para cubrir un tramo de vías de 1.545 metros.

La actuación completa será aún más extensa. Se actuará en 2.955 metros, desde la calle Agricultura de la zona industrial de Sant Feliu hasta el paso superior de la autovía B-23, ya en Sant Joan Despí. No es la primera ocasión en que Fomento promete una solución para Sant Feliu de Llobregat. De hecho, el primer documento del proyecto tiene ya dos décadas de antigüedad.

En este contexto, La Vanguardia ha invitado a las diferentes fuerzas políticas de la ciudad a presentar sus propuestas para el espacio que se ganará con la desaparición de las vías. También a algunos representantes vecinales. De hecho, en Sant Feliu de Llobregat se constituyó un órgano, la Ponència Unitària del Soterrament, para debatir esta cuestión y hacer un seguimiento exhaustivo del proyecto y de las obras el día en que comiencen.

ICV-EUiA: Consulta ciudadana y tranvía

El partido que ostenta la alcaldía, ICV-EUiA, siempre ha mantenido una posición estable respecto a qué hacer con la superficie ganada mediante el soterramiento de vías. “Organizaremos una consulta ciudadana”, explica a La Vanguardia la primera teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Lídia Muñoz. De hecho, el Ayuntamiento de la capital del Baix Llobregat ya aprobó una moción en mayo 2002 en la que se comprometía a “someter el proyecto final de urbanización al proceso de consulta popular que se consensúe”. “Haremos lo que siempre hemos planteado”, sostiene Muñoz.

Después del primer proceso participativo, los ecosocialistas plantean realizar un “concurso público de ideas” en el que los gabinetes de arquitectura puedan presentar propuestas. En el calendario del actual gobierno municipal está marcado “otoño de 2019” como fecha de la votación popular definitiva en la que los ciudadanos decidirían sobre ideas concretas realizadas por profesionales.

Una consulta que, sin embargo, debería tener un punto marcado de antemano para ICV-EUiA: la ampliación del tranvía. “No se puede cuestionar”, zanja contundente Lídia Muñoz. La intención es que este medio de transporte, que ahora se queda a las puertas de la ciudad, llegué hasta la estación de Rodalies –donde paran las líneas R1 y R4– y hasta el barrio de la Salut.

PSC: una nueva centralidad

Según el PSC, que gobierna con ICV-EUiA, que el tren ya no pase en superficie supone la creación de “una nueva centralidad en medio de la ciudad”. “Pasamos de un Sant Feliu dividido por una gran herida en el centro a una nueva configuración”, cuenta en declaraciones a esta redacción la portavoz del grupo municipal, Lourdes Borrell.

La que fue la primera mujer en acceder a la Alcaldía en la capital del Baix Llobregat –ostentó este cargo de diciembre de 2010 a junio de 2011– coincide con la gran mayoría de los postulados de sus actuales socios de gobierno: “El PSC quiere un proceso de participación activa de la ciudadanía de todas las edades, es una oportunidad histórica para captar la opinión sobre los principales aspectos relacionados con la ampliación de zonas verdes, movilidad, áreas peatonales, carriles bici, equipamientos, servicios o la necesidad de diferentes tipologías de viviendas”, dice Borrell.

Por último, el PSC también recuerda que el soterramiento de las vías del tren debería suponer la ampliación del Trambaix con dos paradas más.

ERC: internacionalizar el concurso

Por su parte, ERC hace una propuesta ambiciosa. Tomando como ejemplo el concurso de ideas que hizo Barcelona para la reforma de la Rambla, considera que los gabinetes de arquitectura que planteen proyectos para Sant Feliu de Llobregat deben ser de ámbito internacional.

“Si consideramos que esta transformación es la más importante que vivirá Sant Feliu en toda su historia, de una gran complejidad a todos los niveles, la ciudad debe ser capaz de convocar un concurso internacional”, dice el portavoz del partido, Oriol Bossa. “Debemos atraer al mayor talento técnico posible para encarar esta complejidad”, argumenta el republicano, que califica el soterramiento de “oportunidad única”.

Por otro lado, ERC advierte que los planeamientos urbanísticos aprobados en el año 2010 “ya no son válidos en ningún caso”. “Hay que mirar siempre hacia adelante”, opina Oriol Bossa, reclamando que se vuelvan a debatir algunos antiguos acuerdos.

Ciutadans: vivienda social

Para Ciutadans el soterramiento de las vías debe servir para “obtener solares donde construir viviendas sociales y asequibles para las clases medias y trabajadoras”, indica su portavoz, Raúl Alba. La formación naranja també cree que se trata de una oportunidad para “completar equipamientos deportivos sin perder los aparcamientos de los barrios adyacentes”.

