El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, aseguraba hace tan solo unos días que la polémica sobre el máster de la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, “huele muy mal” y que la dirigente “no dice la verdad”, pero se cuidaba mucho de adelantar ningún tipo de iniciativa encaminada a desbancarla del poder, vía petición de dimisión, moción de censura o retirándole el apoyo con el que se hizo con la presidencia. Tras escuchar sus explicaciones en la Asamblea de Madrid, el portavoz de la formación naranja en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado se limitaba a reclamar la creación de una comisión de investigación porque antes de hablar de “sillones” quiere saber “la verdad” sobre el máster. El objetivo no es otro que desgastar políticamente a la presidenta y al PP de Madrid mientras corre el calendario hasta las nuevas elecciones, momento en que el partido naranja estaría en disposición de asaltar los cielos de la Comunidad.

Cs justificaba su estrategia en la necesidad de conocer la verdad, conocer todas las versiones de los agentes implicados en la polémica y “no cayendo en verdades construidas por grupos políticos con objetivos cortoplacistas o tácticos”. Y es que, según Aguado, dejar caer un Gobierno es “una decisión política importante y trascendental que no se puede tomar a la ligera”.

Cs justificaba su estrategia en la necesidad de conocer la verdad y “no cayendo en verdades construidas por grupos políticos con objetivos cortoplacistas o tácticos”

Por eso consideran que una comisión de investigación sobre la cuestión “urgente y acotada” podría aprobarse en diez o doce días y, tras una decena de sesiones, se podría conocer la verdad del caso antes del verano, aunque probablemente iría más allá. Por entonces, en el tramo final del año, Ciudadanos se plantearía los nuevos pasos a dar, entre los que no descarta una moción de censura. El calendario habría permitido arrastrar el caso hasta pocos meses antes de las elecciones regionales, previstas para primavera de 2019, con el coste del consecuente desgaste político para la dirigente regional.

La estrategia es la misma que Cs ha mantenido con respecto a la comisión de investigación sobre la presunta financiación ilegal del PP que se lleva a cabo en el Congreso, una comisión por la que los populares protestaron airadamente antes de su configuración hasta el punto de crear otra en el Senado sobre la corrupción del resto de formaciones con representación parlamentaria. La comisión permanece abierta y el paso por ella de buena parte de los imputados por la trama Gürtel ha hecho correr ríos de tinta y martilleado el crédito del partido del Gobierno. Buena parte de las consecuencias que el PP sufre ahora en las encuestas tiene su origen en esta acción de desgaste.

Cs es la cuarta fuerza parlamentaria en la Asamblea madrileña, pero las encuestas ya la sitúan como primera fuerza por delante del PP, con 40 escaños

Cs es la cuarta fuerza parlamentaria en la Asamblea madrileña, con 17 escaños, por detrás del PP (48), PSOE (37) y Podemos (27), pero las encuestas encumbran al partido de Rivera en toda España, y también en Madrid. Una encuesta reciente publicada por El Español situaba a Cs como líder en intención de voto, de manera que ganaría en unas elecciones autonómicas a los populares.

Ciudadanos ganó en Catalunya y ganaría también en Madrid si hoy se celebrasen elecciones. Según la encuesta, el 28,6% de la mayoría de madrileños optaría por la formación que lidera Ignacio Aguado, que obtendría 40 escaños, mientras que Cristina Cifuentes apenas retendría el 23,5% de la intención de voto (33 escaños, 15 menos de los que tiene actualmente). El PSOE se haría con el 18,8% de los apoyos (26 escaños) y Podemos el 16,6%. Pero el problema es que las elecciones aún quedan lejos, a un año vista por lo menos, de forma que estos datos y los de cualquier parte del país, pueden volver a variar contra los intereses de Cs.

Por eso, a pesar de que Aguado consideró en sede parlamentaria este miércoles que “las informaciones publicadas apuntan a la posible comisión de un delito muy grave, castigado incluso con penas de cárcel, como es la falsificación de un documento público”, no tienen la intención de exigir a Cifuentes que dimita o provocar su relevo por cualquier otra vía. De hecho, tras el anuncio del PSOE de presentar una moción de censura, la formación naranja anunció que no la apoyaría, entre otras cosas porque esta moción de censura sí contaría con el soporte de Podemos, que invariablemente se prestó enseguida para derrocar a la presidenta madrileña.

Rajoy quitaba hierro a la polémica al tildarla de estéril, tal vez conocedor de que las intenciones de Cs no eran hacer que la sangre llegase al río

Los dos bloques PP-Cs, PSOE- Podemos, volvían a escenificarse con intensidad y desconfianza interna, esta vez a cuenta de la polémica del currículum de Cifuentes, que de momento cuenta con el apoyo forzado del partido y del presidente Rajoy, algo que puede mutar si la situación llegara a comprometer seriamente el gobierno regional. El hecho de que Cifuentes no haya dimitido finalmente tiene que ver con el nivel de exigencia de responsabilidades exigidas por Cs. Aunque este miércoles se especulaba con dicha posibilidad y, de hecho el nombre de la presidenta madrileña ni siqueira aparecía en el programa provisional de la convención nacional del PP, finalmente se incluyó y dirigentes populares como Pablo Casado salían en los medios para reafirmar su confianza en la dirigente regional.

Rajoy abonó el camino el día de antes, desde Argelia, al señalar en respuesta a los periodistas que “sobre este asunto que me pregunta” Cifuente ha dado sus explicaciones y suponía que ante el parlamento regional reiteraría dichas explicaciones. En todo caso, quitaba hierro a la polémica al tildarla de estéril, tal vez conocedor de que las intenciones de Cs no eran hacer que la sangre llegase al río rompiendo el pacto de investidura de Cifuente y obligando a su dimisión o su relevo.

La imagen de Cristina Cifuentes volviendo a dar explicaciones en comisión volvería a minar su crédito y sus posibilidades de remontar en las encuestas

En Ciudadanos defienden que en una comisión de investigación el director del máster, las tres profesoras que firmaron el acta del Trabajo Fin de Máster (TFM) y la funcionaria que cambió las calificaciones, tendrían que comparecer en el Parlamento madrileño con obligación legal de decir la verdad.

La formación naranja destaca también que en este órgano, Cifuentes no podrá “parapetarse en la tribuna”, de manera que la imagen de la presidenta madrileña volviendo a dar explicaciones en comisión y recibiendo otra reprimenda de los grupos parlamentarios con peticiones de dimisión por parte de la izquierda, volvería a minar su crédito y sus posibilidades de remontar en las encuestas.

En dicha comisión, a Cs le bastaría con repetir el alegato de este miércoles, es decir, expresar su “decepción” por las explicaciones de Cifuentes, insistir en que no han aportado “nada nuevo” y por el contrario se parapeta en un “discurso enlatado” propio de un “mitin” donde hablando de “cacería política” busca “poner el ventilador”.

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