Cristina Cifuentes se marchó ayer viva, políticamente, de la sede de la Asamblea de Madrid en el madrileño barrio de Vallecas. Viva gracias, sobre todo, a la actitud de Ciudadanos, que no quiere hacerla caer. Con ello, la presidenta de Madrid, que llegó al cargo con la bandera de la regeneración, en contraposición a lo que había vivido Madrid con sus antecesores Esperanza Aguirre e Ignacio González, ahora ya no está inmaculada. La líder madrileña del PP aguantó el tirón pero es ya una presidenta con mancha.

¿Le costará el polémico máster la presidencia de la Comunidad de Madrid? En el PP creen que esta madrileña de 53 años aguantará. No quiere pasar a la historia como otro caído en lo que sin duda se mezclará con un nuevo caso de corrupción, aunque no haya ni un euro público en juego. Otra cosa es cuando se pregunta en el PP sobre si quedará tocada para repetir como candidata en las elecciones del año que viene. Ahí ya hay dudas. No obstante, los sabios del PP creen que seguirá. Cifuentes llegó a los cargos de responsabilidad política de la mano de María Dolores de Cospedal, tanto cuando en el 2012 fue nombrada delegada del Gobierno en Madrid, como cuando fue designada para sustituir a González como candidata a la presidencia de la Comunidad en el 2015. Luego llegó la presidencia del PP de Madrid, también de la mano de Cospedal, para completar el relevo.

Encuadrada en el sector más afín a Cospedal, se la considera una posible sucesora de Rajoy

Por eso no sorprendió que el mayor apoyo al saltar el escándalo del máster fuera de la secretaria general del PP y ministra de Defensa. Se arriesgó con un tuit: “No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra Cristina Cifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza”.

Cifuentes es uno de los presidentes autonómicos del PP con mayor peso político y, junto a Alberto Núñez Feijóo, figura por ello como una de los posibles sucesores de Mariano Rajoy, cuando llegue el momento. Esta circunstancia le ha granjeado no pocos enemigos. Muchos de ellos le achacan ser un verso suelto, como lo fue Alberto Ruiz-Gallardón.

Ella lo que se siente es un “alma libre”, lo que le ha permitido expresarse en contra de decisiones de su partido. La estrategia resultó: ganó la credibilidad que necesitaba el PP de Madrid cuando se vio asfixiado por los casos de corrupción Lezo y la trama Púnica. Ninguno de esos casos la ha salpicado hasta ahora, pese a que lleva desde muy joven en el PP de Madrid, adonde llegó, en concreto a Nuevas Generaciones, a los 16 años .

Su popularidad aumentó cuando, siendo delegada del Gobierno en Madrid, sufrió un accidente de moto que le tuvo un mes entre la vida y la muerte. Salió adelante con la energía que le caracteriza, la misma que le llevó a defender contra viento y marea la elección de los líderes del PP por primarias, el matrimonio homosexual que su partido recurrió ante el Constitucional o la ley del aborto basada en plazos y no supuestos. Sin olvidar que se declara liberal en lo ideológico, y republicana, porque considera la monarquía una institución anacrónica, además de agnóstica en un partido muy católico. Pero su alma libre no la salva de todo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.