Las encuestas dibujan tres posibles escenarios después de las elecciones del jueves en Cataluña: una nueva mayoría independentista; una victoria de Ciudadanos sin mayoría de ninguno de los dos bloques o una victoria de ERC o Puigdemont también sin mayorías.

Si Esquerra, Junts y CUP suman 68 escaños no hay mucho más que hablar y tendría solo una importancia simbólica aunque relevante políticamente saber quién ha ganado en votos y en escaños. En esta hipótesis, tendríamos seguramente en febrero un nuevo president o presidenta de la Generalitat aunque no sabemos quién sería y en qué situación procesal estaría. Ya nada en el procés será igual que antes pero se parecerá mucho a la durísima situación que se ha vivido en los últimos meses. La incertidumbre social y económica se prolongarían y con una crisis política en Madrid de caballo porque el 155 y las elecciones no habrían resuelto nada y habrían sido solo una nueva patada para adelante, la jugada política favorita de Rajoy. 

Si, en cambio, ninguno de los dos bloques consigue mayoría y la llave queda en manos de los comunes, se abre el juego. El que gane, sea Ciudadanos, Esquerra o Junts tendría que intentar una primera investidura que sería seguramente fallida. Si es Arrimadas la que lo intenta y aunque tuviera por estrategia los votos del PSC además de los del PP, nunca tendría los de Domenech, Colau y Pablo Iglesias. Y si el que se presenta es un independentista tampoco lo conseguiría porque los comunes no se van a atar a un gobierno con los herederos de Pujol y Artur Mas.

Así las cosas, quedarían dos opciones para la prórroga: la apuesta de Podemos y los suyos por un ejecutivo de izquierdas con Esquerra y el PSC que los socialistas saben que ahora mismo sería un suicidio político o la carambola Iceta, la que lleva regando el candidato del PSC desde el principio. En el último minuto antes de que se tuvieran que convocar nuevas elecciones para finales de mayo, Iceta se propondría para presidir un gobierno de gestión y reconciliación de dos años con socialistas e independientes.

Una investidura que podría ser apoyada, cosas veredes amigo Sancho, por el PP del mismo Rajoy del que Iceta le pedía a gritos a Pedro Sánchez que nos librara; Ciudadanos, que estaría en deuda por el voto de la investidura frustrada de Arrimadas y los comunes que de nuevo tendrían en su mano la responsabilidad de facilitar un gobierno o provocar nuevas elecciones. El año pasado ya saben lo que pasó. Votaron no a Pedro Sánchez y tuvimos que volver a las urnas. Ahora el coste de rechazar, otra vez a un candidato socialista podría ser aún mayor porque si no hay nuevo gobierno; el 155, que Podemos ha recurrido al Constitucional, se prolongaría en Cataluña al menos hasta el verano.

Los partidos solo apelan ya al voto útil en estas últimas horas pero todos tienen encima de la mesa estos escenarios.

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