Las elecciones del 21D eran la primera prueba de fuego para Pedro Sánchez tras su vuelta al liderazgo del PSOE y los resultados no han sido los esperados. Los socialistas se quedan prácticamente como estaban, con un escaño más, pero alejados de Ciudadanos, que se ha llevado buena parte de su electorado tradicional. El proyecto plurinacional que defendió Sánchez en las primarias –y que ha desaparecido en esta campaña–, la recuperación del cinturón industrial perdido y gestionar un mal resultado en Catalunya (una plaza necesaria para que el PSOE gobierne) son algunos de los retos a los que se enfrenta el secretario general, que no tendrá que abordar una crisis interna como en comicios anteriores, pero sí a un sector crítico que no ocultará el “ya te lo dijimos”. 

Despertar el ‘efecto Sánchez’

El PSOE es consciente de que ha generado unas expectativas que no ha cumplido y ahora tendrá que gestionar. En Ferraz estaban convencidos de que el aumento que pronostican las encuestas tras la vuelta de Pedro Sánchez iba a tener su primera demostración en Catalunya. Pero no fue así, porque no ha habido un crecimiento acorde a lo esperado: ni 20 escaños (solo sube uno) ni el aumento en votos es significativo teniendo en cuenta el crecimiento de la participación. El PSC no es la fuerza que más sube, como reiteró Iceta en la campaña. 

El líder socialista ha tratado de restar importancia a la situación subrayando el aumento de papeletas que fueron a parar al PSC y recalcando que los socialistas son la primera fuerza de izquierdas no independentista. Los dardos se dirigieron al PP en su primera comparecencia tras el 21D. 

Sin embargo, en el sector crítico, que no se movilizará en su contra como ocurrió en el pasado con derrumbes electorales, no ven la situación tan alentadora. “Nos consolidamos como cuarta fuerza, qué gran triunfo”, dice con sorna un dirigente andaluz. “Este resultado nos devuelve un poco a la casilla de salida previa a su destitución, se diluye su efecto”, reflexiona un madrileño. “Efecto puede haber pero es efecto espuma”, dice un dirigente territorial. 

Armonizar el discurso

Ese mismo dirigente considera que buena parte del resultado del PSC se debe a una importante fuga hacia Ciudadanos y la sitúa en la falta de determinación que han tenido los socialistas –en una estrategia diseñada y compartida al milímetro entre PSC y PSOE– en la defensa de su discurso. Así, sostiene que no ha rentabilizado la movilización de los votantes ‘constitucionalistas’, que se han ido con Arrimadas. La subida del PSC la enmarca en la caída de CatenComú-Podem y en el traspaso del “catalanismo moderado”, pero insuficiente en comparación con lo que ha ido a parar a Ciudadanos. “La cuestión es cuánto tiempo nos va a costar aprender hacia dónde se van nuestros votos”, expresa. 

En Ferraz admiten que fue un “error” que Iceta se mostrara favorable al indulto de los miembros del Govern y los responsables de Ómnium y ANC. Fuentes de la dirección admiten que les “restó” ese posicionamiento y que se diluyó el mensaje en beneficio de Ciudadanos. 

Pero no es la única vez que pasa con el PSC. Iceta también tiene una posición más condescendiente en lo que se refiere al proceso judicial. Considera que las medidas cautelares, por ejemplo, son “desproporcionadas”. En Ferraz evitan pronunciarse y en el resto de territorios ven con cierto estupor ese tipo de comentarios. Sánchez tendrá que armonizar el discurso socialista y más conforme se acerquen los comicios autonómicos. 

La plurinacionalidad no ha funcionado

Tanto la dirección del PSOE como Miquel Iceta están convencidos de que el proyecto socialista es el único que ofrece soluciones frente al rupturismo y el inmovilismo en el que sitúan a Ciudadanos y el PP.   “En este camino está la solución que la dialéctica de bloques viene negando”, aseguró el secretario de Organización, José Luis Ábalos, al analizar los resultados. “Estamos convencidos de que la vía de solución que estamos defendiendo se impondrá”, aseguró Iceta.  

Sin embargo, esa apuesta por la reforma constitucional que para el PSOE pasa por un modelo plurinacional rechina en muchas federaciones del resto de España. “Hay que hacer una reflexión política del discurso. Si lo de la plurinacionalidad no funciona en Catalunya no estaría mal que lo abandonara para dejar de fastidiar al resto”, dice un dirigente de una de las federaciones críticas.

Los socialistas de territorios como Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha o Asturias creen que ese intento de Sánchez por ganarse al electorado en Catalunya les perjudica y ahora se reivindican: “Debería empezar a hacerse fotos con los del 30% y no con los que pierden”, le reprochan. Sin embargo, en Ferraz sostienen que en estas elecciones no se ha votado en esa disyuntiva sino en términos de enfrentamiento total entre bloques. 

Complicada suma de las izquierdas

“Echar a Rajoy para desbloquear Catalunya”, es la resumen que hace un miembro de la dirección del PSC sobre la reunión mantenida este lunes. Sin embargo, fuentes socialistas admiten que la caída de los ‘comunes’ y la que ven de Podemos en las encuestas pone más complicado ese camino por el que apuesta ahora Pedro Sánchez. 

No obstante, aseguran que la lectura de estos comicios no puede hacerse en clave estatal. “Los ciudadanos diferencian absolutamente el tipo de elección y el momento. Las extrapolaciones no sirven”, señala un miembro de la Ejecutiva de Sánchez. 

El líder socialista ha descargado la presión sobre Rajoy al que ha advertido que compite con Ciudadanos, el gran vencedor de estas elecciones. En el PSOE consideran que el PP puede empezar a tener un problema serio ante el crecimiento del partido de Albert Rivera. 

Además, el camino a Moncloa se complica si los socialistas no tienen un buen resultado en Catalunya. Los presidentes del PSOE siempre han necesitado ganar en en esa comunidad para gobernar España y este resultado complica ese escenario, por mucho que en Ferraz sostengan que el marco electoral es distinto. En las generales del 26J, el PSC fue la cuarta fuerza con apenas un 16% de los votos. Sin ganar en Catalunya, o mejorar sustancialmente el resultado, Sánchez seguirá teniendo difícil llegar a Moncloa.

¿Un nuevo discurso en el cinturón industrial?

Para los socialistas es especialmente preocupante la pérdida del tradicional cinturón rojo, que se ha convertido en el cinturón naranja. La dirigencia socialista sostiene que en estas elecciones se votaba en una clave diferente y que en las municipales los alcaldes mantendrán el apoyo de los ciudadanos. Sin embargo, son años encandenando caídas. 

“Tenemos que analizar que está pasando. El cinturón industrial que tradicionalmente era nuestro ya no lo es. A lo mejor es que ya no es industrial sino área metropolitana y tenemos que adecuar el discurso”, reflexiona un dirigente que cree que Ciudadanos ha sabido llegar mejor a las clases medias frente a un PSC que habla a una clase trabajadora que quizás ya no existe, según explica. 

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