¿Habrá pensión cuándo me jubile? ¿Qué plan de pensiones es el más rentable? ¿Qué podría hacer para tener una jubilación digna? El desasosiego por saber cómo viviremos cuándo lleguemos a la vejez ha tomado la calle. No solo porque los jubilados actuales protagonicen manifestaciones masivas. La última encuesta del CIS refleja que la preocupación por la jubilación ha alcanzado máximos históricos.

La congoja es comprensible teniendo en cuenta muchas de las soluciones que se proponen. Trabajadores con salarios cada vez más mermados tienen que escuchar consejos como aquel tan conflictivo de ahorrar un par de euritos para el plan de pensiones que lanzó la diputada del Partido Popular, Celia Villalobos, que, a su vez, se contradicen con informes que alertan de la escasa rentabilidad de esos planes.

Estamos empezando la casa por la ventana”

Belén Alarcón

Directora de planificación patrimonial de Abante Asesores

La falta de rumbo se nota también en que los planes de pensiones más rentables en España apenas han captado el 4% del capital invertido en estos productos mientras que la mayoría de ahorro de estos productos se concentra en cuatro o cinco planes estrella, que no siempre lo son por sus beneficios.

¿Por qué tanto desconcierto? “Lo que ocurre es que estamos empezando la casa por el tejado”, asegura Belén Alarcón, directora de planificación patrimonial de Abante.

Esa firma de asesoramiento independiente, que acaba de inaugurar nueva sede frente al parque del Retiro madrileño, apuesta por darle una vuelta a la estrategia con la que se aborda el futuro financiero. “Lo que Mifid II llama planificación no es sentarte en un mesa y que te digan qué producto financiero es mejor o que un robot te calcule donde invertir según un perfil. Planificar es gestionar las emociones”, asegura Santiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores. Que alguien te tranquilice cuando se hunden las bolsas, o que te aconseje si debes sacar el dinero de un fondo para comparte el antojo de tu vida o no.

¿Qué es tranquilidad futura?

El primer paso para garantizarse una jubilación lo más confortable posible es “que cada interesado defina qué entiende por tranquilidad futura él mismo”, explica Alarcón. No todo el mundo entiende lo mismo por jubilación confortable. Para unos puede ser una pensión pública digna, pero como eso no se puede controlar conviene decantarse por objetivos en los que el ahorrador pueda tener cierto control.

Esto es complementar la pensión pública (sea la que sea) con unos 1.000 euros. Tener unos ingresos mensuales de 2.000 euros. Cuanto más exigente sea el objetivo más esfuerzo habrá que hacer a lo largo de toda la vida.

Chalet en Cala Morisca, Salou. Chalet en Cala Morisca, Salou. (Marc Arias)

Para conseguirlo, hay que trabajar con las únicas herramientas que cualquier ahorrador tiene en sus manos. Ingresos, gastos y ahorro. Con muchos ingresos el ahorro puede parecer más fácil, aunque no siempre lo es ya que a veces están ligados a muchos gastos. Más importante que el volumen de ingresos es la estrategia a seguir a lo largo de la vida. “Se trata de tomar decisiones personales de inversión en cada momento vital. Cuanto más lejos se está del momento de la jubilación más fácil es conseguir el objetivo definido”, advierte Alarcón.

Y tomar decisiones no es ir al banco y buscar un buen plan de pensiones. También es decidir si aceptar un empleo u otro, si se compra un inmueble o se invierte en educación de los hijos. Si se hace o no se hace un determinado viaje. Pero no hacerlo en base al sentimiento del momento: me apetece o no. Hay que hacerlo teniendo presente el objetivo de futuro. No se trata de no vivir el presente, se trata de ser consciente de las decisiones que se toman en cada momento y de sus repercusiones futuras.

