China y el Brexit amenazan una economía global debilitada, según el FMI

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La desaceleración del crecimiento de la economía mundial en 2019 será mayor de lo estimado inicialmente por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha revisado dos décimas a la baja su pronóstico del pasado mes de enero, hasta el 3,3%, mientras que ha confirmado su previsión del 3,6% para 2020, advirtiendo del carácter «precario» de esta recuperación, que estará liderada por las economías emergentes.

“Es un momento delicado para la economía global”, ha señalado la economista jefe del FMI, Gita Gopinath, añadiendo que la recuperación prevista a partir de la segunda mitad de 2019 y para 2020 “es precaria y se basa en un rebote de las economías emergentes y en desarrollo”, mientras que el crecimiento de las economías avanzadas tenderá hacia su modesto potencial a medida que desaparece el estímulo de la reforma tributaria estadounidense, así como consecuencia del envejecimiento de la población y el escaso incremento de la productividad.

De este modo, las nuevas previsiones del FMI, recogidas en su informe Perspectivas Económicas Mundiales, confirman la pérdida de ímpetu de las economías avanzadas, que crecerán un 1,8% en 2019, dos décimas por debajo de lo anticipado en enero, y un 1,7% en 2020, a medida que disminuye el impulso de la reforma fiscal de EEUU.

No obstante, la institución internacional confía en un repunte de la actividad a partir de la segunda mitad de 2019, subrayando que esta aceleración estará protagonizada por las economías emergentes, que este año crecerán un 4,4% y en 2020 se expandirán un 4,8%, en ambos casos una décima menos de lo anticipado el pasado mes de enero.

En este sentido, la economista jefe del FMI expresa su confianza en que el cambio en la postura de los bancos centrales de EEUU, Reino Unido, la zona euro y Japón hacia políticas monetarias más acomodaticias, servirá de apoyo al rebote de la actividad, al mismo tiempo que China ha lanzado un paquete de estímulos fiscales y parecen aliviarse las tensiones comerciales entre el gigante asiático y EEUU.

No obstante, a pesar de que estas medidas han revertido en parte el endurecimiento de las condiciones financieras y el crecimiento global mantiene una tasa razonable de expansión, “persisten muchos riesgos a la baja”, apunta la economista en relación a un posible agravamiento de las tensiones comerciales, así como a un crecimiento de China inferior al esperado o un deterioro de los aspectos vinculados al Brexit que afectasen negativamente a la confianza en los mercados.

“Si los riesgos a la baja no se materializan y las políticas implementadas son eficaces, el crecimiento global debería rebotar”, añade Gopinath, advirtiendo, por otro lado, de que en el caso de que “cualquiera de los principales riesgos se materialice” la recuperación prevista para las economías dependientes de las exportaciones y las economías altamente endeudadas “descarrilaría”.

De este modo, el FMI ha señalado que “evitar errores” que dañen la actividad económica debe ser la máxima prioridad a la hora de abordar la coyuntura actual, con el objetivo de que la política macroeconómica y financiera ayude a prevenir una mayor desaceleración allí donde la actividad haya caído por debajo del crecimiento potencial, así como facilitar un aterrizaje suave en caso de que sea necesario retirar las medidas de apoyo.

Recorte generalizado de previsiones

La desaceleración económica resulta especialmente visible en el recorte generalizado de las previsiones del FMI para las principales mundiales, particularmente en el caso de las economías del Viejo Continente, donde Alemania ha visto reducido en medio punto porcentual su proyección de crecimiento para este año en relación con las previsiones publicadas en enero.

Así, el pronóstico de crecimiento del FMI para la economía germana en 2019, que en enero ya fue recortado en seis décimas, hasta el 1,3%, vuelve a ser ajustado ahora al 0,8%, mientras que la previsión de cara a 2020 se rebaja otras dos décimas y pasa a situarse en el 1,4%.

En el caso de Francia, los nuevos pronósticos apuntan a un crecimiento del 1,3% en 2019 y del 1,4% un año después, dos décimas menos de lo proyectado en enero para cada año, mientras que para Italia la institución ha recortado en medio punto porcentual su previsión de crecimiento para 2019, hasta el 0,1%, aunque mantiene sin cambios su proyección para 2020 en el 0,9%.

Por su parte, el FMI ha ajustado dos décimas a la baja su pronóstico para EEUU en 2019, que crecerá un 2,3%, mientras que ha mejorado en una décima la previsión para 2020, hasta el 1,9%.

Entre las economías emergentes, las nuevas previsiones de la institución contemplan una expansión del PIB de China del 6,3% en 2019 y del 6,1% en 2020, una décima por encima de lo anticipado en enero en el caso de este año, pero una décima menos en 2020.

En el caso de México, el pronóstico para 2019 ha sido rebajado en medio punto porcentual, hasta el 1,6%, mientras que el de 2020 ha sido recortado tres décimas, hasta el 1,9%. Brasil, por su parte, ha visto empeorado en cuatro décimas la proyección de crecimiento para 2019, hasta el 2,1%, aunque la previsión de cara a 2020 mejora tres décimas, hasta el 2,5%.

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