¿Cómo elegir la mejor música para estudiar?

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La música siempre ayuda a que nos concentremos mientras estudiamos. Eso lo sabemos. ¿Pero qué música seleccionamos? ¿cuál es la más apropiada en cada uno de los casos? Podemos pensar que es nuestra música preferida, ¿pero de verdad pensáis que tararear una canción os puede ayudar a concentraros estudiando? Por supuesto, no escuchar nada también es una opción, pero tenéis que tener la mente muy férrea y capaz de concentrarse para que no os despistéis cada vez que escuchéis un pajarito silbar a través de la ventana. Por lo tanto, ¿qué música seleccionamos?

Lo primero es obvio: música sin letra, sin voces, sin vocal. No queremos seguir el ritmo cantando, eso lo tenemos que tener muy claro. A muchos de nosotros la música instrumental, en general, no nos hace ni fu ni fa, pero tampoco estamos hablando de que la escuchemos por afición. Optemos por canciones instrumentales para ayudar a la concentración en el estudio.

El segundo consejo es que sea música relajante que no tenga un ritmo demasiado rápido ni cambiante. Es más, es recomendable que esa música sea monótona, que siga unas mismas líneas, que no distraiga, que no nos haga estar pendientes de un cambio de ritmo. La música que elegimos no puede llamar nuestra atención, así que su tono tiene que ser lentito y calmado.

¿Qué encaja en este tipo de definición? Por ejemplo, los sonidos de la naturaleza, esas grabaciones en las que escuchamos el agua de la cascada caer durante más de una hora y en la cual hay un acompañamiento muy bien elegido de sonidos de animales en momentos clave, principalmente para que no nos quedemos dormidos. Es música de relax, como la que nos ponen en los centros de masajes donde el objetivo es principalmente el mismo, que no le hagamos caso al sonido, pero que este nos beneficie para transportarnos a otro lugar: en este caso al libro con el cual estamos estudiando.

Otra buena opción es la música clásica. Puede sonar a tópico, pero son canciones que en cierto modo tienen un objetivo muy similar y que nos pueden llenar de esta forma. Ojo, no sirve cualquier canción de música clásica. Optemos por temas como la pieza de concierto número 23 de Mozart o el tema Air on a G String que compuso el inolvidable Bach. Si la música clásica no os gusta nada, podéis optar por música en general instrumental que tenga un tempo muy bajo.

Foto: PourquoiPas

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