Definir el objetivo de rentabilidad

Una vez que se sabe a dónde llegar y se ha tratado la hoja de ruta llega el momento en que un asesor financiero calcule cuánta rentabilidad hay que obtener cada año para conseguirlo. ¿Un 2% para solo batir la inflación y no perder dinero? ¿Un 5%, para conseguir ingresos extra, un 10%?

“Hay que partir de la base de que el 80% de las personas somos muy conservadoras cuando se trata de preservar nuestro dinero”, reconoce Belén Alarcón. Ante la pregunta de si quieres arriesgar tus ahorros o no, la mayoría contesta no.

Los números despejan el camino

Pero las decisiones se toman de forma diferente cuando no se hacen en base a sentimientos sino a números. Lo que hacen los asesores de inversión es dibujar el posible comportamiento de esa decisión sobre un papel.

Si proyectamos la decisión sobre ingresos, gastos y ahorro del cliente y le sale que a los 75 años se queda sin dinero si su apuesta es conservadora y si arriesga algo más podría llegar a los 100, por ejemplo, entonces la decisión suele cambiar. “Se trata de enseñar a tu yo presente, qué le pasaría a tu yo futuro en diferentes situaciones”, explica la experta en planificación de Abante.

Bolsa de Nueva York. Bolsa de Nueva York. (ustin Lane / EFE)

De nuevo hay diversas variables con las que jugar: ahorrar más, buscar trabajos mejor remunerados, ampliar la edad prevista de jubilación, invertir en este o aquel producto.

Invertir para la jubilación no tiene por qué centrarse en planes de pensiones. Como habitualmente recuerda el gestor de fondos Marcos Pérez, en su blog inversobrio, “la mejor forma de ganar dinero en los mercados es invertir a largo plazo en un buen fondo o en una cesta de varios productos y olvidarse del dinero y del mercado”.

En tiempos de sobre abundancia de información, de alarmas bursátiles y sustos de mercado seguir la recomendación de Pérez no es fácil. Por eso no está demás que alguien cercano sea capaz de poner distancia.

Fondo de pensiones ¿única alternativa?

En esta línea Alarcón recuerda “Hay un estudio sobre unos de los mejores fondos del mundo que ofrecía una rentabilidad acumulada de un 15%, en el que se detectó que quienes invertían en él sistemáticamente tenían pérdidas. Eso era porque no estaban el tiempo suficiente”. Los fondos están diseñados para obtener rentabilidad en un determinado plazo que se indica en el folleto de salida. Si el inversor decide no cumplirlo ya sea por miedo a la situación de mercado, situación personal, etc puede incluso tener pérdidas.

Elegir la inversión acertada para que los ahorros cundan lo necesarios para asegurar la jubilación no es fácil. Haciendo caso a las recomendaciones masivas habría que decantarse por el fondo de pensiones. En Abante han calculado que si se identifica uno con una rentabilidad media adecuada unido a los beneficios fiscales es mejor opción que un fondo de pensiones, incluso teniendo en cuenta que al final de plan se pagan impuestos.

Beneficio fiscal sí, pero con el ahorro reinvertido

Pero este resultado es fruto de una premisa que muy pocos de los que invierten en un plan de pensiones cumple. Y que consiste en utilizar ese ahorro fiscal para invertir en productos que den más rentabilidad que el propio plan. Es decir, que si el plan de ahorro consiste en detraer un dinero de nuestros ingresos, meterlo en un plan de pensiones y con lo que nos devuelve Hacienda irnos de vacaciones la ventaja del plan de pensiones se desvanece.

En un entorno de tipos de interés negativos y con inflación, ahorrar como hacía nuestros padres y abuelos ya no funciona. “Asumir algo de riesgo es inevitable. Nuestros antepasados no vivían casi cien años como nos va a ocurrir a nosotros. Sus recetas no valen porque la situación es muy diferente. Hay que aprender a gestionar este nuevo contexto vital. Y cuanto antes se empieza es más fácil”, advierte Alarcón.

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