La rapidez en la construcción, el mayor control en la obra y la sostenibilidad son las principales ventajas de las casas prefabricadas, un método consolidado en los países nórdicos y que es tendencia en España. La demanda de este nuevo modelo de viviendas, conformadas por módulos producidos previamente en fábrica, se ha triplicado en los últimos años. Según los datos que publica Habitissimo, en 2017 se solicitaron 7.000 casas prefabricadas, una cifra que contrasta con las 2.000 que se pidieron en 2015.

No resulta extraño, pues, que algunos profesionales hayan decidido dejar a un lado el modelo tradicional para pasarse a esta nueva fórmula. Es el caso de Montserrat Pujol, gerente de Prêt-à-porter Cases. Después de haber trabajado 17 años en el mundo de la promoción y la construcción de viviendas, decidió fundar una empresa centrada en casas prefabricadas. “Hacíamos buenas casas”, recuerda Pujol de su antiguo trabajo, “pero había tantos problemas que las obras acababan siendo faraónicas y con demasiadas variables a controlar”. “Lamentablemente”, prosigue, “estos contratiempos los acababa pagando el cliente”. Su objetivo estaba claro: “encontrar una nueva manera de construir en la que el control de costes, la calidad del producto y el tiempo de ejecución fueran las metas a mejorar”.

El tiempo de obra, entre 4 y 6 meses

Casas prefabricadas de Roansa Habitat

Casas prefabricadas de Roansa Habitat

Y en el tiempo de ejecución se halla la clave de las casas prefabricadas. Mientras las viviendas tradicionales requieren un período de construcción que oscila entre los nueve y los 18 meses, las industriales pueden estar listas entre los cuatros y los seis, reduciendo a la mitad la espera para disponer de una obra terminada. Una rapidez que viene favorecida por el “control exhaustivo de los procesos y del producto”, tal y como indica la gerente de Prêt-a-porter Cases. Coincide en la misma idea Ivet Selva, arquitecta en Roansa Habitat, quien hace hincapié en que “esta forma de trabajo, mucho más en fábrica que en obra, evita la variación de costes y plazos, un aspecto muy importante para el cliente”.

Aunque el mayor dominio en las fases de construcción beneficia económicamente al comprador, existen falsas creencias sobre el precio de las casas prefabricadas. Unos costes que, a pesar de ser un poco más reducidos, tampoco varían exageradamente respecto a las viviendas tradicionales. “La diferencia de precios no es tan abismal como se puede pensar”, dice Pujol. “De hecho, desconfía de las empresas que defiendan lo contrario porque los metros de una casa son los que son y valen dinero”, continua. Lo que sí defiende la gerente de Prêt-à-porter Casas es que “la obra industrializada ofrece unas mejores prestaciones de calidad y confort a un mejor precio y, sobretodo, asegura tener los costes cerrados desde el principio sin dejar nada  a la improvisación”. Desde la empresa, se indica que la escala de precios para una casa prefabricada empieza en los 190.000 euros.

Mayor control y menor impacto ambiental

¿Cómo se consigue este recorte en el precio? Pujol señala que “son más económicas porque están concebidas para esto, con procesos controlados y sistematizados: equipos técnicos para desarrollarlas, fábricas pensadas y preparadas, sistemas de I+D, laboratorios de pruebas y procesos de calidad”.

El ahorro, según la arquitecta de Roansa Habitat, sigue una vez terminada la obra: “el impacto ambiental de estas viviendas es muy menor a lo largo de todo su ciclo de vida, sobretodo en la fase de uso, algo que se traduce para el cliente final en un ahorro económico”. El quid de la cuestión es, tal y como explica Selva, “la eficiencia energética, con niveles muy superiores a los inmuebles tradicionales”.

¿Cómo se construyen las casas prefabricadas?

Interior casas prefabricadas

Interior de una vivienda de Prêt-à-porter Cases

Pero, ¿cómo se construyen las casas prefabricadas? La diferencia principal recae en los materiales. Mientras las viviendas tradicionales se erigen a base de ladrillos, las industriales se componen con piezas de hormigón producidas en fábrica. Una idea que, según Montserrat Pujol, causa falsas creencias a los consumidores: “el tópico más común es considerar estas viviendas sinónimo de bungalow barato, que solo busca rapidez y sencillez constructiva, cuando realmente es todo lo contrario”. Por lo tanto, ¿la disminución del tiempo y el uso de estos materiales no repercute en la calidad? “Este nuevo método genera muchas preguntas respecto a la calidad final del producto, pero justamente la calidad fue lo que nos hizo emprender con el sistema industrializado”, apunta la gerente de Prêt-à-porter Cases. “Nuestros cierres de hormigón ofrecen un mayor aislamiento tanto térmico como acústico y consiguen una solidez muy superior a la oferta por las actuales casas de ladrillos”, asegura Pujol.

Aunque no solo el cemento toma protagonismo en la casa. “El prefabricado que se está haciendo en nuestro país es sobretodo de un solo material pero nuestras viviendas combinan el hormigón con otros materiales como por ejemplo partes de estructura metálica o cubiertas de madera que, hechos todos ellos con procesos industrializados, consiguen crear un conjunto con soluciones técnicas óptimas y soluciones estéticas mucho más cuidadas”, defiende la arquitecta de Roansa Habitat. Montserrat Pujol también indica que “aunque nuestro material base estructural es el hormigón, utilizamos todo tipo de materiales de construcción, desde aislantes e impermeabilizantes hasta acabados de cerámica, puertas o cocinas de marcas de prestigio que nos acompañan”.

El futuro de la construcción en España

La construcción a base de grandes piezas de hormigón también causa dudas acerca de la libertad que tienen los clientes para moldear su casa al gusto, una cuestión que, según Ivet Selva, no resulta un problema: “el proceso tiene las ventajas de los sistemas industrializados, pero se adapta totalmente a cada proyecto, permitiendo diseños muy variados. Y continua: “cada proyecto nos hace desarrollar nuevas soluciones técnicas para conseguir los resultados deseados”. Ésta flamante fórmula de construcción, no obstante, también tiene inconvenientes: “hay terrenos donde la accesibilidad puede dificultar el montaje del prefabricado, pues se construye con elementos de grandes dimensiones”, reconoce Selva.

Actualmente, la mayoría de casas unifamiliares que se erigen en los países nórdicos, Estados Unidos y Canadá, se construyen mediante módulos prefabricados. Un método que se ha consolidado en estas zonas del planeta y que seguirán una tendencia al alza también en España. “En nuestro país son claramente el futuro”, apunta Ivet Selva. La solución para superar la desconfianza hacia lo nuevo, según Montserrat Pujol, está clara: “solo hace falta enseñar a los consumidores lo que son las casas industrializadas para que entiendan lo que verdaderamente representan”.

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