El ministro de Justicia, Rafael Catalá, recibió el martes a los embajadores de la Unión Europea acreditados en Madrid. Los representantes diplomáticos pidieron el encuentro para escuchar directamente la explicación del Gobierno español sobre la situación procesal del proceso independentista en Cataluña y las posibilidades de actuación futura.

Ante los embajadores, el ministro hizo referencia expresa a la situación de Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat, en Bélgica y las peripecias de su procedimiento de entrega. Según la versión de Justicia, el ministro valoró muy positivamente lo que están haciendo las autoridades belgas. “Lo que se conoce y lo que no”, diferenciando la actuación del Gobierno de Bruselas de la de la Justicia de ese país.

De hecho, alguno de los asistentes entendió que Catalá se lamentaba de la desconfianza de la Justicia belga respecto de la actuación del Gobierno y los jueces españoles. El mensaje captado venía a decir que resulta incomprensible el retraso y las trabas a la aplicación de la euroorden entre países socios de la Unión Europea.

Curiosamente, el embajador belga fue uno de los pocos que no pudo asistir. Estuvo presente el número dos de la embajada.

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