Además, aboga por aprovechar la transformación de la localidad para generar un “polo de atracción” y conseguir una ciudad “más competitiva” y “generar ocupación”. “Apostamos por una urbanización amable y pacífica donde la gente pueda pasear en un nuevo pulmón verde”, reivindica Raúl Alba, que también cree que la movilidad la debe marcar la ampliación del Trambaix.

Un joven cruzando las vías del tren en Sant Feliu de Llobregat Un joven cruzando las vías del tren en Sant Feliu de Llobregat (Pedro Madueño)

Desde este grupo municipal se asegura que un “punto innegociable” de las obras es la conectividad para “coser las tramas urbanas” de barrios como la Salut, Can Calders, Roses, Can Maginàs o Can Llobera con el resto del municipio.

PDECat: crear un centro comercial

Los antiguos convergentes tienen una propuesta estrella: destinar el espacio ganado a revitalizar el comercio. “Sería importante crear un núcleo comercial potente, un centro comercial moderno, variado, en el que se pueda pasear”, defiende la portavoz del PDeCAT, Rosa María Martí. “El comercio local está muriendo, necesitamos un revulsivo en Sant Feliu para que los ciudadanos no se vayan a comprar a Barcelona”, argumenta la portavoz municipal de este partido.

Más allá de la figura de este centro comercial, el PDeCAT apuesta por la creación de un edificio “emblemático” que dote de personalidad a Sant Feliu de Llobregat, un elemento “reconocible” para los vecinos de otras poblaciones.

Rosa María Martí asegura que en un espacio tan amplio como el que dejará el soterramiento debe permitir también la creación de nuevas viviendas “de protección oficial o no, o con un modelo mixto al 50%”. Y coincide en que las dos paradas del Trambaix previstas son muy importantes para Sant Feliu. “Se dice que el tranvía ya nos llega, pero realmente no es así”, zanja Rosa María Martí, recordando la lejanía de la actual parada respecto al centro de la localidad.

PP: contra el escepticismo

Dentro del marco de la ponencia unitaria, el PP apoya la preparación de un “proceso participativo para que sea toda la ciudadanía de Sant Feliu la que decida qué habrá en todo el espacio que se gane”, explica su concejal, Elisabet Ortega. “Partimos de la idea de que se alargará el tranvía por el actual trazado de las vías del tren”, añade.

Antes de comenzar a imaginar el Sant Feliu del futuro, los populares prefieren centrarse en la inmediatez. “Hemos pedido la apertura de una oficina de información permanente para que todos los ciudadanos que tengan dudas respecto al proyecto sepan que hay un lugar al que pueden acudir”, asegura la edil del PP. “Queremos dar una imagen de trabajo estable y permanente en el tiempo y no tanto de actos puntuales de participación o información”, arguye.

El alcalde de Sant Feliu, Jordi San José, y el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, tras la reunión sobre las obras para soterrar las vías El alcalde de Sant Feliu, Jordi San José, y el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, tras la reunión sobre las obras para soterrar las vías (LVD / LVD)

Una estrategia evidente de lucha contra el escepticismo vecinal, que según reconoce Ortega “sigue siendo alto”. Y es que tras tantos años de espera, muchos de los residentes en la capital del Baix Llobregat seguirán sin creerse el proyecto hasta que no comiencen las obras definitivamente. “Tenemos que contribuir a que todos sepan que el soterramiento ha empezado a andar, si esta idea no cala no conseguiremos un alto nivel de participación en el proceso”, remacha Elisabet Ortega.

AAVV La Salut: zonas verdes para pasear

“La ampliación del tranvía no nos llama la atención”, reconoce el presidente de la Asociación de Vecinos de la Salut, José Manuel Borrajo. “Mucha gente se pregunta si lo mejor es quitar unas vías para poner otras”, argumenta el portavoz de la asociación vecinal de uno de los barrios que más se puede beneficiar del soterramiento por su proximidad a las vías del tren.

“Pero lo entendemos”, matiza Borrajo. “De hecho, puede ser estratégico para el barrio y tener cosas buenas, como ayudar a la dinamización por el hecho de que personas de otros pueblos se acerquen aquí para coger el tranvía”, razona.

En todo caso, para los vecinos de Salut la prioridad debe ser la creación de “zonas verdes”. “Los espacios para el paseo deben ser primordiales”, explica Borrajo, que tras 16 años formando parte de la entidad ha pasado a ser presidente de la Asociación de Vecinos de la Salut recientemente. “Nos gustaría una zona exclusiva para los vecinos”, resuelve.

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