El traslado del proceso judicial contra el 1-O al ámbito internacional vivirá este jueves un nuevo capítulo con la apertura definitiva del frente escocés. La exconsellera Clara Ponsatí, que a mediados de marzo volvió a su puesto de profesora en la universidad de Saint Andrews tras un periodo inicial en Bélgica junto al resto del Govern cesado, deberá comparecer ante el juez en una vista preliminar en la que comenzará a decidir sobre la tramitación de su entrega a España, en virtud de la euroorden solicitada por el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena. La cita, que tendrá lugar a partir de las 10.30 horas de este jueves en Edimburgo, sólo contará con la presencia de los abogados de Ponsatí y la exconsellera no testificará.

En la vista pueden ocurrir dos cosas: o que el juez escocés siga los pasos del tribunal de Schleswig-Holstein y deniegue de entrada uno o incluso los dos delitos por los que se pide la euroorden, lo que supondría un nuevo revés para la estrategia de Llarena, o que la comparecencia concluya con una simple convocatoria de una nueva cita para más adelante, algo que fuentes de la fiscalía de Edimburgo ven más probable. De hecho, el proceso podría prolongarse entre 60 y 90 días.

“Todo el caso podría caer mañana, o el juez puede decidir que requiere más tiempo y convoca una nueva vista”, explicaba este miércoles el abogado de Ponsatí, Aamer Anwar, a la agencia ACN. Anwar, especialista en derechos humanos, afronta con optimismo esta primera cita y añade que las decisiones de los tribunales alemán y belga, en sendos casos de Puigdemont y los exconsellers en Bruselas, contribuye a pensar que la justicia seguirá la misma línea. Obviamente, la defensa de Ponsatí ya ha incluido toda la documentación llegada de Alemania para el caso de su clienta.

Estrategia coordinada

Anwar, que también es rector de la Universidad de Glasgow, confirma que la defensa de Puigdemont y sus consellers está coordinada internacionalmente: “Estamos trabajando con los abogados de Bélgica y Alemania como equipo porque muchos de los argumentos son aplicables”, explica el letrado, que ha explicado también que su línea defensa, como en el resto de casos, tratará de evitar la extradición por todos los supuestos delitos que se imputan a su clienta.

Para el abogado, las imputaciones de rebelión y malversación de fondos son igualmente infundadas con lo que cree que los tribunales escoces no las considerarán válidas. En el caso del delito más grave, el de rebelión, Anwar subraya que en ninguna de las páginas de la euroorden enviada por Llarena se especifica “ningún acto de violencia” que se le pueda imputar a Ponsatí directa o indirectamente. Y critica además que el magistrado del Supremo eluda referirse a los “únicos” actos de violencia que se produjeron el día 1-O, “la de la policía española”.

En lo que respecta a la malversación, Anwar tampoco contempla la extradición porque no ve como Ponsatí pudo aprovecharse económicamente de la celebración del referéndum. Además, se remite –como ya han hecho otros letrados de los exconsellers– a declaraciones del Gobierno en las que negaban que se hubiese gastado un solo euro público en el referéndum.

De hecho, Ponsatí tiene motivos para el optimismo tras el caso alemán. La exconsellera ha contado en Escocia con un contexto algo más favorable para ella con el que cuenta Puigdemont en Alemania. De entrada, Ponsatí no ha pasado ni un minuto en la cárcel. El pasado 28 de marzo, una vez llegó la euroorden de Llarena, se puso a disposición judicial y horas después fue puesta en libertad con medidas cautelares.

Ponsatí cuenta con prestigio en la Saint Andrews, lo que le valió una defensa cerrada de la rectora de la universidad y muchos estudiantes. Parte del nacionalismo escocés se han puesto de su lado –no todo; algunos reticentes a las comparaciones con Catalunya–. La misma presidenta escocesa Nicola Sturgeon mostró su oposición a la extradición aunque añadió que no podía interferir en la justicia, unas declaraciones que le valieron críticas por parte de Londres. Sturgeon trata de hacer equilibrios entre su apoyo a la causa catalana y no enfadar a España.

Este apoyo –y, por supuesto, el del independentismo catalán– explican la espectacular acogida que tuvo la recogida de fondos que impulsó Ponsatí a través de internet para sufragar sus gastos de defensa. En una semana logró más de 230.000 libras.

Ponsatí se ha caracterizado estas últimas semanas por ser un verso libre entre los exmiembros del autodenominado “Govern en el exilio”. Criticó que no se haya defendido “la república” y ha sido la consellera más insistente en que se invista a Carles Puigdemont, más incluso que el propio expresident. Incluso ha llegado a criticar posiciones más moderadas de ERC y ha abogado por nuevas elecciones si no se defiende el legado del 1-O con Puigdemont al frente.

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