Científicos del Centro de Cáncer de Georgia en la Universidad de Augusta (Estados Unidos) han descubierto, en un trabajo publicado en la revista ‘Cell Reports’, la conexión entre la colitis (una inflamación intestinal inflamatoria grave) y la aparición del cáncer de colon.

Se supone que la inflamación es una respuesta a corto plazo a una infección u otro irritante en el cuerpo que es esencial para eliminarla. Pero cuando la inflamación persiste puede contribuir a una gran cantidad de afecciones comunes, desde el cáncer hasta la enfermedad cardiovascular.

En este sentido, los investigadores han observado que la inflamación crónica de la colitis ulcerosa hace que se acumulen en el colon altos niveles de células supresoras derivadas de mieloides o MDSC. Los altos niveles de MDSC, a su vez, producen niveles más altos de IL-10, una citoquina conocida por suprimir la inflamación.

Pero en este alto nivel, la función de IL-10, como el ambiente en el colon, cambia. Y es que, IL-10 activa STAT3, una proteína que funciona como un regulador genético que, a su vez, aumenta la expresión de dos genes, DNMT1 y DNMT3b, en el colon. Estos genes alteran el ADN y, en última instancia, silencian un supresor de tumores llamado factor 8 regulador de interferón o IRF8.

La IL-10 tiene una doble función. Puede ser promover o interferir con una respuesta inmune. Lo que encontramos aquí es que la IL-10 promueve el cáncer de colon”, han detallado los investigadores, quienes crearon un ratón sin IRF8 en las células epiteliales que recubren el colon y encontraron muchas pruebas para apoyar su hipótesis.

Por ejemplo, observaron que los ratones eran mucho más susceptibles a la inflamación crónica, tenían una muerte celular menos normal en esta área de recambio de células y tenían más tumores. También encontraron que ante la inflamación crónica, IRF8 está silenciado, y que en el cáncer humano, IRF8 está regulado a la baja en comparación con los tejidos de colon normales.

Al mismo tiempo, los científicos demostraron que en este entorno alterado, los MDSCs, y la IL-10 que producen, se encontraban en niveles más altos, así como los dos genes que acaban de silenciar a IRF8. Estos cambios los encontraron también en el cáncer de colon de las personas.


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