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En quince días de campaña Pedro Sánchez tiene previsto pasar por once comunidades autónomas. En su frenética agenda, el candidato socialista ha conseguido sacar hueco para repetir en tres casos: Comunidad Valenciana, donde coinciden las elecciones regionales por decisión de Ximo Puig; Andalucía, donde se tiene que esmerar a fondo para dejar atrás la debacle del 2D y mejorar el resultado de Susana Díaz; y Catalunya, con una especial relevancia para el PSOE por la situación territorial, pero también estratégica: los socialistas hacen el cálculo de que ganar en Catalunya les acerca al Gobierno. 

Andalucía y Catalunya han sido tradicionalmente los graneros de voto socialista que han colocado al PSOE en Moncloa. El segundo hace años que se les escapó. Muy lejos quedaron los 25 diputados que el PSC logró en las elecciones de 2008, dándole a Zapatero más de 1,6 millones de votos que los socialistas han ido perdiendo paulatinamente hasta quedarse en siete escaños en 2016 -con poco más de 500.000 votos-. 

El PSC ve posible por primera vez en más de una década llevarse la victoria el 28A y recuperar el granero de votos catalán para Sánchez. Y el candidato lo sabe. Por eso ha desembarcado este jueves y volverá el 25 de abril al acto central de la campaña del PSC. «El próximo 28 de abril sobre todo Catalunya, debe dar un paso al frente; es una gran oportunidad para decirle a los independentistas y a la derecha que por ahí no», ha dicho Sánchez a los cerca de 200 asistentes que se han quedado a las puertas del Teatro Blas Infante en Badalona. 

«Catalunya es de todos», ha agregado el presidente del Gobierno, que ha reiterado sus mensajes en contra de las tres derechas de PP, Vox y Ciudadanos -este último le pasó por encima en las últimas elecciones catalanas haciéndose con la victoria-. «Es un riesgo real», ha dicho Sánchez. 

También el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha puesto en valor la importancia que tiene Catalunya a la hora de repartir escaños (47 de 350). «En Catalunya decidimos y no vamos a elegir a los que nos quieren romper o a los que nos quieren dejar sin autogobierno», ha expresado el líder de los socialistas catalanes. 

«No nos vamos a resignar a tener una Catalunya partida en dos», ha dicho la ministra de Política Territorial y número uno de la lista del PSC por Barcelona, Meritxell Batet, que ha denunciado que se sientan «extranjeros» en su país: «Somos tan catalanes como ellos», ha dicho en referencia a los independentistas. 

«No es no» al «raca raca» independentista

La disyuntiva en el caso catalán se centra en criticar a los independentistas así como a la derecha. «O tenemos un Gobierno de Pedro Sánchez o de derechas; o que evoluciona o que involuciona; que conquista de libertades o que nos recortaderechos y libertades; o que garantiza el autogobierno o el que aplica el 155 perpetuo, que es tanto como decir que les sobra el titulo VIII de la Constitución. No lo vamos a permitir», expresó Batet. 

«Cuando supe que Cayetana Álvarez de Toledo era la número uno dudé si se iba a presentar por Vox o por el PP y 15 días después no tenemos ninguna duda, es la candidata de Vox -ha continuado Batet-. Lo dice Casado: los votantes de Vox no tienen ni una razón para no votar al PP y tiene razón, son lo mismo». 

El presidente socialista ha aprovechado para responder al candidato de JxCAT Jordi Sànchez, que ha vuelto a plantear un referéndum como condición imprescindible para apoyar una hipotética investidura del aspirante del PSOE. Sánchez se ha referido al «raca raca» de la independencia: «No se va a producir», ha zanjado con su recuperado «no es no» que usó para la investidura de Mariano Rajoy aplicado a la autodeterminación en Catalunya. «Tened la garantía de que no va a haber referéndum ni independencia y no se va a quebrar la Constitución», ha agregado el presidente. 



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